“La Estrategia del Caracol”

 

El Acoso Inmobiliario

HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“La Estrategia del Caracol”, película colombiana dirigida por el cineasta y director Sergio Cabrera, con la actuación de Frank Ramírez («Perro» Romero), Fausto Cabrera (Jacinto Ibarburen), Delfina Guido (Misia Trina), Florina Lemaitre (Gabriel/Gabriela), Luis Fernando Múnera (Gustavo «El Paisa») Vicky Hernández (Doña Eulalia) Humberto Dorado (Dr. Víctor Honorio Mosquera) y Edgardo Román (Juez Díaz); se estreno el 25 de diciembre de 1993.

Los inquilinos de la vecindad conocida como “La Casa Uribe”, ubicada en uno de los barrios más pobres de Bogotá, luchan para evitar el derribo de la casa donde viven, que es propiedad de un millonario sin escrúpulos. Aunque su lucha contra la especulación y la corrupción parece perdida de antemano, ponen en práctica una original estrategia ideada por don Jacinto, un viejo anarquista español.

Escrita por Humberto Dorado, basada en una historia de Ramon Jimeno, la película fue originalmente prevista por Sergio Cabrera inspirado en una noticia que había leído en un periódico colombiano sobre un desahucio paradójico y atípico, que la burocracia de la justicia colombiana tardó tanto tiempo en efectuar, que el juez llegó a descubrir que la casa ya no existía.

EL PRIMER DESAHUCIO

El periodista José Antonio Samper entrevista a un hombre llamado Gustavo Calle “El Paisa”, que narra los sucesos acaecidos hace 6 años atrás durante el desahucio del edificio conocido como “La Pajarera”; los inquilinos se enfrentan con las autoridades que tratan de desalojarlos, bloqueando las puertas y disparando contra los policías que intentan llevar a cabo las órdenes del Juez Díaz.

La narrativa de esta historia implica que hay una resolución judicial en apariencia apegada y justificada conforme a derecho, que factiblemente los inquilinos han sido oídos y vencidos, que el desahucio debe ser justo; sin embargo, los vecinos de “La Pajarera” responden a la diligencia de desalojo pertrechados y armados, lo que provoca la reacción de las fuerzas policiacas y por desgracia en el intercambio de disparos, un niño es herido de muerte.

La cinta es una metáfora del acoso a los inquilinos, trata de las penurias de las familias de bajos ingresos en Bogotá, una ficción sobre la libertad y la solidaridad.

QUÉ BONITA VECINDAD

El abogado Romero apodado “Perro” se entera que también sus clientes que habitan La Casa Uribe serán desalojados los próximos diez días, por lo que corre a avisarles para que vayan tomando sus provisiones.

Este edificio ubicado en el centro de Bogotá, es antiguo y alberga a diferentes tipos de personas. Todos ellos son humildes y de diversos orígenes; el liderazgo lo ejerce Misia Trina, una mujer muy religiosa que vive en la casa desde que nació (hace más de cincuenta años); también está Jacinto Ibarburen, un anarquista republicano español exiliado, de naturaleza intelectual y rebelde; así como un joven travestí llamado Gabriela y doña Eulalia, que vive con su esposo Lázaro que está invalido.

Los vecinos se reúnen para enfrentar la situación, se presentan dos ideas que al inicio son opuestas, mientras Romero, quien confía en la Ley y la justicia, insiste en usar las vías jurídicas, pero apenas puede ganar tiempo, en tanto que Jacinto presenta una estrategia ambiciosa: quitar todo lo que hay dentro de la casa (paredes, ventanas, bañeras, cocinas, baños, techos, etc.) y llevarlo a un lote situado en las colinas de Bogotá; pero ni Misia Trina ni los inquilinos se inclinaban del todo por una de las dos ideas.

En el desahucio de “La Pajarera”, la decisión vecinal es confrontar con armas y a través de la violencia la pérdida de su vivienda, mientras que en el desalojo de “La Casa Uribe” se dan dos posibles resoluciones: la vía legal o el desmantelamiento del inmueble.

LA INTERVENCIÓN DIVINA

Para convencer a los inquilinos de su estrategia, mediante una alta torre de madera, un sistema de poleas y cuerdas, Jacinto cita a Romero, a Misia Trina y a Gabriela en el Teatro Colón, donde trabaja como tramoyista para mostrar cómo funcionan las poleas y cuerdas de los escenarios teatrales para levantar cargas pesadas. La estrategia no termina de convencer a Misia Trina.

Al ser una estrategia sin antecedentes, se estima arriesgada y de éxito poco probable, pero en la noche, mientras rezaba a las ánimas del purgatorio, la fervorosa Misia Trina encuentra accidentalmente la silueta de la Virgen María en una pared y lo ve como una señal divina.

Este suceso denota el alto nivel de catolicismo que hay en Colombia, y que muchas decisiones vitales se toman a través de la fe; de hecho, cuando los inquilinos son sorprendidos por Fray Luis, confesor de Misia Trina, es nombrado jefe de finanzas de la estrategia.

LOS DATOS

Tanto “La Pajarera”, “La Casa Uribe” y el tercer inmueble a desalojar son propiedad del Dr. Holguín, un hombre desagradable y rico del área exclusiva de la ciudad, quien desea que esos inmuebles sean declarados como Bienes de Interés Cultural, aunque con otros planes en realidad; y, para lograr su cometido, se vale de las artimañas de su abogado de cabecera, el Dr. Víctor Honorio Mosquera.

De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI en México existen 35.3 millones de viviendas y cerca de 7 de cada 10 personas son propietarias de su hogar o lo están pagando; mientras que el CONEVAL señala que menos del 43% de las familias en 2025 cuentan con casa propia, lo que se traduce en aproximadamente 73.7 millones de mexicanos sin vivienda propia.

En Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), presentó los resultados de la encuesta de calidad de vida para 2024, donde el 39,6% de los hogares es dueño de su vivienda; del total nacional, 36% tiene su casa totalmente pagada, mientras que 3,5% de las familias vive en una casa propia, pero todavía la está pagando, mientras que el 40,4% de las familias vive en arriendo, y un 14% ocupan casas sin pago, pero con permiso del propietario.

Recientemente, Octavio Romero Oropeza, director del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), propuso regularizar viviendas invadidas mediante esquemas de arrendamiento con opción a compra, con precios subsidiados.

Esta propuesta ha sido duramente criticada, inclusive no logró consenso entre las autoridades del país, pues el Infonavit está para proteger el patrimonio legal de los trabajadores, no para avalar ocupaciones ilegales ni convertir en beneficiarios a quienes han tomado inmuebles que no les pertenecen.

Al final de la película, cuando el Juez, los policías, el doctor Holguín y su abogado se acercan a la casa, observan que los inquilinos se han ido y se sorprenden por una enorme explosión que derrumba la fachada, y después de que el polvo y los escombros se han disipado, encuentran una casa pintada en una pared con un grafiti que dice «AHÍ TIENEN SU HIJUEPUTA CASA PINTADA».

La brecha entre propietarios y arrendadores y sus interacciones en un sistema social altamente estratificado es el tema central del filme, así como el llamado acoso inmobiliario; pero aun así ¿será válida la propuesta de regularizar viviendas invadidas mediante esquemas de arrendamiento con opción a compra, con precios subsidiados?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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