Aumenta presión …

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

El endurecimiento de Donald Trump hacia México y su presidenta, va en aumento y no hay respuesta concreta que frene la violencia verbal que, si se tardan más en Palacio Nacional, pasará a ser física y abarcará a más políticos, empresarios y banqueros de lo que se supone.
Armando con una nueva herramienta legal, aprobada por republicanos y demócratas, en la que aumenta las penas de prisión por la distribución de fentanilo y sus derivados en territorio estadounidense, Trump ratificó su concepto sobre el gobierno mexicano:
“Los cárteles tienen una influencia enorme en México. Quiero ser amable al respecto. Estoy intentando ser amable al respecto. (Los cárteles) ejercen un control muy fuerte sobre México. Tenemos que hacer algo al respecto.
“No podemos permitir que eso suceda. Las autoridades mexicanas están petrificadas. Les aterra presentarse en sus oficinas. Les aterra trabajar porque los cárteles tienen un control tremendo sobre México, los políticos y las personas que son elegidas”.
No está del todo equivocado. Gracias a la presión que ha ejercido el gobierno federal despertó del letargo en el que vivió seis años y dos meses.
Se debe reconocer el giro de 180 grados con respecto a la no-política de abrazos, no balazos y el aumento en decomisos de diferentes opioides, destrucción de un centenar de laboratorios clandestinos para fabricar fentanilo y, por supuesto, los casi 15 mil detenidos relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico.
Sin embargo, desde la óptica de Washington, los funcionarios en sintonía con el jefe Orange, estiman que falta mucho por hacer.
Y no se duda.
Porque en seis años la expansión del crimen organizado y el narcotráfico le robó espacios de gobernanza al Estado Mexicano y ahora el 35% del territorio -datos del Comando Norte de EU- está bajo el control de los grupos criminales.
Es probable que personajes que hoy gobiernan algunas entidades sean los temerosos de ir a sus oficinas. Ellos sí, no hay duda, tienen nexos con los capos y durante años lo mantuvieron hasta que llegó Trump, quien no se tienta el corazón para amenazar y, lo grave, ¡cumplir! en el combate a los delincuentes que no solo envenenan a los estadounidenses y mexicanos sino a medio mundo.
Para los comentócratas -como nos llama la científica que gobierna-, la visita a Culiacán el pasado viernes, fue un error de perspectiva y prospectiva.
Hacerlo representó para Trump y sus secretarios de Estado, de Seguridad y del tesoro, un recuerdo del 10 de mayo o una invitación para acudir a Palenque.
A diferencia de antecesor que, quizá por cobardía o inteligencia, no se enganchaba en discusiones perdidas, su sucesora sí lo hizo con el defensor de Ovidio Guzmán, lo que provocó alegría en la Casa Blanca y largos rostros en Palacio Nacional.
Las palabras de Trump, al firmar la reforma a la ley que endurece las sentencias para los distribuidores de fentanilo, muestran irritación. SI bien expresa buscar ser “amable”, el tono y los señalamientos no dejan de ser concretos y hasta agresivos.
La presión sube.
Y no hay medicamento para bajarla que no sea detener a los de “arriba” y llegar hasta la cabeza de quien manda en los grupos criminales que operan en el país.
Nada fácil la tarea.
E-mail: jesusmichelmp@hotmail.com, Facebook Jesús Michel en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada.

 

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