Japón en alerta por fuga de agua radiactiva durante desmantelamiento de central nuclear

Autoridades niponas aseguran que el incidente en la planta de Tsuruga no representa un riesgo para el medio ambiente externo.

La Agencia de Energía Atómica de Japón (JAEA) emitió este martes 23 de diciembre, un comunicado oficial informando sobre una filtración de agua contaminada con tritio en la central nuclear de Tsuruga, situada en la prefectura de Fukui. El suceso tuvo lugar en el reactor Fugen, una unidad que se encuentra en proceso de clausura definitiva y desmantelamiento, lo que encendió nuevamente los debates sobre la seguridad en el manejo de residuos atómicos en la nación asiática.

De acuerdo con el informe técnico, el derrame se produjo de manera accidental mientras un equipo de operarios realizaba labores de mantenimiento rutinario. Los técnicos se encontraban cortando tuberías en el área de equipos de prueba, ubicada en la tercera planta de un edificio auxiliar al reactor principal. Fue en ese momento cuando se detectó la salida del líquido radiactivo, obligando a una respuesta inmediata de los protocolos de emergencia interna.

En el lugar del incidente se encontraban tres trabajadores, quienes debieron abandonar el recinto de forma apresurada tras activarse las alarmas de seguridad. Aunque la institución asegura que las mediciones preliminares no muestran niveles de irradiación preocupantes dentro o fuera de la estructura, medios locales han señalado la posibilidad de que el personal involucrado haya sufrido algún grado de exposición interna debido al incremento de las partículas de tritio en el aire.

A pesar de la inquietud generada en la opinión pública, la JAEA es enfática en señalar que el ecosistema circundante no corre peligro. Las inspecciones realizadas tras la fuga confirman que el material radiactivo quedó confinado en las instalaciones de la planta, sin filtraciones hacia el suelo o las fuentes de agua exteriores. No obstante, el monitoreo continúa para descartar cualquier impacto residual en las áreas costeras de Fukui.

El reactor Fugen, protagonista de este evento, fue un prototipo de tecnología térmica avanzada que cesó sus operaciones en el año 2003. Desde entonces, Japón enfrentó un camino largo y costoso para desmantelar esta y otras estructuras similares, un proceso que requiere décadas de trabajo especializado y que, como demuestra este incidente, no está exento de riesgos operativos que ponen en jaque la tranquilidad de la región.

Este nuevo episodio en Tsuruga ocurre en un contexto de alta sensibilidad en el país respecto a la energía nuclear y el vertido de aguas procesadas. Mientras las autoridades intentan normalizar la situación, las organizaciones civiles permanecen atentas a la transparencia de los datos ofrecidos por el ente estatal, exigiendo garantías plenas para los trabajadores que enfrentan la radiación en la primera línea de estas tareas de limpieza. Telesur

 

 

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