HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO
“El Héroe Desconocido”, película de 1981 dirigida por Julián Pastor con la actuación de Rafael Inclán (Rodolfo Martínez), Gregorio Casal (Rigoberto Encinas), Diana Bracho (Chela), Tito Junco (Padre Nachote), Víctor Junco (Don Ramón), Eric del Castillo (Diputado), Carlos Riquelme (Don Gumersindo), Jorge Patiño (Tío Cleofás), Alfredo Gutiérrez (presidente municipal), Alberto Gavira (Don Cuco) y Alfredo Rosas (Serapio el brujo).
Rodolfo Martínez es un hombre con problemas financieros que se inventa un noble antepasado de su familia, y busca recolectar dinero para levantar un monumento en su honor, pero con la intención de quedarse con los recursos.
Basada en una novela homónima de Miguel Alemán Velasco (1966), narra como un pueblo ávido de reconocimiento nacional, es cómplice involuntario de la mentira de un don nadie que también anhela ser alguien en su pueblo.
LA NECESIDAD
Rodolfo le pide a su patrón Don Cuco cien pesos prestados, pues quiere llevar a Chela al baile, pero este último le niega el préstamo; así que viendo la tele observa como están develando una estatua de Pedro Infante, a lo que Don Cuco manifiesta: “Ídolos a falta de héroes”.
Un héroe es una persona que demuestra un compromiso absoluto con su moral, sin importar los obstáculos ni las consecuencias; los héroes son venerados en las historias por poseer habilidades extraordinarias, como fuerza, inteligencia o fortaleza excepcionales.
Mientras que en el contexto religioso, un ídolo es una imagen de culto que es adorado porque se considera que es una divinidad; pero en lo coloquial un ídolo popular es una persona admirada con exaltación, no por sus proezas o compromiso social ni moral.
NACE UN HÉROE
La presidente del club de Pedro Infante señala que la estatua del ídolo de México se logró gracias a una colecta que recaudó más de un millón de pesos; Rodolfo tiene la idea de hacer una colecta similar, pero para ello necesita de un héroe.
Primero indaga algún familiar que pueda ser ese insigne patriota, y luego busca relacionarlo con Benito Juárez, pues “El Benemérito de las Américas” es sumamente venerado en el país.
Para lograr la difusión de la mentira, Rigoberto le recomienda a Rodolfo que acuda al brujo Serapio quien tiene gran influencia con los del pueblo.
Y así surge Hipólito Martínez Mendoza, oriundo de Valle Verde, un prócer liberal durante la Guerra de Reforma, que incluso llegó a ser el principal asesor de Benito Juárez, a quien ayudó durante su exilio al extranjero; así que ahora, el tendero Don Ramón, Don Gumersindo, el Boticario, el Tío Cleofás, y el Padre Nachote, buscan a como dé lugar ser partícipes del evento.
Inclusive, Don Paco, el dueño del periódico local, le pide a su editor que redacte una nota sobre Hipólito Martínez Mendoza, y ante la falta de datos históricos manifiesta: “La historia no es una ciencia, es un arte. El arte de la imaginación.”
LA ESTATUA
Por recomendación del Padre Nachote, Rodolfo acude con el Padre Joaquín que se dedica a la fundición de bronce, le ofrece por cien mil pesos hacer la estatua, y para abreviar tiempo usará el cuerpo de un San Pedro al cual le pegará la cabeza de Hipólito Martínez Mendoza.
Claro que la noticia llegó a oídos del presidente municipal de Valle Verde, quien quiere aprovechar el entusiasmo popular por el nuevo héroe y obviamente colgarse de una medalla que impulse su carrera política, así como lograr un ingreso extra, pero Rodolfo le dice que ya encargó la fundición de la estatua e inclusive dio un anticipo.
Así que al político no le queda de otra y para no quedarse fuera designa a Rodolfo como el coordinador de la comisión de festejos de Hipólito Martínez Mendoza.
La mentira termina por salirse de control, al grado de que el propio gobernador y los políticos locales querrán estar en primera fila durante los homenajes (que incluyen la develación de una estatua) para reivindicar la memoria del héroe desconocido.
El personaje de la cinta es un don nadie pueblerino que trata de cambiar su vida inventando un pasado heroico de un antepasado suyo; el pueblo ficticio de Valle Verde es un lugar sin mucho atractivo para los forasteros y locales por igual, donde no pasa nada interesante y su gente es más común que corriente.
Sin embargo, con lo que no contaba es que en un pueblo donde nunca pasa nada, tener un héroe local es importante.
El pasado 23 de septiembre de 2024, en la fronteriza ciudad de Matamoros, el entonces presidente López y la actual presidente Claudia Sheinbaum así como el gobernador Américo Villarreal inauguraron un monumento póstumo donde están los restos del revolucionario Catarino Erasmo Garza Rodríguez (1859-1895), en la Puerta México de Matamoros, Tamaulipas.
Este nuevo héroe nacional fue periodista y murió antes de iniciada la revolución mexicana, aunque la categoría de “héroe” es porque publicó en periódicos de Estados Unidos sus ideas contra Don Porfirio Díaz.
Aunque en realidad la aventura de organizar su “Revolución Garza” fue en la frontera de Texas, se dice que sólo nació en Matamoros, pero que nunca vivió ahí, más bien tuvo residencia en varias ciudades estadounidenses como Brownsville, Laredo, San Antonio y San Louis.
Los escritos del nuevo “Héroe de Matamoros” fueron por los abusos de los Rangers de Texas contra los mexicoamericanos en 1888, de hecho, el propio Catarino Garza así lo describe en su autobiografía, “La Lógica de los Hechos” (1888) donde detalla su vida en Estados Unidos y la violencia extrema que experimentaron los mexicanos y los mexicoamericanos en Texas.
Así que, Catarino Garza pudo haber sido reconocido en Texas, porque en Matamoros no se destacó como su lucha en tierras estadounidense.
El gobierno mexicano invirtió una gran cantidad de dinero y envío 80 militares (60 navales y 20 soldados) especialistas en antropología forense, a la Provincia de Bocas del Toro en Panamá, los que zarparon de Veracruz en el buque Huasteco, a buscar y trasladar los restos de Catarino a México; así que ¿aceptará el pueblo la verdad o preferirá quedarse con el mito?
La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…
