Patadas a la Revolución Mexicana: las Contrarreformas y sus Consecuencias

Los Dados de Dios

 

NIDIA MARIN

Y la concentración de la tierra y de las propiedades es un hecho. Sí, en México se le ha estado dando de patadas a la Revolución Mexicana y, nuevamente, no sólo hay terratenientes, sino “casatenientes”.

 Muchos de estos personajes vivieron y siguen viviendo del presupuesto oficial y adquiriendo lo mismo tierras en el campo mexicano que casonas y residencias o edificios en los pueblos y en las capitales, independientemente de sus viajes a Europa y Asía.

No cabe duda, son nuevos modos ¿o no?

En el siglo XXI está siendo una de las características en nuestro país que ha sido gobernado por tres partidos, PAN, PRI y Morena, tercia que no ha logrado desalentar el enriquecimiento inexplicable de hoy, aunque, recientemente, existan indicios de que las “inexplicables” riquezas son explicables con los hechos realizados por el crimen organizado (y sus “trabajadores” emboscados) en todo el país, específicamente en una veintena de entidades.

Hay que recordar que la reforma agraria, desarrollada durante años y en el gobierno de Lázaro Cárdenas, implicó la expropiación de grandes extensiones de tierra que fueron repartidas entre campesinos y comunidades indígenas en forma de ejidos.

Ciertamente dicha Revolución no eliminó por completo a los terratenientes, pero sí logró transformar a fondo la estructura de la propiedad de la tierra y la distribución del poder. Además, reconoció derechos sociales y laborales, para devolver tierras a campesinos y comunidades indígenas, y limitar el poder de los grandes latifundistas.

Hoy, cuando los millonarios políticos del momento (muchos de los cuales han militando en prácticamente todos los partidos más conocidos de México) se exhiben en el extranjero gastando recursos que se desconoce si son bien o mal obtenidos, pero que llaman la atención cuando en el país hay una presunta guerra soterrada contra los narcotraficantes y la estabilidad brilla por su ausencia, es imposible no indignarse ante la falta de raciocinio. 

Ante ello, vale la pena leer el informe “Acaparamiento de Tierras de Propiedad Social en México” en el cual se expone la concentración de las tierras por lo menos desde 1992, debida, presuntamente, a una contrarreforma en ese año. 

Las causas también serían: la falsificación de documentos, la evidente compra de voluntades en asambleas ejidales, el cohecho de autoridades de los tres niveles de gobierno, así como las múltiples formas de corrupción.

LA PODREDUMBRE

ENGLOBADA

“Diario Red”, publicó el 2 de febrero de este 2025 un reportaje escrito por Zósimo Camacho, donde expone “El regreso de los terratenientes en México: políticos y empresarios concentran 222 mil hectáreas”, en el cual precisa, de acuerdo a un informe oficial, por ejemplo:

“En todo el país, 411 políticos y empresarios poseen más de 222 722 hectáreas, una superficie mayor que la entidad capital de la República y cercana a la de estados como Tlaxcala y Morelos. Del total, más de 39 mil hectáreas son concentradas sólo por 36 personas”.

Dice mucho más y especifica:

 “Fechado en junio de 2024 como, “Documento Preliminar”, el informe advierte: “[…] en el patrón de actuación de los acaparadores existieron actores institucionales que en su momento participaron y/o permitieron y/u operaron favoreciéndolos”.

Asimismo: 

“Señala que el acopio de las tierras tiene como finalidad, casi en todos los casos, la venta a desarrolladores inmobiliarios o la incorporación a proyectos mineros o industriales. Los acaparadores se hacen tanto de parcelas, es decir, terrenos con vocación agropecuaria o forestal, como de solares, aquellos destinados construcción de vivienda y urbanización”.

En fin, que en el caso actual del exhibido despilfarro morenista, es una rama más de la galopante corrupción en México, hoy expuesta a diestra y siniestra, mientras muchos compatriotas se truenan los dedos para poder comer, así como por las negociaciones con Estados Unidos y por la posible denominación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, por lo cual la posibilidad de operativos militares está latente en el horizonte, de la mano de una mayor incertidumbre.

Como si no fuera suficiente, estamos viviendo en México una concentración del poder político y de ahí las reformas en curso (¿o contra reformas?) de la ultra mayoría del partido gobernante y sus locuras, mientras el país padece. 

Hoy, pues, México vive en una encrucijada, en tanto que los políticos de Morena en lugar de ayudar, estorban y afectan al país en tiempos de enormes desafíos, los cuales abarcan desde la violencia y la inseguridad, hasta problemas económicos y políticos. 

Y todos se manifiestan en un contexto de creciente polarización social y desconfianza en las instituciones.

Dicen los que saben que, ante el nebuloso panorama que se observa, es crucial fortalecer el estado de derecho, mejorar las finanzas públicas, combatir la delincuencia organizada y fomentar la confianza de los inversionistas.

Pero, con las exhibiciones de dispendio de los “morenos” en el extranjero, está ocurriendo una mayor desconfianza en las instituciones, afectaciones graves a la credibilidad de quienes lo llevan a cabo, así como de su partido y de su gobierno. 

Y en esas estamos…

¿Habrá otra revolución… por lo menos de las conciencias?

Como dice la canción “La Nueva Revolución” que canta “Evolución Cuattro” allá por Culiacán: 

“No se te haga extraño, si cambio de carro / Son los regalitos, por lo que yo hago / Ellos tienen deudas yo cobro facturas / La vida es como la ruleta rusa

“Trabajo de día y también de noche / No manejo horarios, siempre ando a la orden / También me doy tiempo para echar relajo / Con mis camaradas ya saben que jalo.

“Fiel y buen amigo pa’ el que está conmigo / Pues los enemigos no son bienvenidos…”

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