Punto de Vista
Por Jesús Michel Narváez
Escuchar a los “salvadores oficiales de los niños y jóvenes”, produce nausea.
La manipulación, el cinismo y el oportunismo muestran que se inventan programas llamados sociales o de prevención sin tener las herramientas para lograr alcanzar medianamente los objetivos.
Uno de ellos, Vive Saludable, Vive Feliz, cuya finalidad es que los menores que curan la primaria en todas las escuelas públicas y privadas -que buscan amparos y lo logran contra la obligatoriedad de las medidas- dejen de comer chatarra y hagan ejercicio suficiente para abandonar el rango de sobrepeso u obesidad, en seis meses no ha tenido resultado positivo. Se diría que adverso en todos los ámbitos
Suponer que por decreto se abandonarán las golosinas -como el chocolate del bienestar-, los Pingüinos, las Sabritas, los dulces ácidos y las guajolotas, es no tener los pies en la tierra.
Y amenazar con “severas sanciones y mulcas” a quienes ignoren los ordenado por el Bon vivant el «buen vivir», es demostrar que el Estado es el que regulará qué comer, qué beber y hasta cómo vestirse.
Las órdenes para comer sano y vivir feliz son imposibles de cumplir por millones de educandos.
Las condiciones socioeconómicas en las que viven, no les permiten los “lujos” de comer papaya, melón, sandía o plátanos; tampoco pollo y carnes y menos aún salón. La mayoría de los menores que acuden a las escuelas públicas apenas si tienen un sándwich cuyo pan está untado con mermelada o frijoles… algunos privilegiados los comen con jamón, jitomate y lechuga y otros hasta los hacen combinados con queso. Los más llevan su chocorrol o una gelatina hecha en casa y, si llegó a tiempo la pensión, pues un yogurt pequeño.
A la hora de la comida, en el 70 por ciento de los hogares los padres trabajan y dejan cocinado lo que sus menores hijos habrá de comer en compañía de la abuela o de un familiar.
No se crea que las viandas corresponden al menú selectivo del mexicano que gusta de la cocina portuguesa. Sopa aguada, arroz -si está bien la economía hasta con huevo- y luego el guisado. ¿Con que cierran?… ¡con lo que se puede, no con lo que se quiere.
Por cuanto al deporte, en las primarias no hay, por regla general gimnasios y los niños se tiene que conformar con “jugar” basquetbol en el patio durante el recreo. Hay escasez de maestros de educación física y hay algunos que tienen más que sobrepeso. No son ejemplo.
El director del IMSS, el chiapaneco que miró frustrado su anhelo de despachar en Tixtla Gutiérrez, de manera virtual, por supuesto, “rindió” un informe sobre las atenciones que reciben los menores de edad en todas las escuelas públicas.
Por los datos hechos públicos, los escolapios tienen sobrepeso, obesidad, caries y son deficientes visuales, no discapacitados.
El dato que no se puede escapar: la estrategia federal se han visitado 27 mil 409 escuelas primarias y revisado a 3.9 millones de niños y niñas de 1° a 6° grado. De acuerdo con el informe de la SEP en 2024, había cerca de 86 mil escuelas primarias y 140 mil de secundaria. Al paso que va el IMSS con sus brigadas, tardará 60 meses para recorrer todas aquellas que se encuentren en zonas “con accesos decentes”. La participación del autor del que se presume es responsable de la falta de fármacos, ocurrió, cómo no, en la “mañanera del pueblo”.
Por cierto, Zoé Robledo no se refirió a los niños que padecen cáncer, a los que el doctor muerte llamó “golpistas”.
Los cancerosos no son tema de los programas vive sano, vive feliz.
Se dirá que apenas se llevan 6 meses de la puesta en marcha del programa y que ahora los escolapios están de vacaciones, por lo que la reanudación de las visitas para atenderlos, será a partir del primero de septiembre.
Mes festejo patrio y de eventos deportivos.
Y no se trata de que los menores sean los asistentes a las pachangas con motivo de la Patria, sino sus padres.
E-mail: jesusmichelmp@hotmail.com, Facebook Jesús Michel en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada
