La Imposible Renovación

*El PAN secuestrado del Estado de Chihuahua

POR RAFAEL NAVARRO BARRÓN

El anuncio del nuevo PAN, realizado en la más reciente asamblea nacional, es una visión falaz sin consecuencias trascendentes o aplicables en la estructura política chihuahuense. El diagrama, estructurado por el líder panista fue un verdadero acto de onanismo, una capirotada imposible de instrumentar en la realidad de la entidad que gobierna Maria Eugenia Campos.
No se exagera: la entidad de los ‘Bárbaros del Norte’, como lo acuñó Fidel Velázquez, está cerrada al pueblo sin partido, a los pobres y a las personas de buena fe que se traguen el cuento de la renovación.
Por lo menos en Chihuahua, jamás se abrirá la posibilidad de mandar a la batalla a candidatos externos. Quienes lo intenten tendrán que pasar por un laberinto de discriminación y exclusión; los que no se unan a una tribu al interior del blanquiazul correrán el riesgo de llevar a cuestas la letra escarlata en el pecho; ser apestados dignos de un leprosario.
Así es el PAN chihuahuense: duro, encerrado en el encanto de una doctrina que se extravió hace años; ejemplo de una soberbia superlativa que se revuelca entre una moral que, si la pudiéramos medir, estaría a un tercio de lo que enseñó Manuel Gómez Morín.
El pragmatismo corrupto que ha vivido el PAN desde hace años, es la enseñanza mejor aprendida de los políticos modernos de ese partido, expertos en meter la mano en el cajón y ávidos de poder y gloria.
La gobernadora Campos Galván, tardó tres días en contrariar la tesis del jefe Romero al abrir la posibilidad de invitar a personajes de otros partidos políticos, puerta que en su gobierno se abrió a medias.
Los políticos de izquierda y los que se sumaron a su campaña en el proceso que le dio el triunfo hace tres años, fueron funcionarios fugaces que ya están fuera del gobierno de Maru.
Se fueron ofendidos y humillados. Su exclusión fue con la suficiente vileza para que se sintieran no dignos de pertenecer al PAN. No fueron respetados. Se les llamaba ‘hermanos’ pero fueron tratados como espurios y bastardos.
Los que aún están en la estructura de gobierno fenecen en el desierto de la política, ajenos a las juntas de partido porque no están juramentados ni se les tiene confianza. Son funcionarios de ínfimos niveles que no tienen poder de decisión y ninguno está en la lista de candidateables para los puestos que estarán vacantes en el 2027.
Al que disiente o se sale del script lo corren y le ponen la letra escarlata, como sucedió recientemente con funcionarios de Educación por posar al lado de la #LocaDelSenado, Andrea Chávez; a Adriana Terrazas le pasó lo mismo por reunirse con César Duarte.
Ahora, esos corridos, deambulan en busca de partido pensando que el PAN es represivo y pobre en sus criterios políticos.
Cuenta aparte es la participación de la extrema derecha religiosa y sectaria. Los rescoldos del DHIAC-Yunque han secuestrado candidatos y posiciones realizando bloqueos y arrollando a los miembros del mismo partido que no están en esa cofradía.
Ha sido manifiesta la forma de cobijar a quien se cree será el candidato más fuerte a la gubernatura. El mismísimo alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla ha sido colocado en un nicho de veneración yunquista sin que exista una definición clara del destino que le espera.
Sus visitas a Juárez son como las reuniones del Ku Kux Klan: cerradas y sectarias con apenas un grupito de seguidores que, antes de la elección, ya se repartieron los puestos. El pueblo sin partido ya no cabe ni podrá acercarse a esa legión de ultraderechistas que odian más de lo que aman.
Los números que encuestan a Marco Bonilla le favorecen, pero algo en su persona, en su modelo de gobierno, en su inmadurez no le favorece mucho sobre todo en los municipios donde Morena podría arrasar en el 2027.
Su discurso es de mediano pelo, intentando aplicar el molde de oratoria de la generación de cristal; se muestra como un chavorruco con ideas progresistas que, expresadas en una colonia pobre, es como una mentada de madre.
La gobernadora más que una líder política de su partido, juega un extraño juego, seudo democrático, donde no define no abre, pero tampoco cierra la puerta a una lucha política interna. Pareciera temerosa de las decisiones electorales. Cuando interviene solo manosea a quienes se asoman o levantan la mano.
La frase la define: “yo sigo siendo la gobernadora”, como si alguien estuviera creyendo otra cosa. Como si su figura lentamente se fuera difuminando frente a los adelantados y los que se sienten iluminados que gastan y gastan a manos llenas sin respetar la ley y la moral pública.
