“Frankenstein”

 

Venciendo la Muerte

HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“Frankenstein”, película de ciencia ficción gótica escrita y dirigida por Guillermo del Toro, protagonizada por Oscar Isaac (Víctor Frankenstein), Jacob Elordi (el monstruo), Mia Goth (Elizabeth Lavenza/baronesa Claire Frankenstein), Felix Kammerer (William Frankenstein), Lars Mikkelsen (capitán Anderson), Christoph Waltz (Henrich), Charles Dance (barón Leopold Frankenstein) y David Bradley (ciego); su estreno mundial fue en el 82.º Festival Internacional de Cine de Venecia el 30 de agosto de 2025.

Un científico brillante y obsesivo, Víctor Frankenstein, en su ambición por desafiar a la muerte, consigue dar vida a una creatura humanoide ensamblada con partes de cadáveres. Pese a tratarse de una proeza científica, Frankenstein considera que la creatura carece de inteligencia y la rechaza. Dolida, ésta se rebela contra su creador.

La cinta está basada en la novela homónima de Mary Shelley de 1818, aunque presenta ciertas libertades que marcan una diferencia con la historia original, pues el filme más que presentar la relación creador-creatura, se mueve en la relación de ausencia paternal.

PRIMERA OBSESIÓN: TRIUNFAR

En 1857, un barco danés que realizaba una expedición al Polo norte queda atrapado en el hielo ártico. La tripulación, liderada por el capitán Anderson, encuentra al barón Víctor Frankenstein gravemente herido y lo lleva a bordo; pronto son atacados por una creatura con fuerza sobrehumana cuyas heridas pueden regenerarse, quien exige la rendición de Víctor.

El primer personaje que se presenta es al capitán Anderson que está obsesionado por conquistar el Polo norte, y lleva a su tripulación al límite, no le importa que todos ellos puedan fallecer, pero será preferible al fracaso o al regreso sin victoria.

Esta obsesión y tenacidad incomprensible, es lo que va a caracterizar a los restantes personajes en cada historia personal.

De hecho, cuando aparece la creatura y la tripulación quiere entregar a Víctor, el capitán Anderson afirma que ahora está bajo la protección del estado danés.

SEGUNDA OBSESIÓN: VENCER

La madre de Víctor murió al dar a luz a su hermano menor, William, quien se convirtió en el favorito de su padre aristócrata, un renombrado médico. Desilusionado por los abusos de su padre y afligido por la pérdida de su amada madre, Víctor decidió vencer a la muerte y llegó a ser un cirujano brillante y arrogante. En 1855, fue expulsado del Real Colegio de Cirujanos de Edimburgo tras reanimar un cadáver.

El personaje de Víctor también tiene una obsesión enfermiza no tanto de crear vida, sino de vencer a la muerte, logrando así la eternidad, lo cual es antinatural, al menos en el mundo fáctico conocido.

Obsesión de afrontar a la muerte que también tiene el traficante de armas Henrich Harlander, que le ofrece a Víctor financiar sus experimentos. 

La película revela más adelante que Henrich sufre de una enfermedad terminal y de ahí su obsesión en querer vencer a la muerte que tarde o temprano tendrá que afrontar.

Henrich no espera ser resucitado como Lázaro sino espera no morir.

TERCERA OBSESIÓN: ODIAR

Víctor solicita la ayuda de William para construir su laboratorio y se enamora de Elizabeth, la sobrina de Harlander y prometida de William, quien rechaza sus insinuaciones.

Víctor recolecta partes de cuerpos de criminales ahorcados y soldados muertos en la guerra de Crimea, usándolas para ensamblar un cadáver que reanimará mediante corriente eléctrica a través del sistema linfático para generar energía para el corazón y el cerebro. Harlander, moribundo de sífilis, suplica ser transferido al nuevo cuerpo, pero Víctor se niega, creyendo que su cerebro ya está infectado.

Víctor creció odiando a su padre por el maltrato físico, odiando a su hermano William por ser el consentido del padre, y ahora empieza a odiar a Elizabeth que lo ha rechazado, y que ahora muestra empatía hacia la creatura; también odia a Harlander por su egoísmo, y termina odiando a esa creatura porque la considera carente de inteligencia y que ello representa un fracaso en su creación.

Pero no se da cuenta en que gran parte de ese odio, él mismo es quien gesta.

CUARTA OBSESIÓN: AMAR

La creatura se adentra en el bosque y se topa con unos ciervos, pero recibe un disparo por parte de unos hombres armados. Huyendo de los cazadores, se refugia en la choza de una granja cercana, donde observa a un anciano ciego enseñando a leer a su nieta; la creatura ayuda en secreto al hombre y a su familia, quienes agradecen a su benefactor invisible, al que llaman «el Espíritu del Bosque».

El personaje de la creatura más que mostrar una necesidad genuina de amar, muestra una obsesión de ser amado. El anciano ciego le da esas muestras de cariño, le brinda ese amor.

La incomprensión de saber quién es y de dónde viene, hace que la creatura no sea capaz de amar, pues busca ser amado, pero desconoce que ello es consecuencia de los actos de amar; esto es, primero se debe amar a los demás para recibir el amor de ellos.

La creatura entabla amistad con el anciano ciego, quien le enseña a leer y hablar con fluidez; hay una escena donde está leyendo el soneto Ozymandias que fuera escrito por Percy Shelly, esposo de Mary Shelly.

Al darse cuenta de que no puede morir y que pasará la eternidad solo, la creatura confronta a Víctor y éste se disculpa por su crueldad antes de morir, recibiendo el perdón de su creación a la que al final llama: hijo, y le dice que viva plenamente.

El capitán Anderson abandona su temeraria persecución, anunciando a su tripulación que regresan a casa, pues ha comprendido que la vida es más importante que conquistar el Ártico.

La criatura observa cómo el barco navega hacia el amanecer, extendiendo la mano para abrazar la luz del sol como Víctor le enseñó.

Esta película busca explorar los dilemas morales y emocionales de la novela original desde una mirada más humana, donde el monstruo no es simplemente una creatura, sino un reflejo del alma humana.

Víctor impulsado por la ambición de superar los límites de la naturaleza, logra dar vida a un ser construido a partir de partes de cadáveres, y William le cuestiona cuál de esas partes es la que lleva el alma.

Víctor abandona su creación, lo que desata una cadena de tragedias y venganza. Esta narrativa profundiza el tema de la responsabilidad no bajo la óptica creador-creación, sino como relación paternal; el rechazo social en ocasiones se gesta en la propia casa.

La creatura carece del soplo de vida dado por Dios, no puede decirse que tenga una semejanza a esta divinidad, ni en verdad que haya nacido con el pecado original, pero ¿acaso puede afirmarse que en realidad se trata de una persona y que goce de derechos? 

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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