El peso mexicano podría verse favorecido en 2026 si la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) continúa con un ciclo de recortes en las tasas de interés, una medida que suele reducir la fortaleza del dólar y beneficiar a las monedas de economías emergentes.
Especialistas explican que cuando la Fed baja sus tasas, los activos denominados en dólares pierden parte de su atractivo, lo que impulsa a los inversionistas a buscar mayores rendimientos en otros mercados, incluido México. Este cambio en los flujos de capital puede traducirse en una mayor demanda de pesos y, con ello, en una apreciación de la moneda mexicana.
Otro factor clave es el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos. Si el banco central estadounidense avanza con recortes mientras que el Banco de México mantiene una postura más cautelosa o reduce sus tasas de manera gradual, el rendimiento relativo de los instrumentos en pesos seguiría siendo atractivo para inversionistas internacionales.
Además, un entorno de tasas más bajas en Estados Unidos suele disminuir la presión sobre el tipo de cambio y genera condiciones más favorables para que el peso se mantenga estable o gane terreno frente al dólar. A esto se suma la expectativa de menor volatilidad en los mercados financieros, lo que también beneficia a las divisas emergentes.
En este contexto, la posible continuidad de una política monetaria más flexible por parte de la Fed en 2026 es vista como un elemento que podría impulsar al peso mexicano, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y monetaria en el país y no surjan factores externos que alteren de forma significativa el entorno financiero global.
