Francia: impacto político del robo en el Louvre y las joyas que siguen sin aparecer

En Francia, el espectacular robo de ocho joyas de la época de la corona en el parisino museo del Louvre impactó políticamente.

Laurence des Cars, la presidenta del Museo del Louvre, compareció ante el Senado para dar cuenta del robo sufrido por la pinacoteca. Seria, afectada, en tono grave, admitió el “fracaso” y calificó la sustracción de las joyas, valoradas en unos 88 millones de euros, como “una herida inmensa”. Des Cars detalló los planes de seguridad realizados en los últimos años, pero admitió que hay elementos “preocupantes de seguridad”.

Según ha publicado este domingo Le Figaro, presentó su dimisión ese mismo día al presidente de la República, Emmanuel Macron. El jefe del Estado, sin embargo, la rechazó. “Mantente firme; no se trata de romper la dinámica de renovación del museo”, le dijo.

La sensación durante la comparecencia, en la que la dureza de los senadores fue en aumento, fue la de una derrota total. “Somos el hazmerreír”, le reprocharon a Des Cars. La presidenta de la pinacoteca, que se mostró “mortificada” por las críticas personales recibidas, relacionó el robo con el envejecimiento de las instalaciones, como si no hubiera habido manera de evitarlo.

La ministra de Cultura, Rachida Dati, lejos de admitir errores, le echó la culpa a la “seguridad” de la ciudad de París. “Los sistemas y dispositivos de seguridad internos del Louvre funcionaron. Es un hecho. Y me niego a que se ponga en duda a los agentes comprometidos con la seguridad del museo”, apuntó.

“¿Debemos mejorar los dispositivos? Sí. Ese es precisamente el sentido de la investigación administrativa, de las audiencias parlamentarias, de las misiones encomendadas a los diputados y de la instrucción elaborada junto con el ministro del Interior para los responsables de las instituciones culturales”, añadió.

El robo, más allá del impacto directo sobre el museo y su patrimonio, se ha convertido en una metáfora del momento crítico por el que atraviesa el país. El asalto ocurrió cuando la política francesa atraviesa una crisis, con un mal momento en el Gobierno de Emmanuel Macron y el ingreso a la cárcel del expresidente Sarkozy.

El ministro de Justicia, Gerald Darmanin, señaló el pasado lunes que el asalto “da una imagen lamentable de Francia”. “Pudieron aparcar un camión con una escalera de mudanzas en mitad de París, subir y en unos pocos minutos robar joyas de valor incalculable”, explicó.

La investigación
La fiscal de París, Laure Beccuau, confirmó el procesamiento de otras dos personas, por lo que suman cuatro (tres hombres y una mujer) las presentadas ante la justicia de las siete detenidas en la pesquisa que aglutina a más de un centenar de investigadores y atrae atención en Francia y el mundo.

En un comunicado, la magistrada también señaló la liberación de tres individuos arrestados el pasado miércoles, en una verdadera cruzada por recuperar las piezas valoradas en 88 millones de euros: collares, pendientes, un lazo de ramillete y una tiara que pertenecieron a las emperatrices o reinas Eugenia, María Luisa de Austria, María Amelia y Hortensia.

El ministro del Interior, Laurent Núñez, resumió las acciones después del robo en el museo e indicó que hay cuatro autores, con al menos uno aún por encontrar, al igual que a los que encargaron el trabajo y al botín, subrayó.

Ni rastros de las joyas
Las dos semanas transcurridas sin recuperar las joyas de invaluable valor patrimonial generan mucha preocupación, y aunque la fiscal Beccuau las consideró “invendibles”, no pocos expertos advierten que podría pasar mucho tiempo para dar con su paradero, sin descartar que intenten desmantelarlas por su gran carga de diamantes y esmeraldas.

Paralela a la pesquisa criminal, la ministra de Cultura, Rachida Dati, ordenó una administrativa, cuyas conclusiones presentó el viernes, admitiendo vulnerabilidades en la seguridad del Louvre, en medio de críticas al Gobierno.

De acuerdo con Dati, se detectó en el museo que atesora cientos de miles de obras de arte la falta de dispositivos de seguridad y de una organización lo suficientemente adaptada, así como la existencia de protocolos obsoletos.

Los objetos robados fueron identificados por el Ministerio de Cultura como:

La tiara, el collar y un pendiente de la parure de zafiros de María Amalia de Nápoles y Sicilia y de Hortensia de Beauharnais.
El collar de esmeraldas y un par de pendientes de esmeraldas del parure de María Luisa de Austria.
El broche relicario, un gran broche de lazo de ramillete y la tiara de Eugenia de Montijo.​
La pieza más famosa de la colección, el diamante Regente, valorado en más de 60 millones de dólares estadounidenses, quedó en su sitio. Al huir, los ladrones dejaron caer la corona de la emperatriz Eugenia, que se encontró dañada, junto con otra joya no revelada. Aún no se ha publicado la magnitud de los daños sufridos por la corona.

Robos en el Louvre
El Museo del Louvre se encuentra dentro del Palacio del Louvre, en el centro de París, junto al Jardín de las Tullerías. Las estaciones de metro más cercanas son Louvre–Rivoli y Palais Royal–Musée du Louvre.

Se han producido varios robos en el Louvre. El primero se documentó en 1911, cuando un empleado del museo sustrajo la Mona Lisa. En 1998, el cuadro Le chemin de Sèvres de Camille Corot fue robado y aún no se ha encontrado. Telesur

 

 

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