ULISES LARA*
Para la discusión y análisis de los escenarios en América y México tras un conflicto mundial que afecte el mercado del petróleo, y los suministros de gasolina en nuestro país, se deben considerar factores geopolíticos, económicos y de seguridad energética. Por lo que considero hacer un resumen sucinto de estos factores que en breve nos afectaran.
- Contexto inicial: Impacto del conflicto global en el petróleo.
Disrupción en suministros: Si el conflicto involucra a grandes productores (hoy. Medio Oriente, Rusia), habría una escasez global y volatilidad en precios y que podría llegar hasta cotizarse por encima de USD 150/barril.
Sanciones y realineamientos: Dependiendo de los bandos, países como Venezuela o México podrían aumentar exportaciones a aliados estratégicos (ej. China, India).
EUA como actor clave: Su papel como principal productor (shale oil) determinaría presiones sobre América Latina para compensar demandas.
- Escenarios para México
- Corto plazo (1–3 años)
Oportunidad económica: México, con su producción actual (1.9 millones de barriles/día), podría aumentar exportaciones solo si mantiene infraestructura operativa y logra verdaderamente impulsar su producción en refinerías importantes, como Salamanca y Dos Bocas.
Pemex recibiría inversión de emergencia para incrementar producción, aunque su deuda y falta de modernización limitarían el crecimiento.
Presión de EUA: Si EUA. prioriza su seguridad energética, podría exigir a México mayor integración bajo el T-MEC, incluso flexibilizando reformas energéticas de AMLO.
Inestabilidad interna: Alto precio del combustible, o su escasez, podría generar protestas por subsidios (como en 2017 con el «gasolinazo»).
- Mediano plazo (3–10 años)
Reforma energética acelerada: Un gobierno post-AMLO podría abrir más al sector privado y renovables para reducir dependencia del crudo.
Geopolítica flexible: México podría diversificar mercados, vendiendo petróleo a Europa o Asia si EUA. satisface su demanda internamente.
Riesgo de conflictos sociales: Si la bonanza petrolera no se traduce en bienestar, habría mayor desigualdad y crimen organizado compitiendo por recursos (ej. robo de hidrocarburos).
- Escenarios para América Latina.
- Países productores (Venezuela, Brasil, Colombia, Argentina)
Venezuela: Si EUA. Considera las sanciones, podría recuperar producción con inversión rusa/china, pero su infraestructura degradada limita el impacto.
Brasil: Petrobras y el presal se consolidarían como fuentes clave para Europa y Asia.
Argentina: El shale de Vaca Muerta ganaría relevancia, atrayendo capital extranjero.
- Países importadores (Centroamérica, Caribe), de entrada, crisis económica:
Altos precios del crudo llevarían a *desabastecimiento* y protestas (Haití, República Dominicana).
Intervención de potencia: China o EE.UU. podrían ofrecer ayuda energética a cambio de influencia (ej. acuerdos con Cuba o Nicaragua).
- Seguridad regional
Aumento de conflictos: Países con petróleo sufrirían presiones externas (Guyana vs. Venezuela por el Esequibo).
Crimen organizado: Carteles mexicanos y colombianos diversificarían operaciones hacia el tráfico de combustible, ya visto con huachicol en México.
- Circunstancias a tomar en cuenta: Respuesta de EUA: Si prioriza el shale oil o presiona a México/Canadá para suplir demanda.
Alianzas de China: Inversión en refinerías (Dos Bocas en México) o compra directa de crudo venezolano/brasileño.
Transición energética: Si la crisis acelera adopción de renovables o perpetúa dependencia de hidrocarburos.
Finalmente, para el caso de México y América Latina enfrentarían una importante circunstancia: por un lado, oportunidad económica por altos precios del petróleo, pero si y sólo si se logra desarrollar la capacidad de producción y exportación del vital energético, pues de la misma manera, existen riesgos de inestabilidad social y geopolítica. México, en particular, tendría que balancear su relación con EUA., modernizar Pemex y evitar que la crisis energética exacerbe desigualdades.
Académico Universitario*
