Sigamos Degradando la Discusión Pública

Otra modesta propuesta: 

Por: Carlos Bortoni

@_bortoni

 

Sobresalió como sobresale aquello que se excede en sus proporciones, el zafarrancho que, en el Senado, organizó Alito Moreno al atacar a Fernández Noroña al terminar la sesión de la Comisión Permanente. Sobresalió porque Alito, amo y señor del autocontrol, los buenos modales, las formas y todo aquello que escapa a su naturaleza porril y autoritaria, fue orillado a la pérdida de los estribos por un Noroña que domina el arte de la provocación y el escarnio. Imaginen el nivel de provocación que significa para un sujeto de la calidad y estatura de Alito que no le den la palabra. Si de por sí, tener que pedir la palabra resulta indignante, que no se la den, es mucho más indignante y —digan lo que digan las buenas conciencias— no hay otra forma de resolver tan indignante indignación que no sea a golpes.

Desde luego que, todo aquel que presuma de ser políticamente correcto encontrará indefendible el actuar de Alito “te veo a la salida” Moreno. Para ellos quien no está de acuerdo con uno debe quedar impune, para ellos quienes amenazan con destruir el estilo de vida de los Alitos del mundo (un estilo de vida ganado a base de esfuerzo, sudor y un sistemático sacar provecho del sistema) deben salirse con la suya, para ellos exigir, educadamente a gritos, el derecho a la palabra recurriendo a vocablos como “¡Te parto tu madre, cabr*n! ¡Te rompo tu madre! ¡Eres un put*, cabr*n! Te estoy pidiendo la palabra, hijo de la ching*da», es inadmisible. Piensan que la discusión pública debería sostenerse con argumentos y propuestas, piensan que los gritos e insultos no aportan nada al debate político. Es más, piensan que la discusión pública tiene sentido.

Se equivocan al olvidar que los madrazos son la extensión de la politiquería por otros medios, que los argumentos que presentó Alito al golpear a Noroña son los más claros argumentos que Alito en lo particular y el PRI en lo general han presentado en años. El sacrificio de Alito al atacar a Noroña, para elevar el nivel de la discusión pública a la altura que la discusión pública merece ser elevada, oculta el hecho de que la verdadera víctima son Alito y todos los legisladores y políticos de la oposición quienes, dictatorialmente, han sido relegados al nivel de la nada, por la ciudadanía, en las urnas.

Entrados en gastos: Normalizar la discusión y el debate civilizado en la Cámara de Diputados y Senadores, en la vida política nacional, es normalizar que la ciudadanía entera renuncie al uso de la fuerza, la agresión y la violencia para resolver sus conflictos, es normalizar el fortalecimiento de la democracia, es normalizar la generación de soluciones más efectivas y legítimas al incorporar diversas perspectivas en la toma de decisiones, es normalizar la mejora de la convivencia social al construir relaciones de confianza y responsabilidad compartida, es normalizar, ¡horror de los horrorosos horrores!, la posibilidad de alcanzar acuerdos para trabajar en pro del bien común ¡Afortunadamente, contamos con los Alitos para impedirlo!

Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.

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