Y un Jaripeo, Deporte o Diversión,  Causó Expectación en Puebla   

 

*Los Payasos de Rodeo Salieron Para Entretener y Divertir a la Gente

*Los Toros Marcharon Enseguida con Protectores en los Cuernos por Aquello de las Cornadas

*Apenas Pasan Algunos Segundos Cuando el Hombre ya Parece un Muñeco de Trapo

*Los Salvadores del Jinete son los Payasos que Salen en el Momento Oportuno Para Distraer al Animal

*En Este Espectáculo se Califica Tanto la Pericia del Jinete Como la Bravura del Toro

*También el Tiempo que Aquél Permanece Montado, y el Coraje del Animal

*Indispensable: que Haya una Ambulancia y Paramédicos Para Atender a los Lesionados

*Los Astados, lo Mismo Azabaches y Mulatos, que Bermejos, Melocotones, Berrendos… 

SUSANA VEGA LÓPEZ,

Enviada

PACHUCA. Hgo.- En verdad no entiendo; no comprendo; no sé por qué los hombres se atreven a montar un toro de reparo, que pesa entre 700 y mil kilos, con el objetivo de cansar al toro y salir triunfantes en su odisea, lo que pocos jinetes logran, pues la mayoría no aguanta mucho el ajetreo de la bestia, que lucha por quitárselo y derribar a quien monta.

Es impactante presenciar un jaripeo como el del pasado 15 de noviembre en la Plaza “Vicente Segura”, en el marco de la séptima edición del Tianguis Nacional de Pueblos Mágicos.

Estaba yo en el recorrido de los pabellones, cuando avisaron de último momento que había jaripeo “por si lo quieren cubrir”. El ingreso a la Plaza de Toros «Vicente Segura», que se encuentra en el recinto Ferial de Pachuca, fue gratuito. Los espectadores comenzaron a llegar a las cinco de la tarde. Había emoción.

En el lienzo, unas rejas separan el área vip, donde se encuentran mesas y sillas, y en el cual los asistentes -al final y comienzo de cada monta- bailan, celebran, festejan y beben a discreción… Es un espectáculo familiar.

En el ruedo destaca un gran letrero que anuncia los toros del «Rancho Santa Rosa». Y entonces salen los payasos de rodeo para entretener a la gente; para decir chistes, y asistir al atrevido que va a montar, mientras unas personas sacan al toro que acaba de presentarse y algunas más meten a otro para prepararlo, y ponerle unas protecciones en los cuernos que impiden un mayor impacto de la cornada en caso de que suceda.

ESPECTÁCULO, MONTA, 

MÚSICA, RIFA

El primer toro se anuncia al cuarto para las seis de la tarde. Hay poca gente. La mayoría viste de mezclilla, va calzado con botas y usa sombrero vaquero. Los músicos, ubicados en un templete, al fondo del lugar, tocan canciones norteñas. El animador dice que ya está listo el toro que, inquieto, es obligado a entrar a una jaula donde lo encierran para que el jinete lo monte.

Cuando el jinete aparece, saluda a la audiencia, hace reverencia, se agacha y del piso toma un poco de tierra para frotarse las manos. Enseguida dice una pequeña oración y luego se persigna. Uno de los payasos de rodeo le da palmaditas en la espalda; otros más le dan un abrazo. Lo animan.

Resignado, firme, valiente, sube la reja donde se encuentra el animalote que va a montar. Va convencido de dominar a la bestia. El jinete espera la oportunidad precisa, adecuada, para montar, pues debe calcular si al momento de sentarse tiene espacio para que sus piernas se aferren a los costados y, al mismo tiempo, sujetarse de la cuerda atada al cuerpo del astado, justo atrás de las patas frontales. Sabe que en cuanto se siente se abrirá la puerta y comenzará el forcejeo.

El osado jinete se aferra a su monta; el presentador no deja de hablar, ni la música de sonar. Apenas pasan algunos segundos cuando el hombre ya parece un muñeco de trapo que es violentamente jalado; literalmente, su cuerpo vuela de un lado a otro hasta que cae y termina el acto.

Entonces el animador pide aplausos porque “es la mejor medicina que le pueden dar al jinete” y luego anuncia la rifa de un peluche de toro y una botella de licor. “Sólo 50 pesos el boleto”, grita. ¿Quién quiere?

PAYASOS DE RODEO

Al sentirse liberado, el toro arremete contra el bulto. De inmediato los payasos de rodeo bailan, se mueven, agitan las manos para llamar la atención del toro, para distraerlo del jinete que, tirado, procura no moverse hasta que siente el momento oportuno para salir del ruedo.

En otras ocasiones los payasos de rodeo no logran captar la atención de la res para distraerla y que olvide su blanco, para que no embista al caído; cuando falla la distracción, el toro ataca a quien tiene enfrente: al mismo jinete o a las personas que corren dentro del círculo.

El payaso de rodeo juega un papel de suma importancia para salvar la vida del jinete, sin descartar que ellos mismos se enfrentan al peligro; al desafío; a la muerte.

En el cambio de toro (fueron más de una docena), el de la voz entretiene al público; lo alburea, lo vacila… escoge a su víctima y comenta: “dije a ver quién grita más, las chavas o los chavos y usted ya no es ninguna chava, ni siquiera chava-ruca…” Y, de pronto, se expresa con palabras altisonantes y el espectador festeja, ríe. ¿?

EL JARIPEO ¿UN DEPORTE?

Además de ser un entretenimiento, una distracción, el jaripeo es catalogado como un deporte por la Real Academia Española (RAE); también se le reconoce como símbolo de unión, de tradición, de encuentro social y de convivencia, que van de la mano del suspenso, de la adrenalina, de la angustia, de la incertidumbre, de la ansiedad y hasta del morbo.

En esta práctica de montar toros de reparo se califica tanto la pericia del jinete como la bravura del toro; el tiempo que aquél dura montado, y el coraje del animal. Es un desafío entre hombre y bestia; una muestra de valor y agresividad; una práctica en donde el ser humano es el más afectado; dañado; lesionado, el que llega a perder la vida.

Por cierto, es un requisito que haya una ambulancia y paramédicos o personal de primeros auxilios para atender a los lesionados.

LOS TOROS DE REPARO 

Y SU PELAJE

Salieron toros de reparo de diferente color de piel y pelaje: negros (azabache, mohíno, mulato, peceño, zaíno); colorados (bermejo, avinagrado, melocotón y tostado); cafés (castaño, bronceado, azafranado, jaro, leonado, jabonero, pajizo); blancos (palomo, perlino, plateado); y grises (ratonero, cenizo).

Los hay de un solo color (simples); mezclados, pintos y con manchas, por citar algunos. Si tienen dos colores se les denomina salineros y si tiene tres, sardos. Los berrendos tienen base blanca con grandes manchas de otro color (negro, colorado o castaño).

Dicen los que saben que el color del pelaje del toro revela su genética; su casta; su historia.

El asunto es que el jinete debe montar hasta que el toro deje de reparar; es decir, hasta que el animal se canse y deje de brincar, patear, cabecear.

Y, pues, aceptar que el jaripeo es un deporte en tanto que es una actividad física donde hay competencia, reglas, resultados, calificaciones, preparación, capacitación, disciplina, y técnica en donde se involucra y conjuga la mente y el cuerpo.

Sigo sin admitirlo como deporte. ¿Y tú?

Acerca de misionpo 20244 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.