Una intensa tormenta invernal impactó a Nueva York y a gran parte del noreste de Estados Unidos, dejando fuertes nevadas, bajas temperaturas y ráfagas de viento, lo que ocasionó severas afectaciones en el transporte aéreo, carretero y en la vida cotidiana de millones de personas.
Desde la madrugada, la ciudad registró acumulaciones de nieve y hielo que complicaron la circulación vehicular y obligaron a las autoridades a emitir alertas por condiciones peligrosas en calles y carreteras. Equipos de emergencia y trabajadores municipales desplegaron operativos para despejar vialidades y atender reportes por árboles caídos y fallas en el suministro eléctrico.
El sistema de transporte aéreo fue uno de los más afectados, con cientos de vuelos cancelados y retrasados en los aeropuertos John F. Kennedy, LaGuardia y Newark, justo en una de las temporadas de mayor flujo de viajeros tras las festividades decembrinas.
Autoridades estatales y municipales exhortaron a la población a evitar traslados no esenciales, mantenerse informada a través de los avisos oficiales y tomar precauciones ante las bajas temperaturas, que podrían prolongarse durante los próximos días.
Los servicios de emergencia permanecen en alerta ante la posibilidad de nuevas nevadas y el descenso adicional en la sensación térmica, mientras continúan las labores para restablecer la normalidad en la ciudad.
