Las dos protestas convocadas ayer para condenar el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan ultimado el sábado pasado, se suspendieron; en su lugar, centenas de personas con playeras blancas y sombreros se dieron cita en el centro de Morelia para acompañar la toma de protesta de su viuda y sucesora, Grecia Quiroz.
Las muestras de luto y enojo fueron reemplazadas por mensajes en apoyo a la nueva edil, quien entró al Congreso del Estado por la zona designada como la Casona, ubicada sobre la calle Morelos Norte. Al grito de “Carlos, Carlos”, los hombres y mujeres del Movimiento del Sombrero mostraron su apoyo a esa mujer que con lágrimas en sus ojos, apenas unos días atrás, pedía justicia por la muerte de su esposo.
Tras ser nombrada presidenta municipal sustituta por los diputados de Michoacán, los protocolos se rompieron y Grecia Itzel Quiroz García tomó la tribuna. La LXXVI Legislatura no le había concedido a ningún presidente sustituto el uso de la voz tras rendir protesta.
“Qué triste y que desafortunadamente que tuvo que pasar esto para que voltearan a ver a Uruapan. Qué triste y qué desafortunadamente que tuvieron que arrebatarle la vida a Carlos Manzo para que ahora sí quieran mandar seguridad, para que ahora sí quieran blindarnos. Que triste, porque Él lo gritó, porque Él pidió auxilio. Una y otra vez temía por su vida”, fue el reclamo de la recién nombrada alcaldesa de Uruapan ante el Pleno del Congreso michoacano.
Con gesto acongojado, le cedió el micrófono la presidenta de la Mesa Directiva, Giulianna Bugarini Torres, diputada local de Morena, el partido de mayoría, el partido en los poderes Ejecutivo Estatal y Federal, el partido al que se dirige la rabia de una viuda que reclama que nunca nadie escuchó al alcalde, hoy trascendido, Carlos Alberto Manzo Rodríguez.
De ser la nueva alcaldesa, sería la segunda mujer en estar al frente del Ayuntamiento de Uruapan. La primera fue Mary Dóddoli que gobernó en tres ocasiones
Su corazón, dijo, llegó destrozado, pero también con la entereza que le enseñó su compañero de vida y de lucha, cuyo primer y único año de gobierno se caracterizó por verlo encabezando operativos contra el crimen organizado que durante décadas sometió a los uruapenses, motivo por el cual conectó con el hartazgo y la desesperación social.
“Carlos nació para ser grande. Ningún político le llegará al nivel. Se fue con las manos limpias, en todo sentido (…). Jamás pactó con nadie”, dijo Quiroz, quien estaba rodeada de sus compañeros del Movimiento del Sombrero, agrupación con la que Carlos Manzo llegó por la vía independiente a la alcaldía de Uruapan en 2024.
Una sentencia fue firme y clara: “Al Movimiento del Sombrero no lo callaron y no lo van a callar”, juró la mujer que desde hoy hasta el 31 de agosto de 2027 tiene en sus manos las riendas de Uruapan, municipio de grandes fortunas amasadas sobre el cultivo del aguacate y asediado por intereses criminales.
Carlos Manzo no sólo dejó vacía la Presidencia Municipal. Sus seguidores lo veían ya como el próximo gobernador del estado y, después, tal vez, el próximo Presidente.
“Voy a seguir sus pasos. Voy a ser la persona de la que siempre estuvo orgulloso. Voy a guiar a mis hijos por el buen camino y les voy a dejar el Uruapan, en Michoacán y el México que Él hubiese querido”, finalizó su viuda.
“¡No estás sola, no estás sola, no estás sola!” fue el grito que le interrumpió cuando parecía quebrarse en su discurso. Cuando terminó, “¡Ni un paso atrás!”, “¡Presidenta!”, “¡Viva Carlos Manzo!”, “¡Independiente!”, y hasta un himno nacional cuyas notas oscilaron entre la tristeza, la rabia y la dignidad.
Al salir del recinto legislativo, una camioneta y 15 elementos federales de seguridad la esperaban. Tres patrullas de la Guardia Nacional y una camioneta del Ejército escoltaron su salida de Morelia. A su llegada a Uruapan, cerca de las seis de la tarde, se le sumaron otros 10 policías municipales.
La alcaldesa sustituta fue recibida en su municipio con el sonar de claxons y gritos de apoyo. Su camioneta dió varias vueltas por el centro de Uruapan y luego, junto con su escolta, llegó a la Casa Enlace Independiente, sede del Movimiento del Sombrero que se ubica en la calle Francisco I. Madero, del centro de la municipalidad; ahí, donde fue asesinado su esposo y permanece un memorial improvisado con velas, flores y carteles de apoyo.