El discurso emocional del líder nacional del PAN, Jorge Romero, durante el lanzamiento del nuevo partido, no representa nada en una realidad chihuahuense donde todo está repartido entre los mismos de siempre. Invitó a una casa que no tiene camas ni cuartos desocupados y donde los administradores no aceptan a nadie que no huela a loción cara y que no susurre una moral purista y religiosa, hermosa en su versión doctrinal, pero inexistente en la realidad.
Para que el nuevo modelo de partido opere y sea efectivo, tendría que darse una recomposición en cuanto al equilibrio del poder. La gobernadora tendría que definir si Cruz Pérez Cuéllar, el alcalde de Juárez, es opositor o es un aliado del panismo.
Porque más que una alianza pareciera que intenta quedar bien con el puntero de las encuestas de Morena en el tema de la gubernatura. Más que evidente que Maru Campos prefiere no perseguir a Pérez Cuéllar, con siete denuncias de corrupción en la Fiscalía que ‘investiga’ a los políticos sucios y evitar, a como dé lugar, la llegada de la ‘senadora del departamento de limpia’, Andrea Chávez, actualmente revolcada en vómito sucio y pestilente, por la corrupción que le adjudican a ella y a su protector, Adán Augusto López, el siniestro y corrupto político morenista ligado al cártel de la Barredora.
La Fiscalía Anticorrupción es el veneno para las cucarachas de la política. Va contra los chiquitos porque desde el poder pareciera que no hay calidad moral cuando se habla de triquiñuelas y actos de latrocinio desde el poder mismo.
El panismo tendría que cambiar muchas cosas, empezando por esa camada actual de funcionarios ‘mamones’ como decimos en Chihuahua. Si se quiere llegar al pueblo tienen que bajarle dos rayitas a su trato despótico. Curarse la patología qué los hace neurasténicos, explosivos y mentirosos.
Por desgracia quienes andan en el camino de las candidaturas se pintan solos a la hora de utilizar la soberbia como un modelo de gobierno. Son estridentes y llenos de complejos, proclives a sentirse tejidos a mano sin otra virtud que ser amigos, cómplices o socios de alguien que está en la cúpula del poder.
En esa lista deambulan personajes cercanos a la gobernadora que demuestra más sencillez y humildad, que está deseosa del calor de pueblo y de los auténticos miembros de su partido.
Fue notable la fortaleza que María Eugenia Campos tuvo al experimentar un duelo de 48 horas después de la muerte de su marido, el empresario Víctor Cruz y luego a la acción política y administrativa. Coloquialmente ni el novenario esperó. Salió al ruedo y no aceptó ni actos luctuosos post mortem ni muchas esquelas.
No permitió que el ejército de mamones y mamonas que quieren ser candidatos aprovecharán la muerte de don Víctor como pasarela política para convertirse en plañideras del funeral, que finalmente fue privado.
Mucho tendrán que modificar en su conducta el mismo Bonilla, temeroso de entrevistas donde se le cuestione; el secretario de gobierno Santiago de la Peña incapaz de mezclarse con el pueblo y de cumplir promesas; el presidente de la JCAS, Mario Mata que es zalamero con la cúpula del poder panista pero un político que no enfrenta la crítica.
El rey de la sonrisa falsa, Rafael Loera que es experto en meterse en líos cada vez que se toma una cerveza y despotrica al señalar que él es el caballo de Troya que está detrás de los triunfos panistas, es otro impresentable que subsiste por el poder de su esposa.
Entre los tragos de alcohol y su lengua viperina se lleva a su subsecretaria en Juárez, Austria Galindo que ha llegado a denostar al representante de la gobernadora en Juárez de quien dice lo pusieron para que “abriera y cerrara las puertas del pueblito mexicano” y vaya que no lo dijo como metáfora.
Y así la lista de mamones podría subir a niveles de preocupación sobre todo en Juárez y Chihuahua, pero lo realmente preocupante es la forma en que se destrozan al interior del gobierno.
¿Sabrá la gobernadora las columnas políticas periodísticas que se dictan desde el área de Comunicación Social de Chihuahua (la sede principal) y Juárez que, en plena unión, arman telenovelas y golpes por debajo de la mesa en contra de la estructura del mismo gobierno estatal?
¿Sabrá la gobernadora que esas columnas y el apoyo a candidatos están recomendados desde esas estructuras? No, no lo sabe, porque de otra forma ya no estarían en sus puestos.
Así el nuevo PAN de Romero y sus Dreamers se observa, no difícil sino imposible. Es más fácil preparar un funeral y esperar su resurrección para ver si en el milagro de la resurrección se aprecia algo de gloria.

 

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