CIUDAD DE MÉXICO. – El recinto legislativo de la Cámara de Diputados se convirtió ayer en escenario de un nuevo capítulo de confrontación y polémica, esta vez protagonizado por el exdiputado federal y exgobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo, y la diputada del Partido del Trabajo (PT), Martha Aracely Cruz Jiménez.
El incidente, ocurrido el martes 25 de noviembre en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ha escalado a una denuncia formal por violencia de género.
El Gesto de la Discordia
Todo comenzó cuando la diputada Cruz Jiménez hizo uso de la tribuna. Visiblemente molesta, la legisladora del PT arremetió directamente contra Blanco, quien es diputado por Morena, reprochándole su conducta y las acusaciones de violencia que ha enfrentado en su carrera política. Llegó a calificarlo públicamente como un «violentador».
Mientras la diputada hablaba, Cuauhtémoc Blanco se levantó de su asiento y, mientras abandonaba el pleno, realizó un gesto que encendió la mecha: se llevó la mano a la boca y lanzó un beso volado en dirección a la tribuna donde se encontraba la legisladora.
Denuncia Formal y Acusaciones de Acoso
La reacción de la diputada del PT no se hizo esperar. De inmediato, calificó el acto como un hecho de acoso, violencia simbólica y sexual.
«Es una falta de respeto inadmisible, un intento de ridiculizarme y desautorizarme mientras hacía uso de mi derecho a la palabra en la máxima tribuna del país», declaró posteriormente Cruz Jiménez a los medios.
La legisladora procedió a presentar una denuncia formal ante el Comité de Ética de la Cámara de Diputados, que ha admitido el caso para su revisión y posible sanción. Se espera que en los próximos días se cite a ambas partes a declarar.
La Defensa del «Cuau»
Por su parte, Cuauhtémoc Blanco minimizó la polémica. Al ser cuestionado por reporteros a la salida del recinto, el exfutbolista descartó que su acción fuera una falta de respeto o tuviera una intención ofensiva.
«Solo fue un gesto, no era mi intención faltarle el respeto a nadie. La gente le da mucha importancia a cosas que no la tienen», argumentó Blanco, asegurando que no buscaba confrontación con la diputada.
Este episodio promete generar debate en el ámbito político mexicano sobre los límites del comportamiento legislativo y la persistencia de la violencia de género en espacios de toma de decisiones.
