*Aventura Única Para los Turistas: Recorrer Caminos de Terracería en un Vehículo 4×4
*Cuando el Volcán se Activó en 1994 Salieron Decenas de Familias que Habitaban en sus Faldas
*Degustando Memelitas, Chalupas, Esquites, Elotes, Chayotes, Chilacayotes y Calabaza
*Cuando Aparecen las Bolas de Fuego, Llamados Ovnis, Además de los Nahuales y las Brujas
*El Sembradío de Curlis, Hipérico, Alcatraz, Silver, Dólar, Follaje y Guas Como Decoración
*Tochimilco, Santa Cruz Cuautomatitla y el Templo del Señor del Calvario
*A la Orilla del río, Observando una Cascada, Mientras un Águila Sobrevuela
SUSANA VEGA LÓPEZ,
Enviada
ATLIXCO, Pue.- Estar cerca del volcán Popocatépetl embelesa, cautiva, impone, asombra, impresiona y más cuando esta majestuosa montaña emite fumarolas intermitentes.
Y es que “Don Goyo”, como le dicen, está activo desde hace más de 30 años. Por su altitud (está a 5 mil 400 metros sobre el nivel del mar) se aprecia desde muchas partes.
Se encuentra a 65 kilómetros de la Ciudad de México y desde la época prehispánica este cerro ha humeado, de allí su nombre náhuatl “popoca” (humear) y “tépetl”, (cerro o montaña), “montaña que humea”.
Las exhalaciones son constantes (hasta más de 40 en 24 horas según el reporte del pasado 27 de octubre) como constante es el tremor (principio o comienzo de un temblor) lo que mantiene a la población alerta.
Un reporte del monitoreo del Centro Nacional de Prevención de Desastres, Cenapred, afirma que se contabilizaron 41 exhalaciones de baja intensidad acompañadas de vapor de agua, gases volcánicos y ligeras cantidades de ceniza, así como 64 minutos de tremor. También se registraron cinco sismos volcanotectónicos con magnitudes entre 1.1 y 1.6.
Es por eso que estar cerca del volcán; recorrer caminos de terracería a bordo de un vehículo 4×4 es, para los turistas, una aventura única estar a nueve kilómetros en línea recta del corazón del majestuoso Popocatépetl.
Nos dimos a la aventura y nos subimos a la razer de Atlixbus. Recorrimos paisajes únicos. La neblina apenas dejó que se asomara este coloso que impone y mantiene a la expectativa a los pobladores quienes ya se acostumbraron a los tremores, a las exhalaciones, a las fumarolas, al ambiente que, en varias ocasiones, se ha tornado cenizo.
Antes, una parada obligada en una panadería local para probar el pan de la zona que elabora un maestro panadero local y su familia con más de 30 años de amasar. También nos ofrecieron café y/o té.
Nuevamente a bordo de la razer fuimos con una familia que no teme vivir en la zona, en las faldas del volcán Popocatépetl. Ya nos esperaban a un grupo de reporteros nacionales y extranjeros que íbamos en el fam de Atmex, turismo de aventura, que presiden Antonio del Rosal y Rebeca Yáñez para vivir experiencias que dejan huella.
A las faldas de “Don Goyo” viven varias familias no obstante la advertencia de las autoridades de desalojar sus viviendas desde hace más de 30 años, debido a que el volcán se activó y desde entonces emite fumarolas constantes.
A partir de 1994 muchos pobladores tuvieron que abandonar sus hogares; algunos migraron hacia los Estados Unidos, pero otros más se han resistido porque su casa y sus campos son lo único que tienen. Ya se acostumbraron a sentir los constantes movimientos de la tierra, “son pequemos sismos que ya no dan miedo, ya nos acostumbramos a los temblores”, dicen.
Tal es el caso de la familia Hernández Rodríguez quien se resiste a dejar el lugar que los vio crecer. “Al principio sí dio miedo, pero ya no”, asegura Teresa, hija de Maximino y Concepción.
DESAYUNO CAMPIRANO
FRENTE AL POPOCATÉPETL
Sus abuelos, Rafael y Angelina, así como Evaristo y Micaela aquí nacieron, aquí se criaron; “mis papás aquí se conocieron y tuvieron once hijos”, comenta Tere, al tiempo que echa un huevo al sartén con aceite hirviendo.
En la cocina de humo (un cuarto de madera), algunos tabiques sostienen el comal de barro donde calientan y preparan sopes con salsa verde, cebolla picada y queso rallado. Una bebé juega con su mamila. Afuera, un lavadero con trastes, una tina de fierro con agua, recipientes varios y cubetas de colores.
