¿Dónde o Cómo se ve que Alguien es Arquitecto?

 

ARQ. ESTEBAN MOLET GURRERA

 

En este texto me permito expresar plenamente mi opinión personal, sobre una cuestión que me ha inquietado durante la mayor parte de mi existencia racional. En nuestro medio es común encontrarse con personas que han cursado la carrera de Arquitectura, se han recibido y han obtenido su título, y al haber comenzado a desarrollar su carrera profesional se desempeñan de muchas maneras en diferentes campos, las ventas, la construcción, las normas, las licencias, pero terminan apartándose del sentido primordial que le da valor a nuestra profesión.

Para mí, el verdadero arquitecto es aquella persona que:

Es sensible y tiene la vocación para contemplar obras de arquitectura, obras de arte, oír música, disfrutar del cine, presenciar obras de teatro, leer un libro y que, además, respira y transpira ese mundo con un placer y una emoción muy especiales.

Dibuja con la mano, hace croquis conceptuales y acepta las nuevas tecnologías como herramientas útiles, pero no limita su creatividad a la inteligencia artificial o al dibujo por computadora, ya que se ejercita mentalmente y se impone nuevos retos para desarrollar sus ideas y sus proyectos.

Sabe jugar con los volúmenes y los colores para proyectar con ellos cierta ilusión, y se pone feliz con cada proyecto nuevo que la da la oportunidad de disfrutar y desarrollar enormemente su creatividad.

Se la pasa observando, contemplando y admirando todo tipo de arquitecturas, desde la clásica, la de la edad media, del renacimiento, del barroco, hasta la contemporánea; sabe apreciar cada época y cualquier estilo y analizar los conceptos formales de cada escuela, es decir, un arquitecto en vivo y a todo color.

Sabe apreciar la arquitectura y el interiorismo de un colega, ya sea famoso o desconocido, y aporta su opinión basándose en los fundamentos conceptuales de la Teoría de la Arquitectura y en sus conocimientos profesionales producto de su propia experiencia, con toda la vehemencia y pasión que lo caractericen.

Cuando proyecta y construye directamente, cuida a la perfección los detalles y supervisa su propia obra con toda la ilusión y el esmero necesarios, lo que le obliga a visitar y a estar presente en el sitio de la obra prácticamente a diario, con lo que muestra la verdadera vocación de un arquitecto que ama su profesión y todo lo que la rodea.

Por puro gusto recaba la mayor cantidad de información posible en todo el mundo, sobre las obras arquitectónicas relevantes terminadas o que se encuentran en ejecución en un momento determinado, que tengan alguna cualidad o que representen algún punto de interés, y lo hace mediante la consulta de las publicaciones en los medios físicos convencionales y en los nuevos sistemas informáticos como internet, las distintas redes sociales especializadas y los motores de búsqueda avanzada, información que antes se recopilaba y se consultaba únicamente en los libros y las revistas sobre arquitectura de gran calidad.

Investiga sobre nuevos materiales, nuevas tecnologías y nuevos sistemas constructivos, e inclusive recaba información sobre estructuras, construcción, interiorismo, mobiliario, iluminación, cocinas, baños e instalaciones, y siempre se interesa por estar al día con los avances más recientes en todo el mundo.

Considera que es muy importante saber sobre los arquitectos y despachos que están desarrollando nuevas arquitecturas y creando el nuevo perfil de las ciudades, y se empeña en hacer lo posible por estar consciente acerca del papel que desempeña dentro del gran esquema de innovación, que siempre está en marcha.

En nuestro campo es necesario estar siempre dispuestos a conocer más y más, a actualizarnos y a reconocer las obras emblemáticas de nuestra época. ¿Quién no sabe quiénes son los mejores jugadores de futbol del mundo? ¿Los campeones de la Fórmula Uno? ¿Los tenistas destacados? ¿Los boxeadores? ¿Los cantantes de moda? A mí me da pena que quienes se llaman a sí mismos arquitectos, sepan más acerca de estas aficiones que he nombrado que sobre arquitectos talentosos, famosos y no tanto, de Reino Unido, EUA, México, España, Italia, Francia, Oriente Medio, Latinoamérica, Australia, China, Japón o el resto del planeta.

Decía alguien por ahí, hace muchos años, que la arquitectura no es una profesión, sino que es una manera de ser, casi casi como una religión o un sacerdocio (un poco exagerado), pero eso sí, es una vivencia existencial motivada por una pasión muy especial, llena de deseos de hacer las cosas con toda el alma y sin miedo al qué dirán, a fin de realizar algo diferente a lo acostumbrado, a lo “normal”, como un pintor que no le pregunta a nadie cómo hacer un cuadro o una pintura.

Aquí la única y gran diferencia es que, aparte de gustarle al cliente el aspecto de una residencia, por ejemplo, la obra reúna todos los requerimientos planeados, pensados y soñados por el propio usuario, ya que la arquitectura privada o pública es para beneficio y uso de la gente.

Ruego a los arquitectos que lean esto, me disculpen si no están de acuerdo, pero sinceramente pienso así, siento así, y no sabría expresarlo de otra manera.

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