Un exmiembro de la Cosa Nostra, identificado como James Sabatino, solicitó formalmente a una corte federal de Estados Unidos que le permitan convivir con Joaquín “El Chapo” Guzmán dentro de la prisión ADX Florence, argumentando razones de salud mental y un deterioro emocional provocado por el aislamiento extremo.
Sabatino, quien cumple sentencia en la misma área subterránea donde está recluido el líder del Cártel de Sinaloa, aseguró que las condiciones en las llamadas “suites” —celdas de máxima seguridad prácticamente sin contacto humano— han afectado gravemente su estabilidad psicológica. En su moción, describe que ambos pasan la mayor parte del tiempo completamente aislados, limitados a breves intercambios mediante golpes en la pared o por pequeñas rendijas, debido a la barrera del idioma.
El mafioso pidió a la jueza encargada del caso que se considere un “acto de humanidad” permitirles convivir durante actividades recreativas, con el fin de evitar un mayor deterioro mental. Argumentó que la falta total de interacción social “destruye a cualquier persona”, y que compartir tiempo con Guzmán podría servirles como apoyo mutuo.
La solicitud también hace referencia al estado mental de “El Chapo”, quien lleva años bajo estrictas Medidas Administrativas Especiales que limitan su acceso a estímulos, visitas y programas de rehabilitación. De acuerdo con la defensa del capo, el encarcelamiento en aislamiento prolongado ha derivado en episodios de confusión, ansiedad y otros síntomas que atribuyen a la reclusión extrema.
Por ahora, la corte no ha emitido una resolución, pero la petición ha llamado la atención debido a que es inusual que un preso pida convivir con otro como medida terapéutica dentro de una de las prisiones más estrictas de Estados Unidos.
