Miles de personas se unieron a movilizaciones en Buenos Aires, otras ciudades argentinas y urbes de Europa y América Latina.
Cientos de miles de argentinos participaron el sábado en la Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista, que partió desde las inmediaciones del Congreso y avanzó hacia Plaza de Mayo, donde se ubica Casa Rosada portando un rechazo generalizado a los discursos de odio del mandatario Javier Milei y de otros sectores, y en defensa de la igualdad y los derechos humanos.
Desde la mañana del sábado, colectivos respaldaron la convocatoria -que cobró cuerpo en menos de una semana- en otros puntos del planeta, como Madrid y Barcelona (España), Lisboa (Portugal), Roma (Italia), París (Francia), Viena (Austria), Londres (Reino Unido), Ciudad de México, Santiago (Chile), Sao Paulo (Brasil) y Montevideo (Uruguay).
De acuerdo con medios argentinos, se unieron a la marcha al menos 33 organizaciones LGBTIQ+ y feministas, 50 universidades y centros de estudiantes, 30 asambleas barriales, 25 organismos de DD.HH., más de un centenar de sindicatos y casi todos los frentes políticos, excepto La Libertad Avanza, partido de Milei.
El 23 de enero pasado, durante el Foro Económico de Davos (Suiza), el representante de la ultraderecha arremetió contra la agenda de la comunidad LGBTIQ+, la ideología de género y el feminismo. Entre otros ataques, el mandatario vinculó a la homosexualidad con la pedofilia.
El diputado nacional y presidente de la Coalición Cívica, Maximliano Ferraro, dijo previamente que la marcha de este sábado es un paso «a favor de la libertad y en contra del odio».
Añadió que «el Estado tiene la obligación de respetar y garantizar el derecho a la protesta y a manifestarse en el espacio público de manera pacífica», y advirtió: «Ojalá no haya zona liberada para extremistas ni infiltrados».
La movilización, que se fue construyendo luego de la violencia desplegada por Javier Milei en el Foro de Davos, contó con la participación de dirigentes y partidos de todo el arco político opositor, de sindicatos de las principales centrales obreras y de agrupaciones de base.
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