*Los Tres Asuntos que Intenta Minimizar: Mediocre
Crecimiento Económico; Inseguridad y Sucesión
*La Presidenta Desconoce de Economía y Finanzas
Nacionales e Internacionales y se le Nota
*El Toque de Nacionalismo y el Anacrónico Discurso
de la Soberanía Nacional Virgen e Impoluta
*La Sucesión Presidencial, es un Asunto muy Íntimo
del Añejo Sistema Político Mexicano
*AMLO Presente y Quiere Yuxtaponer la Revocación
de Mandato con Elecciones Intermedias
POR EZEQUIEL GAYTÁN
La cantidad y, en lo general, regular calidad de las cortinas de humo que despliega prácticamente todos los días la presidenta Sheinbaum en sus conferencias mañaneras tienen como finalidad tapar o esconder algo. De hecho, me entretiene deducir acerca de los temas que esconde con celo o respecto de aquellos en los que los trata superficialmente restándoles importancia. La deducción puede no ser contundente, ya que las habilidades de su equipo para maquillar cifras son pasables y, a la vez, sabemos que en política es común recurrir a la estrategia de esconder algo mediante la exposición a plena luz del día para que nadie lo vea. Por lo anterior, deduzco que hay temas coyunturales que enfundar. Pero hay tres temas estructurales y transcendentales que están detrás de las cortinas. El primero es el de la mediocre marcha de la economía, el segundo es el Estado fallido en muchos territorios del país debido sobre todo a la inseguridad pública y el tercero es la sucesión presidencial.
La anodina marcha de la economía es multifactorial, la presidenta esconde en lo posible algunos indicadores como la disminución de nueva inversión extranjera directa debido a que la tasa ha descendido por lo que ella hace la sumatoria de la ya existente a la nueva con la finalidad de proyectarla como un logro de su gestión. La deuda externa creció y señala que es una herencia del neoliberalismo internacional y de las políticas arancelarias impuestas por el presidente de los EUA, Donald Trump, aunque ya reconoció que su mentor la incrementó “un poquito”.
Además, ya tuvo que realizar cambios en la secretaría de Hacienda y en la Unidad de Inteligencia Financiera. Léase, algo está desequilibrado en las finanzas nacionales, en la productividad y en la política impositiva. Por si fuese poco, es notorio que el departamento del Tesoro de los EUA fue la instancia que advirtió acerca del lavado de dinero de algunas instituciones bancarias mexicanas. La presidenta apenas sabe de economía y de finanzas públicas nacionales e internacionales y se le nota. Es claro que ha delegado muchos asuntos a su gabinete económico y que los resultados no son halagüeños. Los expertos en la materia están escépticos, así como las calificadoras internacionales, pues sostienen que la reforma al poder judicial mexicano podrían someterlo al poder ejecutivo y cargar los dados a favor de Morena en asuntos de impartición de justicia fiscal y comercial. Por lo anterior es que la actual gestión despliega espesas cortinas de humo color negro y organiza la hipócrita batahola con gran alaraca porque el crecimiento de nuestra economía apenas llegará a punto cinco.
El segundo tema que esconde la actual gestión es el de la inseguridad pública y su consecuente Estado fallido. Por supuesto que ante lo evidente del diagnóstico de inseguridad es imposible tapar en su totalidad el problema y mucho menos el pronóstico en la materia. Así que la estrategia consiste entre otros rubros en: a) maquillar las cifras; b) diseñar nuevos indicadores; c) meter a la buchaca del olvido otros; d) culpar a la administración Calderón; e) festejar con alarido cada golpe que logra la secretaría de Seguridad Pública a la delincuencia organizada y, f) yuxtaponer el subjetivo indicador acerca de la percepción de la inseguridad con la realidad. En lo personal me sorprende que la cortina lleve un toque de nacionalismo y el anacrónico discurso de la soberanía nacional virgen e impoluta, pues trata de negar, en lo posible, que muchos de los éxitos del señor García Harfuch son debido al apoyo de las agencias norteamericanas de inteligencia que colaboran en el asunto del trasiego de drogas. Resalta la cifra de detenidos en las operaciones en contra del crimen organizado, son tantos los supuestos delincuentes arrestados que me pregunto dónde están siendo procesados, pues el número de reos que caben en las prisiones es finito. El caso es que millones de mexicanos viven en un Estado fallido y de ahí que la cortina de humo color tricolor se recicla cada semana ante la verdad.
