*Desde su Nacimiento Como Movimiento
Buscó Identificación con la Guadalupana
*Su Triunfo, Basado en el Discurso que
Pontificada el Cambio por no ser Iguales
*En las Tragedias, Acciones Plausibles y
Críticas al Simbolismo del Color Guinda
*Desde la Presidenta Sheinbaum Hasta
Censadores, Chalecos del Mismo Color
POR EZEQUIEL GAYTÁN
La palabra tótem es un anglicismo proveniente de la palabra doodem del idioma ojibwe de las tribus Anishinaabe que aún habitan el este de Canadá. Significa que dentro de cada tribu hay clanes, grupos o familias que tienen en común espíritus y deidades tutelares que los protegen, dan identidad y honorabilidad. De ahí que cada uno de los grupos familiares tallan en madera de manera simbólica sus emblemas, así como sus linajes. Un tótem es un poste monumental tallado en madera cuyos diseños coloridos representan osos, venados pumas, águilas o seres sobrenaturales, pues simbolizan la heráldica como figura representativa. De ahí que quien pertenece a un determinado tótem no puede, en principio, cazar, lastimar, matar o comer algún animal o elemento de su tótem. O, en su caso, le pide permiso o perdón al espíritu de ese ser si quizás debe vulnerarlo. Léase, son figuras místicas y míticas fundacionales, en muchos sentidos, de la comunidad.
Prácticamente todas las civilizaciones tienen una heráldica figurativa de su árbol genealógico. Consecuentemente la idea del tótem es universal. Hoy en día, por ejemplo, quienes somos aficionados al futbol y le vamos al equipo de la Universidad, cuando vamos al estadio de la ciudad universitaria nos vestimos con una playera azul y oro y la figura totémica del puma. Lo mismo hacen los aficionados de los otros equipos.
Con lo anterior buscamos identidad y de alguna manera mimetizamos y tendemos a identificarnos con animales poderosos o elementos de la naturaleza significativamente estéticos; por ejemplo, tenemos el caso de los alebrijes. De ahí que son un tema de estudio de la teología, la filosofía y las ciencias sociales en general. Así encontramos obras magnificas como el ensayo de “Tótem y tabú” de Sigmund Freud en el cual se plasma el conflicto humano entre el deseo y la prohibición. Otro caso es el de Emilio Durkheim quien concibió al totemismo como un objeto de adoración y, por ende, a la sociedad misma, pues los tótems simbolizan la unidad del grupo y consecuentemente fuente de autoridad moral, identidad y solidaridad políticas. Léase, respeto y culto sagrado que establece relaciones de poder, fuerza, orden y cohesión social.
La sociología de la semiótica es la disciplina que estudia las estructuras y dinámicas de la sociedad a través de sus signos, significados y símbolos del poder, así como sus diversas y diferentes manifestaciones en la sociedad, de ahí que, al analizar los tótems, sus contenidos y sus emblemas de la actualidad, nos permite estudiar la cohesión social como uno de los elementos que hoy más necesitan los gobiernos al conducir a las sociedades. Lo cual nos lleva también al examen de los fetiches, esos objetos materiales personificados en ídolos, amuletos, colores u objetos de culto a los que atribuimos poderes sobrenaturales o elementos de la buena o mala suerte.
Morena, desde su nombre, alude a que se le identifique teológicamente con la Virgen de Guadalupe o virgen morena en una clara alusión al color de nuestra piel e identidad de la gran mayoría de los mexicanos. Ese movimiento partidista difunde e infunde el color guinda en todo lo que puede y trata de capitalizar sin el cuidado de las formas y sin escrúpulos de aseo político su omnipresencia en la vida nacional.
Un ejemplo de lo anterior lo encontramos en las respuestas que la gestión Sheinbaum organizó en torno a las tragedias derivadas de las intensas lluvias que inundaron algunos estados del país. Por supuesto que hay capítulos plausibles en el trabajo de atención a la población afectada. Sin embargo, es importante señalar la jiribilla política mediante la cual se capitalizó partidistamente la situación. Tal es el caso de la distribución de despensas en bolsas color guinda o el chaleco de la misma tonalidad que la presidenta vestía mientras atendía a la población damnificada. Léase, el actual gobierno de la república recurre, como muchos otros, a los tótems y fetiches con el propósito de partidizar y mantenerse en el poder.
Es interesante y preocupante observar cómo Morena recurre de manera simbólica a sus emblemas e insiste en hacernos creer en su linaje totémico y en sus fetiches hasta convertirlos en actos de fe y de dogma inescrutable e incuestionable. Se me dirá que eso hace cualquier partido político del mundo y tendrá razón. Empero hay una diferencia, Morena llegó al poder debido en buena medida al discurso de que ellos son diferentes y que no mentirían, ni traicionarían, ni serían corruptos. Consecuentemente se ven obligados a erigir impresionantes postes totémicos de dos pisos y regalarnos maternalmente bolsas color guinda cuyos contenidos son algunos alimentos y un poco de agua.
La condición humana sigue inmutable desde hace siglos y de ahí que seguimos venerando símbolos y signos, aunque pensemos que los avances científicos y tecnológicos nos hacen diferentes.
