Choro, el de Palacio

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Escuchar a alguien que utiliza el lenguaje del barrio bravo, conlleva a suponer que la pobreza no es solamente de espíritu sino de educación. De haberse rodeado con quienes tienen la virtud de buscar parecerse a Miguel de Cervantes, cuando menos en el hablar.

Haber “escrito” 18 libros, no lo hace un literato. Lo convierte en un “intelectual orgánico”, de esos que tanto le preocupan y siempre descalifica. Debe ser terrible querer pertenecer al mismo grupo y no ser invitado ni siquiera para servir el café en la mesa, donde las ideas fluyen, las hipótesis abundan, los análisis son el postre y las conclusiones permiten abrir la mente a otras interpretaciones de cualquier ámbito de que se trate. No son sabios, sí estudiados. Y autores de escritos que dejan huella. Claro, no tienen las ventas del chorriento, porque las “masas” no adquieren libros escritos por pensantes… los otros sí, porque son obligados a comprarlos con ¡dinero público!

No me debe sorprender la pobreza intelectual. Sin embargo, me llama la atención que utilice la palabra choro. Me da la impresión que se está mirando en el espejo y le pregunta al rostro que se refleja: ¿quién es el chochero con mayor credibilidad? Y debe escuchar para sus adentros, para el masaje del ego: tú, quiero amo.

Repasar los choros que escuchamos todos los días no es ocioso.

¿Cuándo ha dejando de hablar de los corruptos, neoliberales, aspiracionistas, clasemedieros, millonarios que son adversarios?

Revise y respóndase a sí mismo.

El choro de que vamos requetebién en la economía, mientras la inflación está al doble de los rangos estimados por el Banco de México.}

Choro cuando nos dice personalmente y a través de sus bufones, que la violencia ha cedido y que su no-estrategia para combatirla seguirá adelante, porque el problema “se ataca de raíz”.

Choro escuchar que quienes le otorgaron el premio del Tirano del Año forman parte de los conservadores que han desplegado una campaña en contra de los gobiernos progresistas.

Choro oír que la gobernadora de la Ciudad de México es una “mujer honesta, buena, trabajadora… nos ayuda mucho”,

Choro es tratar de convertir a unas corcholatas en tapones de champaña.

Choro es mostrar que México atendió, como ningún país del mundo, la pandemia.

Choro es negar que la economía no obedece sus órdenes y su gobierno será el del sexenio perdido en materia de crecimiento del PIB. Antes se incrementaba, ciertamente, de manera mediocre y, sin embargo, crecía. 

Choro es decirnos que el presidente Biden expresó que el AIFA es “un gran aeropuerto”.

Choro es repetirnos hasta el cansancio que el Tren Maya, la refinería Dos Bocas y el Aifa permitieron hacer “cuantiosos ahorros”.

Choro es anunciar que se terminó el desabasto de fármacos y que a finales del año “tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca o Canadá”.

Choro es “informar” que se reunió con 4 empresarios canadienses y los tranquilizó. Los reclamos de Ottawa por las violaciones al T-MEC son de gobierno a gobierno, no particulares al gobierno.

Choro es decir que el fiscal general no acudió la Cumbre de Líderes de América del Norte, porque no se le avisó con tiempo y ya tenía otros compromisos. (Sí, con los médicos que lo operaron de la columna en Baltimore.

Choro es garantizar que todos los servidores públicos se atenderán en el IMSSS y en el ISSSTE y, anunciar la falsedad: se cancelaron todos los seguros de gastos médicos mayores…

Choro es afirmar que México será autosuficiente en gasolina, gas y diésel.

Choro es comparar a los criminales y narcotraficantes con seres humanos, luego de que asesinan militares, marinos, policías de todos los niveles y destazan cuerpos, éstos sí humanos.

Choro es decir que los empresarios mexicanos y extranjeros solo invierten para robar.

Choro afirmar que en el Metro hay sabotajes.

Choro es decir que la corrupción se acabó en el sector público.

Y choro es todo lo que habla cada mañana, porque después de su monólogo, desaparece y nadie sabe en dónde está durmiendo la mona.

Es el rey de los Chorrientos.

Por cierto, las acepciones de choro encajan como anillo al dedo: descarado, desfachatado, impertinente, insolente.

E-mail: jesusmichelmp@htmail.com, jesusmichelnarvaez266@gmail.com, Facebook Jesus Michel, Twitter @msionpolitica y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada.

 

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