Japón atraviesa una situación crítica por el aumento de ataques de osos en distintas regiones del país, principalmente en el norte. Ante la emergencia, el gobierno ordenó el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa para apoyar en las labores de control y prevención.
Desde la primavera de este año se han registrado más de un centenar de incidentes que han dejado al menos una docena de víctimas mortales y decenas de heridos. Los animales han sido vistos en zonas urbanas, escuelas, estaciones de tren y hasta supermercados, lo que ha generado gran preocupación entre la población.
Expertos señalan que los cambios en el clima y la escasez de alimento en los bosques han provocado que los osos bajen de las montañas en busca de comida. Además, la despoblación de las zonas rurales ha reducido el número de cazadores y personal especializado para mantener el control de la fauna.
El ejército japonés participa en tareas de apoyo logístico, instalación de trampas y patrullaje en las zonas más afectadas, mientras que las autoridades locales piden a los ciudadanos mantenerse alerta, evitar los bosques y seguir las recomendaciones de seguridad.
Las autoridades ambientales advierten que, con la llegada del invierno, los osos intensifican su búsqueda de alimento antes de la hibernación, por lo que el riesgo de nuevos ataques podría aumentar en las próximas semanas.