“En total somos 11 hermanos: Reina, Alejandra, Arturo, Javier, Maximino, Alejandro, Miguel, Martín, Diana, Teresa y Eduardo. Solo falta una por casarse, la más pequeña, tiene 18 años”, continúa.
La nieta mayor tiene 15 años, es Ilse Paola, le siguen: Ariana, Alejandro, Gisel, Cristian, Marisol, José Ángel, Vane y Nancy de tan sólo siete meses de nacida quien se encontraba en un cómodo porta-bebé con su mamá que preparaba los sopes.
Tere afirma que la actividad comienza a las siete de la mañana cuando las mujeres salen a moler el nixtamal para hacer tortillas, van al pueblo Cuilotepec, y regresan a preparar el desayuno. Los hombres, después de desayunar, se van a cuidar las huertas donde cultivan maíz, alegría, aguacate, limón, cilantro, rabanito, cajenicuil (una especie de vaina), nuez, durazno y manzana.
Relata que hacen labores de casa y preparan la comida para cuando llegan los hombres. “Les hacemos memelitas, chalupas, huevos de aquí mismo, esquites, elotes, chayote, chilacayote, calabaza… también hacemos quesadillas de flor de calabaza y de flor de chilacayote, además de quesadillas de tlalitos (restos de chicharrón) y de queso…”
A nosotros nos recibieron con platos con aguacate rebanado y colocado en forma de flor, sopes, huevos estrellados, agua de sabor y café calientito.
OVNIS, SERES RAROS…
Al calor del fogón, Tere y su cuñada comentan que se llegan a ver bolas de fuego, ovnis, pero “no nos dan miedo”. Se veía mucho eso de los nahuales y las brujas. Los abuelos sí tienen historias. Yo no he visto nada, dice Teresa, esta joven de 23 años que apenas se casó.
Luego recordó: “Una vez, cuando iba en la noche a ver a mis papás, al cruzar el campo deportivo, el de beisbol, ví una flamita… Conforme me acercaba se iba apagando. Les conté y mi papá me dijo que había algo de metal enterrado y que el aire que soplaba simulaba una flamita. Es lo que yo ví”.
Otros amigos cuentan que una muchacha vio a un niñito pequeño, como enanito, que no sabían qué era, “era el cuateposhtle, unos enanos que cuidan el bosque, los cerros, el monte. Pero les dijimos que no se espantaran porque no hacen nada, aunque no a cualquiera se les aparece”.
LAS HORTENSIAS DE JORGE
Jorge Ramos, de Guadalupe Cuilotepec, cultiva flor de Hortensia y otras plantas para la venta. Los precios van de 20 a 50 pesos la florecita. Hay de color blanca y poco a poco se torna azul o rosa.
También siembra plantas como curlis, hipérico, alcatraz, silver, dólar, follaje, guas, y más para decorar.
TOCHIMILCO
Tochimilco es otra población a las faldas del volcán, muy cerca de Atlixco. Su nombre significa “en la cementera del conejo”. En la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla pasamos frente al Templo del Calvario que resaltaba con su fachada color amarillo yema de huevo, vivos blancos y su enorme árbol.
El tres de mayo se realiza una gran fiesta a la que llegan cristianos de muchos lugares para celebrar la imagen de Cristo en la cruz, una de las más grandes de México.
A este templo del Señor del Calvario -considerado Patrimonio Mundial de la Unesco-, llegan personas durante todo el año pues se le atribuyen muchos milagros.
CAMINATA A LAS FALDAS
Luego de bajar del vehículo 4×4 realizamos una ligera caminata que nos permitió conectar con la naturaleza por un camino estrecho para llegar a un río de agua del volcán, así como grandes acantilados. El cielo dejó ver un águila. Más allá, el ruido de una cascada y el río con agua clara, fresca (la probamos) y nos mojamos la cara.
Una experiencia segura, cómoda y llena de aventura en un entorno natural que te lleva a la meditación, a la reflexión a maravillarte de esta creación divina.
Poco a poco la actividad turística alrededor del volcán Popocatépetl se detona con experiencias como la que brinda Atlixbus al ofrecer recorridos por estos caminos que te acercan al volcán, a sus bosques, a sus manantiales, a sus campos, a sus tierras de cultivo, a la gente amable.
Pero el respeto y el temor al estar en esa zona, impone, aunque el miedo no supera el hecho de querer vivir esta experiencia de aventura en las faldas del volcán.
