POR: MTRO. LUIS ARMANDO CARRANZA CAMARENA
Ciudad de México, 6 de noviembre de 2025 – Imaginemos que el gobierno de México tiene un gran bolsillo lleno de dinero de unos 10 billones de pesos y con ello, ha decidido cómo gastarlo en 2026 en beneficio de los ciudadanos. A esto se le conoce como el Presupuesto de Egresos de la Federación, o PEF por sus siglas, es un plan de gastos del país para el año que viene.
Ayer en la Cámara de Diputados, aprobaron con mayoría de votos: 355 a favor y 132 en contra. Es el segundo año de la presidenta Claudia Sheinbaum, y este plan pone el foco en ayudar a la gente común y en construir cosas útiles, sin embargo, hay debates sobre si es realista o si deja de lado cosas importantes como la seguridad o el cuidado del planeta.
Para ponerte en contexto, a través de la Ley de ingresos se estiman la recaudación que tendrá en el año, es decir, la entrada de dinero por concepto de impuestos, aportaciones de seguridad social, contribuciones de mejoras, derechos, ventas de petróleo y préstamos, entre otros y de ahí se define hacia donde irá el destino de esos recursos, es decir, cuanto y en que se va a gastar.
Aquí, en este caso de lo aprobado resulta que el total de gastos sube un 5.9% más que en 2025, que representa el 26% de todo lo que produce el país en un año, que se llama PIB (Producto Interno Bruto, básicamente el tamaño de nuestra economía).
El gobierno espera que la economía crezca entre 1.8% y 2.8%, que la inflación, es decir, el alza de precios se quede en 3.65% y que el dólar valga unos 19.3 pesos. Pero expertos como el Fondo Monetario Internacional piensan que el crecimiento podría ser más bajo, solo 1.4%, esto, debido a los problemas globales como guerras o cambios en el comercio con Estados Unidos.
Lo más relevante en lo social, es cuidar a la gente, ya que casi 1 billón de pesos (987 mil millones, para ser exactos) van a 16 programas sociales que ayudan al 82% de las familias mexicanas. Por ejemplo, la pensión para adultos mayores sube un 20%, llegando a 526 mil millones de pesos, y las becas para estudiantes Benito Juárez crecen un 15%, con 184 mil millones. «No es solo dar dinero, es invertir en la gente para que consuma y la economía se mueva», explica la presidenta Sheinbaum. Esto puede ser un propósito clave porque, en la primera mitad de 2025, el país creció mínimo (0.5% a 1.5%), y estos apoyos ayudan a que la gente compre más y reactive las tiendas y negocios locales.
Otro punto destacable es el «Plan México», que usa en inversión, el 2.5% del PIB –alrededor de 960 mil millones de pesos– para construir carreteras, trenes y puertos. Por ejemplo, obras en trenes como el de México a Querétaro o conectar el aeropuerto AIFA con Pachuca buscando atraer empresas extranjeras que se mudan de Asia a México, un fenómeno llamado nearshoring que básicamente significa «acércate a casa» para producir cerca de EE.UU. Las ventas de productos high-tech, como chips o medicinas, han subido un 50% al año, y esto crea empleos. Además, ponen aranceles (impuestos extras) a ropa y zapatos chinos para proteger a nuestras fábricas, y suben impuestos a cigarros y refrescos para generar recursos sin tocar el IVA o el ISR de la gente común.
Pemex, la empresa petrolera del gobierno le asignan 247 mil millones de pesos para producir más crudo, algo así como de 1.6 a 1.8 millones de barriles diarios, lo que se traduce en unos 1.2 billones de pesos en ventas, claro, asumiendo que el barril cueste 55 dólares.
Como todo, siempre hay un negrito en el arroz…bueno, varios; veamos algunos que merecen la atención:
Se ve un gobierno optimista, ya que, si el petróleo no sube tanto o la economía crece menos, el déficit (lo que gastamos de más) podría ser mayor al 4.1% del PIB, y tendríamos que pedir más préstamos, con la deuda ya en 50% de la economía.
Además, habrá mucho dinero está «atado» debido a que el 60% está destinado a pensiones, ayuda a Pemex y pagar deudas pasadas, dejando poco para atender sorpresas como los riesgos por desastres de huracanes o el incremento de la violencia, el estimado es que, en 2025, a la fecha hubo más de 30 mil asesinatos. En salud, solo dan el 2.6% del PIB (995 mil millones), cuando la Organización Mundial de la Salud pide 6% para tener buenos hospitales. En educación, hay un aumento mínimo, pero cortan en programas locales. Y para el medio ambiente, solo 0.1% del PIB (44 mil millones, menos que antes), lo que debilita a quienes cuidan ríos y bosques cuando el cambio climático pega fuerte.
Los recortes causaron mucho ruido en el Congreso con 17 mil millones menos a jueces, al INE (que organiza elecciones), a la Fiscalía y a la CNDH (defensora de derechos humanos). La oposición, como PAN y PRI, dice que es un «golpe a la democracia», sobre todo después del asesinato del alcalde de Uruapan hace dos días.
En seguridad, cortan 18% a la Secretaría de Seguridad y 12 mil millones a la Guardia Nacional, aunque suben un poco el dinero para policía local.
Por otro lado, mandan más dinero a estados y municipios (2.81 billones, +3%), para que cada uno arregle sus calles. Pero suben el sueldo a diputados en 115 mil pesos al año (+9.6%) y sus bonos de fin de año (+5%), lo que suena a «austeridad para ti, pero no para mí», y molesta a grupos como Coparmex, que representa a empresarios.
Al final, este presupuesto quiere un México más justo: menos pobres, más trabajos en fábricas y trenes que conecten el país. Pero tropieza con planes demasiado rosas, poco dinero para lo básico como doctores y escuelas, y cortes que asustan a inversores. El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) dice que, si lo ajustan bien, el PIB podría crecer hasta 2.5%, alineado con metas mundiales de desarrollo. Para Sheinbaum, es dejar atrás el «neoliberalismo» y apostar por la gente. Pero en el Senado, la oposición podría cambiar cosas. ¿Qué se puede hacer mejor? Usar números más realistas para no llevarse sorpresas, invertir más en salud y educación (al menos 4% y 5% del PIB), proteger a instituciones independientes con presupuestos aparte, y chequear todo con revisiones externas. Hablar con expertos de IMCO o empresarios ayudaría a que más gente invierta aquí. En un mundo loco con guerras y cambios comerciales, México necesita un plan flexible. ¿Logrará este presupuesto unirnos o nos dividirá más? Eso lo dirá el tiempo, pero por ahora, es un paso hacia un país más humano. En el Senado, la oposición podría podarlo; ojalá lo haga sin matar la semilla inclusiva. México necesita presupuestos con alma y números que cuadren.
