Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Durante las últimas 5 décadas, la Ciudad de México, antes Distrito Federal, ha vivido con marchas de todo tipo.
Maestros, campesinos, obreros, forman la caja de los recuerdos.
En ocasiones, los partidos políticos convocaron a sus militancias, cuando las tenían, y llenaban el Zócalo.
En los últimos 7 años, las protestas se multiplicaron y muchas de ellas fueron violentas.
El grupo llamado el Bloque Negro, se sospecha que integrado por paramilitares debido a su forma de actuar, ha sido extremadamente violento y sin ser parte de los que marchan para exigir algún derecho, una audiencia, mejora salarial, que haya medicamentos, que se derogue la Ley del ISSSTE de 1997, mejorar el precio de compra de la tonelada de maíz, etcétera, agreden policías, saquean comercios particularmente las llamadas tiendas de conveniencia, hurtan joyerías, destrozan mobiliario urbano y arrojan spray sobre monumentos históricos.
Ha habido de todo.
Intentos de “represión” durante la enorme marcha feminista y aplausos para los de la comunidad lésbico-gay.
Y si bien hace cinco años las feministas quemaron una de las puertas frontales de Palacio Nacional, los daños fueron reparados y originaron que surgieran las vallas de 3.50 metros por dos de ancho y con un peso superior a los 300 kilos -a ojo de buen cubero-, ya se hizo costumbre para impedir daños al que fuera palacio de Hernán Cortés y casa habitación de Benito Juárez y después llegó el transformador y se aposentó en un departamento de 300 m2 que hoy ocupa la sucesora.
Las marchan van y vienen. Los plantones de igual manera. La acumulación de basura es impresionante y, sin embargo, aunque no haya respuestas a las peticiones, parten a sus lugares de origen.
Ahora sorprende y mucho que la presidenta Claudia Sheinbaum muestre “pánico escénico” por la anunciada marcha de la generación Z de la que poco se conocía hasta que en Palacio Nacional comenzaron a mencionarla todos los días con cuestionamientos sin sentido.
Ya salió el peine. Dedicar gran parte de la mañanera para denunciar y acusar a Salinas Pliego, Claudio X. González, como cabezas visibles que organizan y patrocina la marcha considerada de “derecha” y afirmar que el costo de la campaña de promoción ya alcanzó los 90 millones de pesos en solamente 44 días, sin presentar prueba algina, demuestra que hay temor y que se ha convertido en pánico.
Según el coordinador de Infodemia de la Presidencia de la República, Miguel Ángel Elorza, la empresa Atlas Network que impulsa este grupo generacional, fue señalada de establecer vínculos con una red de empresas internacionales dedicadas a promover posturas de derecha contra gobiernos como el de Pedro Castillo en Perú o Evo Morales en Bolivia.
¡Híjole!
Si fuera cierto, habría que contratarla. La suerte de los mandatarios de aquellas naciones mencionadas, perdieron el poder, además de la vergüenza.
¿Qué pueden saber, qué pruebas tienen los de la Generación Z que preocupa tanto a la presidenta y su grupo de inteligencia en seguridad?
Nadie lo sabe. Mencionar al PAN y al PRI como parte de los simpatizantes de la Generación Z, es un despropósito.
Por una razón según el análisis presidencial: no representan a nadie.
¿De dónde sacarían fuerza, militantes y simpatizantes para engrosar la marcha?
Algo huele mal en Palacio Nacional que tiene perturbado al gobierno.
PD. – UN asiduo lector de este espacio me envió un mensaje referente a mi entrega de ayer en la que mencioné que la pregunté si la presidenta Sheinbaum es ¿chavorruca?, con a y me dice: “La presidenta no se viste como chavarruca. Los diseños Pineda-Covalin son de gente adinerada. Lo sería si se vistiera como Shakira. La manifestación Z es tan espontánea como una reunión Netanyahu -Trump, más planchada que un pantalón de general de división”.
Email: micheljesusmp@hotmail.com, jesusmichelnarvaez266qgnail.com, Facebook Jesús Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves en Radio Cañón en el 760 de AM de 16 1 7 horas.
