POR ÁNGEL LARA PLATAS
Si la revocación de mandato (RM) se desplaza para coincidir con la elección de 2027 y la presidenta Claudia Sheinbaum aparece activa en el debate, el efecto sobre la votación ciudadana dependerá sobre todo de su nivel de aprobación en ese momento. Con la presidenta arriba en las encuestas, la RM y su presencia pública tienden a movilizar a simpatizantes y consolidar la ventaja de Morena; si su popularidad cae, la misma herramienta puede volverse un riesgo que impulse a la oposición y reduzca el arrastre electoral de Morena.
La Ley Federal de Revocación de Mandato regula el mecanismo de consulta por el cual la ciudadanía puede decidir si el presidente continúa o no en funciones; su ejercicio puede solicitarse en el tercer año del mandato y —si el resultado alcanza el quórum legal— es vinculante. En la práctica, la RM es vinculante cuando la participación alcanza al menos el 40% de la lista nominal (es decir, un umbral alto para ser vinculante).
En la consulta de 2022 la mayoría votó a favor de la continuidad, pero la participación quedó muy por debajo del 40%, lo que dejó el resultado sin carácter vinculante y alimentó interpretaciones políticas y debates sobre el costo/beneficio de ese tipo de ejercicios.
A inicios y durante 2025, varias mediciones mostraban a Claudia Sheinbaum con niveles de aprobación elevados —en algunos rastreadores públicos como el de AS-COA y encuestas de medios se reportaban cifras consistentemente altas (rondando notablemente por encima del promedio presidencial en la región). Ese capital político sería clave si su nombre aparece en la boleta o en la campaña por la RM.
– presidenta bien evaluada genera identificación y moviliza adhesión hacia candidaturas del mismo partido o coalición. Si la RM se celebra junto con la elección de 2027 y la ciudadanía percibe que la presidenta está logrando resultados, la presencia de su nombre y la discusión pública tenderían a aumentar la participación de su base y el voto por los candidatos de Morena.
La alta aprobación presidencial tiende a transferirse —en distintos grados— a legisladores y candidaturas locales, especialmente si la oposición permanece fragmentada. Varias encuestas y agregadores mostraron una ventaja estructural de Morena cuando su líder tiene imagen positiva.
Si la aprobación de la presidenta cae notablemente, la combinación de RM + elecciones 2027 puede volverse contraproducente:
Una RM con alta participación y una mayoría en contra podría forzar consecuencias institucionales o, al menos, un fuerte costo político y simbólico para Morena. Recordemos que la RM es vinculante si alcanza el 40% de la lista nominal.
Movilización opositora. Enemigos políticos y votantes desencantados podrían unirse estratégicamente para convertir la jornada en un plebiscito contra el proyecto gobernante. Si la oposición logra articular una narrativa única y concentrar votos, puede neutralizar el efecto arrastre de Morena.
Una caída de la aprobación presidencial reduce o invierte el arrastre hacia candidaturas locales y legislativas —lo que abre posibilidades de pérdidas significativas en diputaciones y gobiernos estatales-.
También aumentaría la volatilidad electoral, mayor probabilidad de sorpresas locales y dificultad para Morena de mantener su dominio si la oposición capitaliza el descontento.
Los factores que podrían erosionar el apoyo popular de la presidenta serian:
La seguridad pública y violencia. La percepción pública sobre seguridad es central; si la violencia aumenta o un evento grave (p. ej. descubrimiento de vínculos con el crimen organizado en zonas clave, crisis por operativos fallidos) se hace visible, la aprobación puede caer rápidamente. Encuestas recientes muestran que la inseguridad sigue siendo la principal preocupación ciudadana.
La inflación persistente, caída del empleo formal, pérdida de poder adquisitivo o malas cifras macroeconómicas pueden traducirse en castigo electoral.
Investigaciones, filtraciones o pruebas que impliquen a funcionarios cercanos, familiares o redes clientelares erosionan la confianza y la percepción de honestidad.
Fracaso en políticas públicas clave. Promesas incumplidas en salud, educación, servicios o infraestructura, o medidas impopulares (recortes, austeridad extrema mal explicada) dañan la narrativa de eficacia.
Mala gestión de crisis (desastres naturales, pandemias, accidentabilidad pública). La respuesta instrumental y comunicacional en emergencias marca la percepción ciudadana.
Fracturas dentro de Morena o pérdida de aliados clave reducen capacidad logística y electoral; además generan conflictos públicos que dañan la imagen de gobernabilidad. Informes de riesgo político señalan múltiples escenarios con impacto sobre la gobernabilidad que conviene monitorear.
Otro aspecto importante son los actores internacionales. Conflictos diplomáticos, sanciones o fricciones comerciales graves que afecten la economía pueden repercutir en la aprobación.
Qué deben hacer los actores:
Morena / gobierno: cuidar la gestión visible en seguridad y economía; aislar y sancionar rápidamente irregularidades internas; comunicar logros con transparencia y abrir canales de rendición de cuentas para reducir la inquietud ciudadana.
Oposición: evaluar la conveniencia de confrontar la RM con un boicot vs. capitalizarla; articular alternativas económicas y de seguridad creíbles; buscar unidad táctica para evitar la dispersión del voto.
INE y órganos electorales: preservar la percepción de neutralidad, garantizar condiciones logísticas para que cualquier RM y elecciones concurrentes sean legítimas y confiables (cortes sobre la validez y quórum son clave para la legitimidad).
Si la presidenta mantiene niveles altos de aprobación hacia 2027, la revocación de mandato celebrada el mismo día de las elecciones probablemente aumentaría la movilización pro-Morena y reforzaría su ventaja estructural.
Si su aprobación cae, la misma combinación puede volverse un arma de doble filo: riesgo de castigo popular, movilización opositora y pérdida de arrastre para candidaturas locales y legislativas.
