«Precios más altos significan menores canastas de compra y más consumidores que tratan de prescindir de productos que consideran no esenciales», reporta un reciente análisis de las ventas realizado por la empresa de investigación NielsenIQ.
De acuerdo con el economista del Departamento de Agricultura de EEUU, Wilson Sinclair, si se ajusta a la inflación, los estadounidenses gastaron un 3,1% menos en comida en casa en 2023 que en 2022. El descenso ha forzado a los minoristas y a sus proveedores a ofrecer descuentos, gastar menos en campañas publicitarias y las empresas también rebajan los precios para atraer a los clientes a las tiendas y aumentar las ventas, reza el diario.
El repunte de la inflación de los alimentos a principios de la presidencia de Joe Biden se ha visto criticado por Donald Trump en la campaña electoral de 2024. Asimismo, se informó anteriormente de que casi el 60% de los estadounidenses desaprueba la política económica del mandatario de EEUU.
«No se puede seguir subiendo los precios y no esperar ninguna consecuencia», expresó el analista de alimentos de Rabobank, Nick Fereday. Sputnik