De Frontera a Frontera el Desplazamiento de Indígenas

NIDIA MARÍN
¡Y sigue la mata dando!
Bandas criminales y carteles de la droga han desplazado a decenas de grupos indígenas mexicanos de sus comunidades para ocupar sus tierras y sembrar droga o establecer laboratorios, sojuzgarlos y aplicarles la trata de personas.
En las tierras de los rarámuris o tarahumaras, allá por la Sierra Madre Occidental en el estado de Chihuahua, de la misma manera que en la Lacandona, una de las selvas más importantes de México (considerada entre las 25 zonas biológicas más cruciales del planeta) y en la jungla de Los Chimalapas, sus habitantes han estado padeciendo la violencia, el desplazamiento forzado, la explotación de sus recursos naturales, la trata de personas y, la pérdida de sus territorios.
El acoso a los pueblos indígenas de parte de los narcotraficantes se produce a lo largo y ancho de la República.
Y son el Cártel Jalisco Nueva Generación, el de Sinaloa, del Golfo, Los Zeta, Tijuana, La Familia Michoacana, y los Caballeros Templarios entre decenas de grandes y pequeños grupos delincuenciales, los que tienen amenazados a los pueblos indígenas mexicanos a cuyos integrantes obligan a trabajarles en lo que fueran sus tierras o… los matan.
Ante tales situaciones centenares de indígenas han huido hacia otras zonas y abandonado sus tierras, ocupadas por el narco.
Esto, lamentablemente, ocurre en la actualidad. Son cientos los desplazados. Pertenecen a los 12 millones 26 mil de población indígena, que en el país representa el 10.1% de su población total, de la cual poco más de 6.5 millones no hablan una lengua indígena, mientras que 7 millones y medio son personas mayores de 3 años de edad hablantes de lenguas indígenas.
Ante tal situación, las dependencias encargadas aplican el Programa para el Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas (PROBIPI) mediante apoyos emergentes para familias indígenas en situación de desplazamiento forzado interno, lo cual a estas alturas de la problemática es insuficiente.
OCTAVO LUGAR
EN EL MUNDO
En el mundo, los indígenas representan aproximadamente 476 millones de personas, expone la ONU y la agrupación Amnistía Internacional. México ocupa el octavo sitio en número de indígenas.
Tales pueblos se encuentran distribuidos en aproximadamente 90 países, pero una mayoría reside en Asia.
Sí, en ese continente se ubican aproximadamente 260 millones de indígenas, lo que
representa alrededor de dos tercios de la población indígena mundial, de acuerdo a los organismos internacionales. Estos pueblos pertenecen a más de 2.000 civilizaciones y hablan diferentes idiomas.
En México, se hablan 68 lenguas indígenas, cada una con sus propias variantes, sumando un total de 364, asegura el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI).
Se estima que más de 7 millones de personas en nuestra República hablan alguna lengua indígena, es decir alrededor del 6% de la población total.
Por cierto, las lenguas indígenas más habladas son: náhuatl, maya, tseltal, mixteco, tsotsil, zapoteco, otomí y totonaco.
De acuerdo a Guillermo Fernández- Maldonado en su conferencia magistral ante la ONU denominada “El Desplazamiento Forzado en México” las entidades con el mayor número de desplazados internos indígenas en el país son Chiapas, Chihuahua, Guerrero y Oaxaca. Hoy, es peor.
Algo indudable es que, actualmente, México requiere de políticas más certeras en la materia.
Por cierto, el próximo 9 de agosto es el Dia Internacional de los Pueblos indígenas.
Respecto de estos pueblos la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas señala: “…la situación actual de los pueblos indígenas en México refleja la considerable brecha existente entre la realidad jurídica, política e institucional y los compromisos internacionales asumidos por el país”; por lo que se debe dar cumplimiento a la Resolución 33/25 del Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Mientras tanto, ojalá y Harfuch siga actuando.
Y para las racistas desvergonzadas y los malandrines abusivos, como cantaba el barítono Jorge Negrete “La Coqueta”, con letra y música de Manuel Esperón y Ernesto Cortázar:
“Quiera Dios, que si es bonita le dé la viruela loca / Y su corazón de roca se le vuelva chicharrón / Que la boca se le enchueque y le dé mal de San Vito / Se le achique el ojo izquierdo y le caiga comezón”.

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