¿Enemigos? Los Temblores ¿Combatientes?  Japón, El Salvador, México y…la UNAM 

NIDIA MARÍN

¿Será posible que la Marina y otros mexicanos lancen por la borda el antepasado y colaboren entusiastamente para beneficiar a las nuevas generaciones de nuestro país?

Hay buenas perspectivas. 

¿Dónde?, preguntarán ustedes 

La respuesta está en la Universidad Nacional Autónoma de México. Sí, la UNAM abrió sus brazos para recibir a estos mexicanos y sus conocimientos, ansiosos de aprender todavía más.

Justo es decir que apenas hace unos días elementos de la Marina se trasladaron a Quintana Roo y Yucatán para organizar el apoyo contra el malvado huracán Beryl, aunque cuando este ingresó a México se fue haciendo chiquito, chiquito y… adiós.

Pero como dice el dicho “también en San Juan hace aire”. Y los temblores en nuestro país afectan severamente.

De ahí que el pasado mes de junio, en la UNAM, se reunieron representantes de diversas instituciones de educación superior de Japón y El Salvador para, conjuntamente con la institución mexicana, dar a conocer el inicio de los trabajos conjuntos del programa (llamado Ciencia y Tecnología and Technology Research Partnership for Sustainable Development) (SATREPS), sobre reducción de riesgo de desastres y compuestos asociados a grandes terremotos y tsunamis.

El evento se llevó a cabo en el auditorio “Raúl J. Marsal”, de la Facultad de Ingeniería y en presencia del director general de del Centro Nacional de Prevención de Desastres, Enrique Guevara Ortiz, quien manifestó la trascendencia de la iniciativa por su visión integral para revisar los efectos que desencadenan los movimientos sísmicos en los ámbitos social, económico y ambiental.

Previamente, el director de la mencionada Facultad, José Antonio Hernández Espriú, informó que se trata del inicio de un proyecto de suma importancia para la seguridad en la materia de los tres países ante el peligro sísmico al que están sujetos.

Por ejemplo, la actividad sísmica en El Salvador es sumamente riesgosa ya que la cadena volcánica, que forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, corre a lo largo de su territorio. Además, el proceso de subducción entre las placas tectónicas de Cocos y del Caribe origina sismos en las costas de ese país.

En el caso de Japón, ocurren aproximadamente 1,500 terremotos al año. Se debe a que la mayoría de su territorio está asentado sobre la Placa de Ojotsk. Además de que tres placas, la mencionada y las Placas Filipina y Eurasiática traen como consecuencia efectos severos en el Monte Fujiyama.

Respecto a México, anualmente registra miles. Por ejemplo, en 2022, aseguran, el Servicio Sismológico Nacional advirtió de un total de 29.553 sismos, lo que significa más de 600 que en el período anterior. En este junio de 2024 reportaron 2,528 temblores con epicentros dentro del territorio mexicano y magnitudes que van desde 1.5 hasta 5.2.

Los expertos precisan que nuestro país tiene 4 zonas sísmicas: baja, regular, semi alta y alta. 

La Zona Sísmica Alta, por ejemplo, comprende una porción de las entidades: Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas.

Y la cuarta es la “Zona Severa” que integra una pequeña porción del norte de Baja California y de Sonora, así como los estados de Colima y sur de Nayarit. la mayor franja se ubica en las costas de Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas. La ocurrencia de sismos es muy frecuente en esa región.

De ahí que el titular del CENAPRED haya señalado que además de los objetivos científicos del proyecto, también se busca beneficiar a la sociedad al incidir en las políticas públicas para reducir el riesgo asociado a grandes terremotos y tsunamis. 

Por cierto, entre las acciones se prevé la instalación de instrumentación sísmica y geodésica marina de última generación, a través de campañas oceanográficas en las costas de México y El Salvador.

El director de Operaciones de Proyectos de México de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, José Alfredo Galván Corona, informó que este proyecto trinacional tendrá una duración de cinco años, y se recibirá una aportación de 800,000 dólares anuales para su financiamiento por parte del gobierno de Japón, mediante la JICA y la Agencia de Ciencia y Tecnología de Japón, en el marco del programa SATREPS.

Por su parte, el director general de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, Chiaki Kobayashi, expuso que la JICA apoya trabajos en más de 65 naciones y, desde hace 10 años, coopera con México para el desarrollo académico y el tema de los desastres naturales.

Con una parte de los recursos se efectuará la compra de equipo de medición del desplazamiento del fondo oceánico de última generación, al igual que un interrogador para el monitoreo de la actividad sísmica con fibra óptica.

A su vez, en México, SATREPS será liderado por la Facultad de Ingeniería, la cual coordinará además a los participantes de los institutos de Geofísica, de Ingeniería y de Geografía, así como de la Facultad de Ciencias y del Centro de Geociencias de Juriquilla, todos de la UNAM.

 

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