Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
¡Retirado, jamás!
Simplemente ausente de los reflectores que, por cierto, no los necesita. Otros se encargan de alumbrarlo.
El expresidente no deja de sorprender. Y la semilla que sembraron sus acciones que expandieron la actividad criminal en el país, florece y no le favorece.
Salir en defensa de un dictador, no debe sorprender. Lo ha hecho con Fidel Castro y parentela; elogia a Daniel Ortega, echa flores a Xiomara Castro, muestra respeto por Lula, minimiza a Boric, se identifica con Petro y, por tanto, a nadie de extrañar que sea el abogado del averno y justifique el fuego venezolano que ha empobrecido al pueblo, roto el equilibrio de la democracia, sepultada la separación de poderes, militarizada la seguridad, protección y connivencia con el narcotráfico y el crimen organizado.
Algo así como autodefinirse.
Tampoco debe sorprendernos que personas cuyas carreras políticas dejan mucho que desear, salgan y repitan las palabras de su amo. Son los y las muñecas del ventrílocuo que, como titiritero, jala los hilos para que muevan las comisuras y proyecten que hablan por sí mismos.
La presidenta rehuyó afirmar o negar una postura sobre la invasión estadounidense a Venezuela; sin embargo, horas después de que su mentor desde su residencia en Palenque difundió un mensaje en el que ratifica sus convicciones libertarias, condenó la acción, exigió respetar el derecho internacional, hizo llamados a la ONU y la OEA y anunció que hoy lunes dará conocer cuál es la postura mexicana después de haber hablado con sus pares de América Latina.
La que se colgó del hilo, fue la jefa de gobierno de la Ciudad de México, quien si más razón que aparecer en el momento, repitió lo que el mentor, el profeta tropical -cortesía de Enroque Krauze- explayó el mediodía del sábado.
La señora jefa de Gobierno, dijo: “México no guarda silencio cuando se vulnera la soberanía de los pueblos”, en alusión al pronunciamiento de López Obrador, quien, aunque aseguró estar retirado de la política, dijo no poder callar ante lo que calificó como un “atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela”.
¿Y qué más dijo la funcionaria?
Expresó su respaldo a la política exterior del Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, y condenó de manera enérgica la intervención militar contra la República Bolivariana de Venezuela, al considerar que constituye una violación al derecho internacional.
¡Híjole!
Trump debe estar sumamente preocupado por la “enérgica condena” de una gobernadora que forma parte del multiequipo de “funcionarios” que “laboran” en el embellecimiento de la Ciudad de México con motivo del Mundial de futbol.
Y es seguro que el residente de la Casa Blanca también se lamenta que el expresidente, a quien le obsequió un bat de beisbol cuando realizó aquella extraña visita a Washington, no le haya mandado un abrazo como acostumbraba cuando se comunicaban entre ellos.
Por supuesto, como publiqué en Galaxia Política de ayer domingo, mi desprecio por el señor Maduro no me hace justificar la invasión de EU y menos quedarse, aunque sea por meses, con el gobierno venezolano. Esa es una acción expansionista y cuyo interés es “recobrar” lo que “nos robaron de nuestro petróleo” (sic Trump).
Que haya derrocado al dictador, merece aplausos.
Que se quiera quedar con un país soberano, merece mentadas de madre y exigencia a los organismos multilaterales y gobiernos democráticos para que levanten la voz y frenen el terror sembrado por el republicano.
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