Relaciones Diplomáticas en el Siglo XXI: en el Filo de la Navaja

Los Dados de Dios

NIDA MARIN

Cero y van dos, en el siglo XXI. Son los gobiernos que rompen relaciones con el de México y en ambos el fondo sigue siendo la intromisión del gobierno mexicano en los asuntos de las administraciones de otras naciones. En el caso actual Perú y Ecuador. Así lo ven ellos…

En el primer caso, la ruptura sobrevino tras la irrupción perpetrada por la policía de Ecuador -por órdenes de su presidente, Daniel Noboa- a la embajada mexicana en Quito la noche del viernes 5 de abril de 2024 para arrestar al exvicepresidente Jorge Glas, quien se había refugiado allí.

El argumento de Novoa fue que no se podía permitir que un delincuente utilizara la inmunidad diplomática.

Aun gobernaba López Obrador, quien calificó el asalto como una violación flagrante del derecho internacional e instruyó el rompimiento de relaciones con el gobierno de aquella nación.

Hasta la fecha, México continúa sin relaciones diplomáticas con Ecuador, ya que Sheinbaum ha puesto en tela de duda la legitimidad del triunfo de Noboa con base, según sus señalamientos, en informes de la Organización de Estados Americanos (OEA) donde se advierte que la contienda no fue justa.

En el caso más reciente, José Enrique Jeri Oré, (el nombrado presidente de Perú tras la declaratoria de vacancia presidencial hecha por el Congreso de la República contra Dina Boluarte el 10 de octubre), anunció la ruptura con México debido al asilo que el gobierno de Claudia Sheinbaum le habría otorgado a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez.

Ante ello el gobierno mexicano lamentó la que llamó “decisión unilateral” de romper relaciones diplomáticas “como respuesta a un acto legítimo y apegado a derecho internacional de nuestro país”.

En el siglo XX hubo también rompimientos de relaciones de México con países latinoamericanos. Así fue en el caso de Chile en 1973 cuando gobernaba Luís Echeverría Álvarez.

La ruptura se produjo tras el asesinato del presidente chileno Salvador Allende (gran amigo de Echeverría) durante el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. Así, el gobierno mexicano condenó la interrupción del orden constitucional y adoptó una política de asilo para los opositores al régimen militar. A nuestro país llegaron miles y miles de refugiados, la mayoría de los cuales ya regreso a su patria.

Otro caso en el siglo XX fue el de Nicaragua. Primero nuestro país rompió relaciones durante el régimen del dictador Anastasio Somoza en 1979, cuando gobernaba José López Portillo y otorgó su respaldo al Frente Sandinista de Liberación Nacional el cual finalmente derrocó al dictador.

Hoy, uno de los líderes de aquel movimiento, Daniel Ortega (presidente), junto con su esposa Rosario Murillo (vicepresidenta), se han eternizado en el cargo desde el 10 de enero de 2007, por lo que, en total Ortega ha estado en el poder por 29 años, incluido su primer período como presidente entre 1985 y 1990, y como coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de 1979 a 1985.

Anteriormente a 2007, Ortega ya había gobernado Nicaragua de 1985 a 1990. Así, las reelecciones de esta nefasta pareja han sido en 2011, 2016 y 2021.

A CACHETADAS CON
LA URSS Y ESPAÑA

Pero en el siglo pasado las diferencias de nuestro país con otros del orbe fueron varias de tal manera que, por ejemplo, rompió relaciones con la Unión Soviética en 1930, debido a diferencias ideológicas.

Después durante la Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1945, estableció otra vez relaciones diplomáticas con la URSS, pero rompió con los países del Eje en 1941, un año después de la declaración de guerra de Estados Unidos.

Y no podían faltar en el siglo pasado las diferencias de nuestro país con España, de tal manera que México rompió relaciones con el gobierno de Francisco Franco en 1939, poco después de la Guerra Civil Española y apoyó a la República Española, en contra del dictador. Gobernaba el general Lázaro Cárdenas, quien estuvo en el poder de 1934 a 1940.

Posteriormente hubo otra ruptura con el mismo país y el mismo dictador, en 1975, relaciones que se reanudaron hasta la llegada de Gustavo Díaz Ordaz como embajador.

Actualmente los gobiernos de nuestro país, -cinco en el siglo XXI-, no han estado ajenos a las crisis diplomáticas. Las más relevantes son las tensiones con Estados Unidos (especialmente en la actualidad durante la administración del republicano Donald Trump), así como con Ecuador y Perú, además de que en el caso de Bolivia también ha habido problemas derivados de la amistad de los gobiernos de Morena con Evo Morales.

Respecto de las relaciones México-Estados Unidos actualmente están en el filo de la navaja, ya que como dicen los expertos, como José Antonio de la Torre Lauda, de la Universidad de Navarra:

“Estados Unidos centralizará una parte importante de sus esfuerzos en México, donde las políticas priorizarán una frontera impermeable a la inmigración irregular, una lucha intensificada contra el crimen y una renegociación del principal tratado de comercio. México se prepara para el desafío que supondrá un Estados Unidos más amenazante y con unas prioridades claras en materia de seguridad”.

Además, especifica:

“En el ámbito comercial, México cuenta con una oportunidad importante. El T-MEC tiene un mecanismo de revisión a los seis años, por lo que la revisión oficial será en 2026. Este trámite podría ser usado como instrumento para presionar a México, pero Sheinbaum también puede utilizarlo en su favor para mostrar la dependencia comercial de México y amortiguar así las amenazas de Trump; igualmente podría apoyarse en las compañías estadounidenses que se benefician del T-MEC y que dependen de sus plantas en México. Después de que México ha permitido que compañías chinas expandan su presencia en el país los últimos años, lo que genera temor en Washington de que busquen entrar en EEUU por esa puerta trasera, Sheinbaum ha propuesto a sus contrapartes del T-MEC un plan para reducir las importaciones de China”.

Mientras se calma el agente naranja del vecino del norte, mejor unos párrafos de la canción de José Manuel Fernández Espinosa, “México en la Piel” que interpreta Luis Miguel:

“Como una mirada hecha en Sonora / Vestida con el mar de Cozumel / Con el color del sol por todo el cuerpo /Así se lleva México en la piel

“Como el buen tequila de esta tierra / O como un amigo en Yucatán /

Y en Aguascalientes deshilados / O lana tejida en Teotitlán

“Así se siente México, así se siente México, / Así como unos labios por la piel/

Así te envuelve México, asi te sabe México / Así se lleva México en la piel…”

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