La economía de México registró un crecimiento de 0.7 por ciento durante el segundo trimestre del año, superando las expectativas del mercado y alejando el temor de una recesión técnica. Este repunte representa una mejora frente al crecimiento marginal de 0.2 por ciento observado en el primer trimestre.
El crecimiento fue impulsado principalmente por el dinamismo en el sector industrial, especialmente en la construcción, así como por la estabilidad del sector servicios. Ambos sectores lograron avances de 0.8 y 0.7 por ciento, respectivamente, lo que permitió compensar la contracción de 1.3 por ciento en las actividades primarias, como la agricultura y la ganadería.
En términos anuales, la economía mexicana mostró un incremento de apenas 0.1 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que indica que, si bien se ha evitado la recesión, el crecimiento sigue siendo limitado.
El sector primario enfrenta desafíos importantes. La producción agrícola y ganadera ha sido afectada por restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, así como por cuotas a productos clave como el jitomate. Esto contrasta con el desempeño del primer trimestre, cuando el campo había sido uno de los principales impulsores del crecimiento económico.
A pesar de los resultados positivos del segundo trimestre, las perspectivas para el resto del año permanecen inciertas. La economía mexicana se enfrenta a un entorno externo complicado, marcado por tensiones comerciales, aranceles potenciales y una creciente cautela en la inversión privada. Se anticipa que estas condiciones podrían desacelerar el crecimiento durante el segundo semestre.
Las proyecciones oficiales y de organismos internacionales reflejan posturas distintas. Mientras algunos pronósticos internacionales apuntan a un crecimiento limitado para el cierre de 2025, el gobierno federal mantiene una visión más optimista, apostando por la inversión pública, el fortalecimiento del mercado interno y la consolidación de programas sociales.
Aunque los datos recientes alejan el riesgo inmediato de recesión, analistas advierten que la economía aún muestra signos de fragilidad. Factores como la incertidumbre comercial con Estados Unidos, la debilidad del sector primario y un mercado laboral poco dinámico podrían limitar una recuperación sostenida.
En este contexto, el país deberá enfrentar el segundo semestre con cautela, enfocándose en mantener el equilibrio entre sectores productivos y garantizar condiciones que favorezcan la inversión y el consumo interno.
