Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Febrero de 2025 seguramente da vueltas en la cabeza de Omar García Harfuch.
Tenía prácticamente a la vista al jefe de la banda y con la justificación de “no era el objetivo” -así se expresan cuando hay operativos a una orden de aprehensión en contra de determinado sujeto-, porque se buscaba a otros, se le dejó escapar.
Los otros, de menor rango y seguramente doblemente peligrosos, sí fueron capturados.
Sin embargo, que Iván Archivaldo Guzmán, presunto líder de los chapitos se haya fugado en la nariz de militares, marinos, Guardia Nacional y policía estatal, debe ser una carga que cansa la espalda del llamado “Batman”.
Dolor de cabeza y en todo el cuerpo debe haberle producido la recompensa, vivo o muerto, ofrecida por el Departamento de Justicia a través de la agencia ICE y que consiste en la nada despreciable suma de 10 millones de dólares.
Cuando conocí de la fuga, aquí en este espacio le comenté que las explicaciones del poderoso secretario de Seguridad Pública Ciudadana y coordinador de los esfuerzos por contener las acciones violentas del crimen organizado y el narcotráfico creaban más duda que certidumbre.
García Harfuch admitió que los objetivos que buscaban y localizaron con el operativo eran ‘El 200’ y ‘El Güerito’, presuntos miembros del grupo criminal.
¿Quién puede ser más importante, la cabeza del grupo criminal o sus achichincles?
La situación no ha quedado del todo aclarada, por lo que pareciera una incongruencia de valoración sobre los objetivos o bien por omisión o comisión.
Iván Archivaldo, de acuerdo con versiones periodísticas, no confirmadas por el gobierno, se encuentra en Costa Rica. El paradisiaco país centroamericano, conocido como “la Suiza” de la región -porque siempre se coloca del lado de la neutralidad- es preferido por los poderosos criminales. Ahí fue aprehendido Rafael Caro Quintero, quien, con su pareja, una sobrina del entonces gobernador de Jalisco, gozaba de protección presuntamente de la autoridad federal.
No es novedad que el hijo de El Chapo haya escapado por segunda ocasión. Hay reportes que en 2014 hizo lo mismo. Heredó la “habilidad” de su padre para escapar en las condiciones más difíciles y ahora es prófugo de la justicia estadounidense.
Al igual que Nicolás Maduro, sobre quien pesa la ficha roja de la Interpol y por ello no sale de la Quinta Miraflores -casa presidencial en Venezuela- y cuando lo hace es para viajar a países en donde la policía internacional no entre ni a balazos, literalmente, como son Rusia, Irán, China, Nicaragua y Cuba. En otros donde si actúa la corporación internacional es protegido por los jefes de Estado.
A Maduro ya le confiscaron un avión y la recompensa que se ofrece por la información que conduzca a su captura es la más alta jamás anunciada: 50 millones de dólares.
En el caso de Iván Archivaldo la recompensa es dos tercios de los que se ofrecieron por Ismael El Mayo Zambada, que alcanzó la suma de 15 millones de dólares.
Si las agencias de Estados Unidos los buscan, no será para abrazarlos y darles la bienvenida a tierras de la Unión Americana.
Deben tener pruebas suficientes que los condenen y, en una de esas, hasta la pena de muerte les sentencian.
Por eso extraña, genera duda, produce inquietud la afirmación del señor García Harfuch de que en el operativo del que escapó, aunque se niegue, la cabeza de la fracción del cártel de Sinaloa que encabeza Iván Archivaldo Guzmán, no haya sido el objetivo.
¿Qué se necesita para declararlo objetivo principal?
A lo mejor la recompensa ofrecida por el Departamento de Justicia.
E-mail: jesusmichelmp@hotmail.com, Facebook Jesús Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada
