El padre Francisco Olveira Fuster, quien no oculta su identificación con el kirchnerismo y la teología de la liberación, es conocido por su espíritu combativo y por estar en la primera línea de las protestas sociales.
El sacerdote Francisco «Paco» Olveira Fuster, referente del Grupo de Curas en Opción por los Pobres de Argentina, fue liberado tras su detención este mismo miércoles 12 de noviembre por efectivos de la Policía Federal en los alrededores del Congreso, mientras se solidarizaba con el tradicional «semaforazo» de los jubilados.
El incidente tuvo lugar antes de que comenzara la manifestación contra los vetos presidenciales y en reclamo de un aumento en haberes y pensiones. Los efectivos también detuvieron a un joven que se identificó como Tomás Bravo. «Estaba en la vereda. Iban a llevárselo al pibe y lo agarré para que no se lo lleven solo. Había 20 jubilados nomás», relató Olveira.
Leonardo Shindler, un pastor de la Mesa Ecuménica cercana al sacerdote denunció que Paco fue llevado por la fuerza con precintos hasta un camión y que los efectivos no brindaron explicaciones sobre el motivo de la detención, advirtiendo sobre la posible «judicialización» de las protestas pacíficas.
La detención se enmarca en un supuesto operativo de seguridad que incluyó cortes de tránsito y presencia de fuerzas motorizadas y antidisturbios. En la primera marcha de jubilados posterior a las elecciones, ya se habían reportado incidentes, incluyendo el uso de gases lacrimógenos contra manifestantes que se acercaron al perímetro del Congreso.
El padre Paco, quien no oculta su identificación con el kirchnerismo y la teología de la liberación, es conocido por su espíritu combativo y por estar en la primera línea de las protestas sociales. Su activismo es tal que, según una carta que atesora, el papa Francisco le agradeció el testimonio de coraje, aunque le advirtió que a veces «te pasás de corajudo».
Olveira, nacido en Málaga, en el sur de España, y nacionalizado argentino mantiene una estrecha relación con las bases y reside en una vivienda precaria en el barrio Esperanza, en Mariano Acosta, luego de haber residido durante cinco años en el asentamiento Eva Perón.
El escenario de crisis generado por las medidas del Gobierno de Javier Milei que impactan a los jubilados, sumado a la reciente eliminación del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) que financiaba obras en barrios vulnerables, lo ha llevado a apoyar activamente el reclamo por una mejora en la remuneración, asumiendo que «la única buena noticia para un pobre es dejar de ser pobre». Telesur
