Estados Unidos entró en un cierre administrativo del gobierno federal tras el fracaso de una última votación en el Senado para evitar la parálisis presupuestaria, con lo que cientos de miles de funcionarios públicos se quedarán sin salario. Republicanos y demócratas mantienen sus posiciones con firmeza. La parálisis gubernamental no ocurría desdem 2018, con el presidente Trump en funciones, los congresistas no lograron el acuerdo y el gobierno federal fue obligado a cerrar todas sus actividades. Para Trump es la segunda ocasión en recibir el golpe del Capitolio.
Pese a las frenéticas negociaciones en el Congreso, no hubo acuerdo entre demócratas y republicanos para financiar al gobierno más allá del martes 30 de septiembre, día que marca el fin del año fiscal.
En los primeros minutos del miércoles 1 de octubre, tiempo de Washington y 10:01 horas del centro de México, comenzó el cierre.
Los republicanos del Senado intentaron aprobar un parche de financiación temporal avalado por la Cámara de Representantes, pero no pudieron obtener los votos demócratas necesarios para enviarlo al escritorio del presidente Donald Trump.
Estados Unidos está ante el cierre conocido como «shutdown» que provocará la paralización de la mayoría de los servicios federales.
Además, cientos de miles de empleados públicos quedarán temporalmente sin sueldo y se interrumpirá el pago de muchas prestaciones sociales.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), 750 mil funcionarios federales podrían encontrarse esta vez en situación de desempleo parcial, con una pérdida de ingresos equivalente a 400 millones de dólares.
El último cierre, ocurrido de diciembre de 2018 hasta finales de enero de 2019, durante el primer mandato de Trump, duró 35 días. En ese momento, la CBO estimó que había reducido el Producto Interno Bruto (PIB) en 11,000 millones de dólares.
Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, afirmó que los más de 200 mil agentes de la dependencia a su cargo seguirán trabajando sin cobrar durante el cierre gubernamental para garantizar la seguridad del país. Minutos antes de la parálisis de servicios federales, acusó a los demócratas de que no se les pague a quienes defienden a Estados Unidos.
Los demócratas obligarán a más de 150.000 oficiales y casi 50.000 miembros de las fuerzas armadas (nuestra primera línea de defensa) a seguir protegiendo a nuestra nación sin cobrar
Por ahora, republicanos y demócratas se mantienen firmes en sus posiciones.
Por un lado, los republicanos proponen una prórroga del presupuesto actual hasta fines de noviembre.
Los demócratas, por el otro, quieren recuperar cientos de miles de millones de dólares en gastos para la salud pública, en particular en el programa de seguro médico para la clase baja, que el gobierno de Trump tiene previsto suprimir con su «gran y hermosa ley» presupuestaria aprobada en julio.
Aunque los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso, el reglamento del Senado establece que un texto presupuestario debe ser aprobado por 60 votos de 100, lo que requiere siete votos demócratas
