NIDIA MARIN
México no necesita “agentes naranjas” (trumpianos). Solito, sin ayuda, puede autodestruirse…
Sí, el crimen político galopa en la República a ritmo de acordeón. Fuelle, cajas, lengüetas, teclas y botones resuenan en pueblos y ciudades.
Ya pasó el proceso electoral y sigue la mata dando…
A la orden del día están los asesinatos de políticos locales. El más reciente era el ocurrido en Oaxaca, donde la alcaldesa de San Mateo Piñas, Lilia Gema García Soto fue asesinada en sus oficinas. Pero hoy, hace unas horas, ejecutaron a la alcaldesa de Tepalcatepec, Michoacán, Martha Laura Mendoza.
Uno más de los cientos de casos de políticos asesinados. Hombres y mujeres de diversas localidades de la República en ejercicio político y administrativo en las alcaldías locales (sobre todo los titulares) están siendo masacrados si no se cuadran ante los criminales.
Es posible que el año 2025 supere la cifra de los sangrientos crímenes de políticos ocurrida en 2024. Hay que recordar, por ejemplo, en el año pasado, apenas la actual presidenta Claudia Sheinbaum había triunfado en las elecciones cuando fue asesinada en Cotija, Michoacán, la alcaldesa Yolanda Sánchez Figueroa.
En el año en curso, previo al proceso electoral de alcaldías en Veracruz, también fue muerta a balazos Yesenia Lara, aspirante en Texistepec, aunque por aquellas tierras la violencia política alcanzó a más de sesenta personas, hombres y mujeres.
NUESTRO MÉXICO
MUY VIOLENTO
El México de hoy es sumamente violento. De acuerdo a Integralia Consultores, las categorías de delitos más frecuentes en el primer trimestre del año fueron los homicidios, que sumaron 50 (sin contabilizar aún los de junio), seguido por amenazas (24), atentados con arma de fuego (15), secuestros (11), desapariciones (2) y otros delitos (2).
Previo a las elecciones de jueces las ilustrativas cifras de los estudiosos ya lo advertían. Hasta mayo “…81.7% de las víctimas se desempeñaban, habían ocupado o aspiraban ocupar cargos en gobiernos municipales, lo cual pone en evidencia la fragilidad institucional de ese nivel de gobierno, particularmente frente a los esfuerzos de infiltración del crimen organizado”.
Precisaban, además: “…los actos de violencia política ocurrieron en 78 municipios del país (3.1% del total nacional). En la mayoría de ellos (64) se registró un solo caso. No obstante, Cuernavaca y Huitzilac, en Morelos, concentraron hasta cinco incidentes”.
De tal manera que, en ese lapso… “Morelos se posiciona como la entidad más violenta: se identificaron 17 incidentes de violencia política en el primer trimestre de 2025. Le siguen Veracruz (13), Oaxaca (12), Puebla (11) y Guerrero (9), revelando una concentración geográfica en estados con altos niveles de incidencia delictiva y presencia criminal.
Y lástima Mar-ga-ri-to…
“Morena fue el partido con más incidentes: acumuló 30 casos en el primer trimestre de 2025, seguido por el PRI con 10 y Movimiento Ciudadano con 9. En parte, ello se explica por la concentración de puestos de elección popular que ocupa Morena”.
Dice de los actores más vulnerables: “… 75.9% del total de casos identificados corresponde a funcionarios o exfuncionarios públicos; 15.4% a aspirantes a cargos de elección popular, y 8.7% a políticos o ex políticos”.
Y respecto a las motivaciones expone: “…los datos revelan esfuerzos del crimen organizado por capturar instituciones públicas locales”.
Es un hecho, los casos de violencia política no cesan. Si bien en el primer trimestre del año en curso aseguraron que sumaron 104, también consideraron la posibilidad de que se incrementara en junio debido a las elecciones, como ha estado sucediendo.
Como fuere es ilustrativo saber que, en ese primer trimestre, el 75.9% de los casos registrados “…corresponde a funcionarios o exfuncionarios públicos; 15.4% a aspirantes a cargos de elección popular, y 8.7% a políticos o expolíticos”.
Además… “la mayoría de los incidentes de violencia política se concentraron en el nivel municipal. Ello se explica por:
la debilidad de los gobiernos municipales frente al crimen organizado;
los esfuerzos de estos grupos por acceder y controlar los presupuestos locales, las estructuras policiales municipales y los mercados ilícitos que operan en esos territorios, y
su intención de actuar con impunidad.
Como canta Mon Laferte su canción “La Democracia”, pero a ritmo de acordeón…
“Que alguien me explique lo que pasó / (Por la democracia, la democracia) / Me confundí o alguien me mintió / (La democracia, la democracia) / ¿Pa’ dónde fue? ¿Quién se la robó?”
Y además…
“Tú no tienes la culpa de que persigan a los migrantes / Tú no tienes la culpa de la masacre a los estudiantes / De las promesas y las banderas / Los caballeros se llenan la panza / Aquí te van unas melodías / Y algunas rimas p’a la venganza”.
