Jueces sin rostro…

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Hace décadas, en Italia y para combatir a la mafia siciliana, surgieron los jueces sin rostro. Sentenciaron a centenares de criminales. Paolo Borsellino y Giovanni Falcone, aunque avanzaron en la lucha perdieron… la vida.

Se entendía la existencia de juzgadores sin rostro, porque la penetración de los mafiosos en el poder político, rasgó la estructura judicial, corrompió a jueves y magistrados; primeros ministros y presidentes del Consejo. Una guerra total para vencer y, pasados los años, resurgen los grupos que durante años controlaron el narcotráfico, la venta de licor, cobraban derecho de piso y asesinaban a quienes pretendían destruirlos.

Sí, son los jueces sin rostro.

Eran letrados, estudiosos del derecho penal, excelentes investigadores y contaban con equipos profesionales en las áreas forenses y administrativas.

En México, hay una lucha entre criminales. La escuela de la mafia de la Cosa Nostra se repite. Allá poco avanzaron los enemigos del Capo di tutti capi (el jefe de jefes) porque la información sobre los que pretendían perforar el poder mafioso, era de primera mano.

El trabajo de los jueces Borsellino y Falcone, fue reconocido globalmente y en Sicilia se les considera héroes.

Es la historia de jueces sin rostro, pero preparados, estudiados, con experiencia de años, ávidos lectores del derecho penal y maestros de la limpieza en sus sentencias.

La reforma al poder judicial propuesta por el huésped temporal de Palacio Nacional está repleta de contradicciones. Sus propuestas son de ocurrencias y el contenido podría vulnerar la separación de poderes.

Elegir a los jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no es una acción que se haya seguido en el mundo. Hasta ahora solamente Bolivia llevó a cabo la acción y los resultados no son plausibles.

¿Cuál será la razón por la que en el mundo los jueces supremos sea prerrogativa de los presidentes o primeros ministros?

La justicia no es un tema electoral. Su administración corresponde a los que visten toga y birrete. No es una vestimenta de adorno. Es de conocimiento, sapiencia y hasta sabiduría legal.

Eso parece no entenderlo la “ministra del pueblo”, y mucho menos su jefe, su mentor en el poder judicial.

De pronto, cuando la discusión crece y los puntos en contra de la propuesta presidencial se incrementan, su creador sale con una, perdone usted el término, mamarrachada de aquellas que hacen historia: 

Propone que los que aspiren al cargo de juez, magistrado o ministro, no tengan experiencia.

Lo leyó bien.

Porque, pregunta ¿qué es muy compleja la impartición de justicia?”.

Bajo ese pueril argumento, “autoriza” a los legisladores a cambiar para enriquecer su iniciativa. Y como el personaje de Chespirito dice, prácticamente, se me chispoteó no cambiar la exigencia de 5 años de experiencia para aspirar.

Los jueces sin rostro se justificaron plenamente.

Los sin experiencia, no tienen argumentos.

Ah, pero lo sugiere el sujeto que suponer ser dueño del país, de sus habitantes y busca que los jóvenes estudiantes de derecho y recién titulados, se conviertan en los impartidores de justicia.

¿En manos de quienes estaremos para conocer las sentencias de casos que ignoran cómo tratarlos?

Cuidado con dejar en manos de inexpertos la aplicación de la justicia, el respeto a la Constitución y a las leyes que de ella emanan.

Con ello, piensa el señor López, se combatirá la corrupción, se limpiará el Poder Judicial ¿cuál? y cumplirá su misión: destruir el Estado de Derecho.

El presidente cambió su estrategia. Antes pedía 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de conocimiento. Hoy propone ciento por ciento de lealtad y nada de conocimientos y experiencia.

Vaya forma de concebir la justicia.

E-mail: jesusmichelmp@hotmail.com, Facebook Jesus Michel, X @misionpolitica y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada

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