Los Dados de Dios
NIDIA MARIN
En el México de hoy, el partido en el poder sólo por su santo reza. No sabe ni le importa el mantenimiento político, fundamental en el funcionamiento de una nación para que haya estabilidad, adecuado desempeño de las instituciones políticas y del sistema de gobierno.
No les interesa, porque si cuidaran este renglón prevendrían conflictos, gestionarían crisis, fortalecerían la gobernanza, promoverían la participación ciudadana y garantizarían el cumplimiento de las leyes y normas.
Pero no, viven en un universo alterno…
Dicen los politólogos que por la falta de mantenimiento político en una nación las consecuencias negativas están a la orden del día.
Y ciertamente desde hace seis años y hoy en México no se cuida un sistema político (no estamos hablando de supuestas izquierdas o derechas) y como consecuencia su disfuncionalidad y vulnerabilidad está en la existencia diaria, incapaz de responder a las necesidades de la población y muy debilitado ante las crisis.
México cada día se acerca más al precipicio, ante la carencia de mecanismos adecuados para la resolución de conflictos.
El asunto es que a muchos de los que hoy detentan el poder a nivel nacional en México, así como en estados y municipios no les interesa si las instituciones políticas no funcionan adecuadamente, si se debilitan o si pierden legitimidad, como está ocurriendo y carecen de capacidad para cumplir con sus funciones.
Las consecuencias ya se están observando en los abusos que se presentan en Campeche (contra la prensa), Puebla (contra la prensa) y la Ciudad de México (con las impuestas y despilfarradoras de recursos utopías). Se trata de la corrupción, la ineficiencia y la falta de transparencia en la gestión pública.
También se aprecia que el sistema político de México actualmente es inestable y corrupto, dificulta la inversión, el crecimiento económico y la creación de empleo.
Además, se observa, según expertos, la falta de políticas públicas efectivas lo cual puede llevar a un aumento de la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, por más dinero que inviertan en tratar de ocultar la problemática en general.
Hoy no se promueve la transparencia, la rendición de cuentas, la lucha contra la corrupción, la debida fortaleza del estado de Derecho. Por ello y por otros asuntos no atendidos, permanecen sin solución muchos conflictos, además de que se intensifica la falta de inversiones, el crecimiento económico y la creación de empleos, mientras se fortalece el incremento de la pobreza, de la desigualdad y de la exclusión social.
ENTRE MENTIRAS
Y ENGAÑOS
En estos tiempos, desconocemos que sucederá si el Estado continúa sin responder a las verdaderas necesidades de la población, incumple con sus funciones básicas y sigue engañando a la población como lo hizo con la amañada elección de jueces, lo cual lo hizo perder una buena parte de legitimidad y de autoridad.
¿Se avecina una crisis de gobernabilidad?
Lo desconocemos. A nadie le convendría y mucho menos a las instituciones porque se está gestando la pérdida de confianza en las mismas.
Aseguran los politólogos que un país con problemas internos puede tener dificultades para llevar a cabo una política exterior efectiva, ya que puede ser visto como inestable y poco confiable en el ámbito internacional.
¿Estamos en ese camino?
Esperamos que todavía no, aunque como precisan los aplicados en el tema la principal problemática que enfrenta México en lo que resta de 2025 es la incertidumbre política y económica, exacerbada por la polarización social y la reforma judicial, según varios expertos.
Y como si no fuera suficiente, a ello se suma la inseguridad, la violencia y el crimen organizado, así como los desafíos en la relación con Estados Unidos, especialmente con el regreso de Donald Trump a la presidencia. Al tiempo la incertidumbre sobre el comercio y la migración está a la orden del día.
En lo económico el país tampoco canta mal las rancheras, ya que hay incertidumbre por una posible contracción del PIB, así como por la afectación de la inversión y el empleo debido a las reformas y la consolidación fiscal.
Además, la irritante reforma judicial ha generado inquietud entre los inversionistas por la concentración de poder y la debilitación de organismos autónomos.
El remate es la inseguridad que prevalece y sobre la que se desconoce hasta cuando será frenada, antes de que el enfermo del norte utilice el pretexto para afectar a México y a los mexicanos.
Triste, muy triste…
