A la Vuelta de la Esquina
IVÁN RUIZ FLORES
En el México de hoy la infancia cruza por una etapa delicada, en la cual niños y niñas sufren abusos, ya sea sexuales o de otra índole, por ejemplo, como ser sicarios del crimen organizado.
Hoy, lo mismo hay asesinos menores de edad, evidentemente armados, que infantes asesinados por los criminales.
En el primer caso, han sido cooptados por el crimen organizado del cual reciben órdenes. También los hay que están armados, pero para defender a su familia, sobre todo en los casos en que los varones mayores de edad ya fueron asesinados o que existen amenazas contra algunos de sus integrantes.
Para la revista “Abogacía”, María Fernanda López Piter, recientemente (en julio pasado), escribió un artículo en el cual señala que los narcotraficantes han estado reclutando menores de edad en comunidades alejadas y marginadas “con el fin de que formaran parte de sus diversas organizaciones criminales, enseñándoles y obligándolos a cometer una gran diversidad de delitos”.
La estudiosa señala:
“En la actualidad no existe una cifra exacta de la cantidad de menores de edad que se encuentran en manos del crimen organizado, debido a que muchos de estos menores no viven para contarlo o siguen siendo parte de esas organizaciones criminales”.
Además, recurre a datos de “Reiserta”, una ONG dedicada a trabajar con menores en conflicto con la ley, misma que advierte que suman 30,000 niños y adolescentes los incorporados a las filas del crimen organizado.
López Piter señala que estos niños y adolescentes provienen de entidades con altos índices de pobreza como son: Guerrero, Estado de México, Michoacán, Tamaulipas y Sinaloa, entidades, precisa “en las que el Estado mexicano ha fallado, pues ha permitido que el narcotráfico se haya convertido en un gobierno autoritario, donde ni siquiera las fuerzas del Estado mexicano pueden combatirlo”.
Ni como negarlo, si recientemente quedó comprobado que uno de los asesinos del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, era Víctor un adolescente (17 años) abatido en el mismo lugar donde perpetró su crimen (sólo o acompañado, con balas de la pistola que portaba o de otras en el lugar).
Y como la escritora señala en su artículo:
“Aunque los menores en México se encuentren protegidos por diversos organismos, como la Organización de Naciones Unidas, y tratados internacionales como la Declaración de los Derechos de los Niños, la Convención sobre el Derecho de los Niños, entre otros, no hay nada que procure de manera real su bienestar”.
Cierto, y aunque existen planteamientos al respecto como los de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) que a raíz de los sangrientos hechos en Michoacán hizo un llamado a “tipificar, atender y prevenir el Reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delincuenciales y del crimen organizado.
“Urgimos al Congreso y a las autoridades de justicia a tipificar de manera específica el delito de reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes, sin caer en tentaciones de disminuir la edad de imputabilidad y reconociéndoles como víctimas y como sujetos de derechos, así como generar estrategias focalizadas para desmantelar y no dejar impunes a las redes que los utilizan”.
DIA MUNDIAL CONTRA LA
EXPLOTACION INFANTIL
Todo esto viene a colación porque El pasado 18 de Noviembre, se celebró en la ONU el Dia Mundial para prevenir la explotación, los abusos y la violencia sexuales contra los niños y promover la sanación.
La ONU dice: “En el marco mundial de múltiples problemáticas -las secuelas de la pandemia de COVID-19, los conflictos, el cambio climático y las catástrofes-, la falta de acción o de medidas para abordar las causas profundas, como el aumento de las desigualdades, la acentuación de la pobreza y la discriminación estructural por motivos interrelacionados, agravan aún más las situaciones que exponen a los niños a la explotación, el abuso y la violencia”.
Además…
“Los menores, víctimas y supervivientes de estos delitos pueden sufrir efectos nocivos de larga duración en su salud física, mental y sexual, así como en su desarrollo. Estos traumas en los niños pueden incluso equivaler a tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.
“Muchas víctimas y supervivientes nunca revelan los hechos, ni recurren a la justicia, la rehabilitación o el apoyo debido a la vergüenza. Para muchas víctimas y supervivientes, el maltrato infantil que han sufrido afecta a su salud física y mental y a su bienestar, y a veces tiene consecuencias para toda la vida”.
Y la ONU recuerda que en la Agenda 2020 Para el Desarrollo Sostenible, “… la dignidad de los niños y su derecho a vivir libres de violencia se sitúa como una prioridad de la agenda internacional de desarrollo a través de la aplicación de la gama de objetivos y metas de la Agenda 2030 pertinentes, para poner fin a la explotación, el abuso, la trata, la tortura y todas las formas de violencia contra los niños, así como la eliminación de todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina, que ponen a los niños en riesgo de experimentar la explotación sexual infantil, el abuso y la violencia”.
