Markus Gabriel. Hacer el bien. Cómo el capitalismo ético puede crear un nuevo contrato social. Editorial Pasado y Presente, Madrid, 2025. 280 páginas.
DAVID MARKLIMO
Hay ciertos libros que llegan en un momento de crisis y se aparecen como salvadores. Es el caso de Hacer el bien: Cómo el capitalismo ético puede crear un nuevo contrato social, del profesor Markus Gabriel, de la Universidad de Bonn. Ya se sabe el cliché: para producir pensamiento filosófico hace falta saber griego y saber alemán, cosa que en Gabriel se cumple cabalmente.
El libro parte de una poderosa hipótesis: el progreso moral no es un hecho inevitable, sino una aspiración que debemos cultivar activamente. Se critica el que la máxima capitalista sea hacer crecer el capital, la usura, pues. Se propone una propuesta simple, pero audaz: el negocio de los negocios es hacer el bien y obtener beneficios de ello. Según Gabriel, la bondad siempre es mejor porque permite que la sociedad sea rentable. Propone intervenciones estatales coercitivas, como regulaciones, que obliguen a las empresas a priorizar el bien común. Evidentemente, se le asigna a la ética un papel importante. En principio, porque la Ética puede reconciliar el valor moral con el económico, creando un nuevo contrato social donde la bondad impulse el progreso en tiempos oscuros. Así, podríamos decir que el ensayo explora la filosofía moral y aplicaciones prácticas de la Ética en el mundo empresarial.
Gabriel enfatiza que los hechos morales son tan reales como los físicos, y que ignorarlos lleva a desastres sociales. El libro está lejos de ser un manual de autoayuda, y encaja bien en los estudios sobre la crisis del capitalismo y la sustentabilidad. Así, invita a repensar cómo el capitalismo puede ser una fuerza para el bien, incrementando la libertad colectiva.
Está escrito con claridad y bastante humor, haciendo que ideas complejas como el «progreso como aspiración» sean digeribles. Su operación teórica es innovadora, al poner la bondad a salvo de críticas nihilistas al tratarla como un «buen negocio». Esto lo hace relevante en un contexto de desigualdades crecientes y crisis éticas en la tecnología y los mercados. Su visión dista mucho de ser ingenua, pues propone mecanismos concretos como políticas públicas para forzar el cambio. En si, la ética como algo necesario para la supervivencia, tiene varias lecturas, a saber:
1.- Como base del progreso social: sin principios morales, el avance tecnológico o económico puede volverse destructivo. Gabriel argumenta que en tiempos de «nihilismo generalizado» (como crisis climáticas o desigualdades), la ética proporciona un horizonte aspiracional. Por ejemplo, un capitalismo sin ética perpetúa explotación, mientras que uno ético fomenta equidad y sostenibilidad, beneficiando a todos a largo plazo.
2.- La moral y lo benéfico: la ética importa porque demuestra que hacer el bien es rentable. Estudios históricos muestran que empresas éticas (como aquellas con prácticas laborales justas) tienen mayor longevidad y lealtad de clientes. Ignorar la ética lleva a colapsos, como escándalos corporativos que erosionan confianza pública, probando que la bondad no es altruismo ingenuo, sino estrategia inteligente.
3.-Ética contra el mal sistémico: en un mundo interconectado, la ausencia de ética amplifica daños globales, como el cambio climático. Gabriel defiende que hechos morales (como el respeto a la dignidad humana) son más importantes incluso que la democracia: un gobierno no democrático pero ético es preferible a uno democrático que viole derechos. Esto resalta que la ética previene abusos de poder.
4.- La apuesta al desarrollo personal y colectivo: la ética fomenta la libertad verdadera, no solo la económica. Al cultivar valores universales, como la empatía y la justicia, se incrementa la cohesión social. Filósofos como Kant o Arendt coinciden en que sin ética, la humanidad se deshumaniza; Gabriel actualiza esto para el siglo XXI, mostrando que en «tiempos oscuros», la moral es la luz para un nuevo contrato social.
Quizá habría que ampliar el panorama, entender que la ética es el pegamento que une libertad, progreso y humanidad. Hacer el bien es un texto que nos recuerda que, en un mundo caótico, apostar por lo correcto, generalmente, es lo más pragmático.