El tercer elemento que ocultar es el de la sucesión presidencial, ya que es un asunto muy íntimo del sistema político mexicano. Se trata de una de las reglas no escritas y es piedra de toque en la estabilidad de la historia nacional desde que gobernó el grupo Sonora hace ya un siglo. Es un tesoro que el PRI pulió, que el PAN acarició y que Morena desea mantener, léase “el tapado”. Afirmo lo anterior al narrar las palabras que un exsecretario del gobierno de Gustavo Diaz Ordaz platicó en una cena. Nos dijo que el día dos de diciembre de 1964 el presidente llamó al gabinete y les dijo que se pusieran a trabajar y dejasen de pensar en la sucesión presidencial. “Se los digo porque ayer mientras yo leía mi discurso de toma de posesión, sé que ustedes pensaron ¿Quién estará leyendo su discurso dentro de seis años? y lo sé porque hace seis años, cuando el expresidente López Mateos pronunciaba sus compromisos yo me hice esa pregunta”. Lo que demuestra que la carrera por suceder a Claudia Sheinbaum ya empezó con las diferencias objetivas y subjetivas de la actualidad. Es decir: a) ella no gobierna sola; b) medio Gabinete es una imposición de su mentor; c) las secretarías de Gobernación, de Hacienda y de Bienestar no son ocupadas por figuras relevantes en la actualidad; d) Morena está transitando de movimiento a partido político y hay demasiados intereses que chocan en ese proceso; e) la ambición de poder de algunos morenistas los lleva a actuar sin escrúpulos y con desaseos y la presidenta no logra ponerlos en su lugar y, f) la corrupción e impunidad de las gestiones de muchos gobernadores de Morena es solapada desde el palacio nacional o desde Palenque con la consecuente desilusión social acerca de ese partido. No en balde ya quiere yuxtaponer la revocación de mandato con las elecciones intermedias y así sostener a la endeble administración de Claudia Sheinbaum.
De ahí que solo veo dos jinetes, a Omar García Harfuch y a Marcelo Ebrard. Por supuesto que aún faltan las elecciones intermedias y que se acomoden muchas otras piezas en el rompecabezas gubernamental, ya que algunos gobernadores serán electos en el año 2017 y las fracturas intra-Morena apenas están brotando.
Alguien podría pensar que mi tesis es aún muy prematura, pero no lo veo, sobre todo porque ya tomaron ventaja sendos competidores con algunas de las fuerzas vivas de la vida nacional y eso los fortalece y los sitúa en posición adelantada. Por ejemplo, García Harfuch ha logrado empatía con grupos de la ciudadanía y con elementos de las fuerzas armadas. Por su parte, Marcelo Ebrard ha conseguido confianza con sectores empresariales. En pocas palabras, Sheinbaum tiene que: a) tapar eso que entre los veteranos del sistema político mexicano llaman “caballada flaca” y, b) esconder en lo posible su notable impericia de conducir a su gabinete.
La presidenta tiene tantos frentes abiertos que pareciera no preocuparse por su sucesión, pero sabe que es un asunto estratégico para su movimiento y que cuando ya sea un asunto prioritario deberá tener los hilos de la madeja bajo su control. Claro que existe la posibilidad de que su mentor le haya dicho que no se preocupe por el tema, pues él en su momento, lo atenderá.
El caso es que prácticamente no hay día en que durante las conferencias mañaneras la señora Sheinbaum despliegue cortinas de humo coloreadas según el caso, algunas francamente grotescas y otras honestamente bien logradas. El fin de esas cortinas es desviar la atención respecto a asuntos graves y coyunturales como el asesinato del presidente municipal Carlos Manzo en Uruapan, Michoacán o minar a la oposición. Pero en lo fundamental tienen como propósito, a mi parecer, tapar y esconder en lo posible asuntos estructurales que son esenciales en la construcción del régimen de Estado que Morena nos desea imponer y que son los tres que arriba mencioné.
