Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Jugar con los números no es fácil. Hay calculadoras de respuesta rápida. Sería más efectivo el ábaco para estar acorde con el pasado y desdeñar el presente.
Comparar el empleo de México con países cuya población no rebasa los 10 millones de habitantes, resulta inapropiado.
La población equivalente a la de México es Japón y el de mayor número de habitantes Estados Unidos con 348 millones. Todas las cifras son para cerrar números.
Países como Francia y España cuentan con 66 y 49 millones de habitantes y Australia (26 millones), Irlanda y Suecia rebasan ligeramente los 5 millones.
Si en Suecia se registra un desempleo de 9.1%, representaría apenas unas 480 mil personas.
Si México cuenta con 130 millones y su desempleo es del 2.7 -supongo que de la Población Económicamente Activa (PEA)- la cifra ronda los 4 millones. No se cuenta, queda la duda, el empleo informal. Si se considera, entonces nuestro país está en jauja y no ha desempleados.
Los números que se manejan y que muestran el magro crecimiento del empleo formal en los últimos años, seguramente fueron analizados y publicados por los adversarios de la cuatroté.
En noviembre la presidenta festejó la “histórica creación de empleos formales”, cuando con cifras del INEGI, el desempleo 61.5 millones de la PEA, que implicó la pérdida de 652 mil plazas; y la ocupación informal subió a 54.8 %.
Si observa la tasa de desempleo, ya se conocía por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), por lo cual no es un descubrimiento del equipo presidencial que, presuntamente, lleva las cifras de empleos formales. La fuente más certera es el IMSS, cuyo número de derechohabientes apenas si rebasa los 21 millones, incluidos los repartidores -unos 600 mil- y los alumnos becados -unos dos millones- y con ellas se determina el empleo formal. El informal solamente la proporciona y sin alteraciones el INEGI.
Resulta poco explicable la postura de la presidenta Sheinbaum al festejar que México se encuentre en segundo lugar de desempleo, superado por Japón.
El pelo en la sopa: ¿los salarios de los mexicanos se comparan con los de los japoneses?
¿El nivel de vida es equiparable entre los dos países?
¿El crecimiento económico es comparable?
Los pronósticos del crecimiento de ambos países muestran enorme distancia.
México crecerá 0.7 y Japón 11, con una contracción de 0.4 impidiendo el 12 por ciento estimado a finales de 2024.
Japón, según el ranking mundial ocupa el segundo sitio detrás de Estados Unidos. La medición alcanza a 53 países del mundo. México, ciertamente pasó de la decimoquinta posición a las doceava.
Comparar a América con el Barcelona, Real Madrid o PSD, no hay proporcionalidad. Quizá las Águilas sean de lo menos malo en México, pero nada tiene que hacer frente a los verdaderos campeones del balompié internacional.
O equiparar el Olinia, el “futuro auto” que será “totalmente mexicano” con Rolls Royce, sería un verdadero despropósito.
Eso hizo la presidenta mexicana y de paso confundió la gimnasia con la magnesia al considerar solamente el desempleo y dejar de lado, por ejemplo, los servicios de salud que se brindan en Países Bajos, Bélgica, Suecia y hasta Francia, por citar solamente tres de la lista, son inferiores a los de México.
¿Por qué no expone una gráfica que muestren en que sitio se encuentra México en materia de salud y educación?
Vaya, la manipulación informativa con sello oficial.
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