¿Cualquier Corcholata es Buena Para Gobernar a México de 2024 a 2030?

 

*Se Esperan Sorpresas en las Nueve Elecciones Concurrentes del año Próximo

*Confusión en Algunos Aspirantes a la Presidencia Opositores a Morena

*Pretextos de los Morenos Para Viajar Constantemente por la República

*Muchos Suspirantes Opositores no Cuentan con Plataforma de Comunicación

*Los Casos de Beatriz, Creel Margarita, Lilly, Ruiz Massieu, De la Madrid y Otros

 

JESÚS MICHEL NARVÁEZ

 

Con 21 gobiernos bajo control, en los que sus mandatarios “echarán toda la carne al asador”, Morena tendrían garantizado el triunfo electoral en 2024 y el proyecto de Andrés Manuel López podría mantener el continuismo.

De acuerdo con las encuestas hasta ahora conocidas, cualquiera de las “tres corcholatas” de las que uno o una será el “elegido (a) del señor”, obtendría el triunfo sin el número de votos que alcanzó el actual Primer Mandatario y con una fuerte competencia cuando menos en el Legislativo.

Para los comicios de 2024 habrá 9 elecciones concurrentes, en las que se renovarán los poderes Ejecutivo y Legislativo. De ellas, hay 5 cuyos mandatarios pertenecen a Morena y de ellos, en 3 es posible la transición. A saber: Ciudad de México, Veracruz y Puebla; se habla de que están garantizadas las victorias en Tabasco y Chiapas y de su aliado del PES, Morelos. Jalisco y Yucatán están firmes para Movimiento Ciudadano y PAN y Guanajuato, gobernada desde hace 33 años ininterrumpidos por Acción Nacional, está en duda por el exceso de violencia y por el interés del Gobierno federal por hacerse de ese bastión.

Si bien existe una veintena de “aspirantes” a la Presidencia de la República por Va por México y MC, en solitario, difícilmente son conocidos por las nuevas generaciones. Incluso, las corcholatas tampoco cuentan con el reconocimiento de la ciudadanía. En algunos casos, personajes como Adán Augusto López Hernández o Marcelo Ebrard, son prácticamente desconocidos por la sociedad alejada de los partidos políticos. Claudia Sheinbaum ha tenido que inventar giras por diferentes Estados y a su llegada los mandatarios (rias) en funciones, arman la bienvenida y colocan posters, espectaculares. Organizan ruedas de prensa y pagan desplegados en los diarios y en las redes sociales para promover la figura de la gobernadora de la Ciudad de México. 

Lo mismo ocurre con Ricardo Monreal Ávila, que igual acude al aniversario de una escuela, que participa en la presentación de libros o paneles para analizar la Constitución, cuyo tema conoce a profundidad. Sin haber estado más allá de Zacatecas, como legislador y gobernador, el hoy todavía jefe político de Morena en el Senado de la República es el que menos aparece en las encuestas de conocimiento realizadas en los últimos meses.

DE LOS SUPIRANTES

DE LA OPOSICIÓN

En los cuatro partidos de oposición a Morena y aliados, PT y PVEM, surgen aspirantes a la candidatura presidencial sin contar con el respaldo ciudadano.

A veces por ocurrencias u otras por sentir que “pueden”, los y las que quieren enfrentar a quien resulte electo (a) de las corcholatas, sin los recursos políticos, económicos, de organización y popularidad entre los electores.

Confunden la estrategia y suponen que criticando y hasta atacando las acciones del gobierno del presidente López, alcanzarán la fama. Omiten que no competirán con el actual jefe del Estado Mexicano y que no irá en ninguna boleta para cargo alguno. Sin embargo, la indiscutible popularidad, todavía rebasando el 50% con respecto al triunfo e inicio de su mandato y el uso de las conferencias mañaneras como herramienta de promoción electoral, obtiene el fin buscado: dar a conocer a quienes pueden sucederlo. Por eso los invita constantemente a sus monólogos matutinos y les da la oportunidad de placearse.

Por ejemplo, Hernández López viaja a toda la República mexicana promoviendo las reformas presidenciales, aunque ya estén aprobadas y en vigor. 

Marcelo Ebrard tiene menos margen de maniobra interna, pero aprovecha con el que cuenta en el exterior, sobre todo en Estados Unidos.

De la oposición, todos parecer suponer que la Ciudad de México, la Cámara de Diputados, el Senado de la República, y las sedes de los partidos políticos PAN, PRI, PRD y MC, son los foros idóneos para lanzar sus autoproclamadas aspiraciones de convertirse en el o la candidata de la Alianza va Por México.

Lilly Téllez, Alejandro Moreno, Beatriz Paredes, Claudia Ruiz Massieu, Margarita Zavala, Ricardo Monreal, Santiago Creel, Alejandro Murat y Enrique de la Madrid no cuentan con una plataforma de comunicación efectiva que permita que sus mensajes lleguen a multitudes. 

Los gobernadores en funciones como Enrique Alfaro, se conforma con estar en Jalisco, realizar eventualmente algún viaje y suponer que es el “hombre fuerte de Dante Delgado”; Samuel García, por el contrario, utiliza las redes sociales con maestría -su esposa es experta en la materia- y realiza giras al extranjero haciendo recordar a Adolfo López Mateos. La semana pasada estaba en el Foro de Davos y aprovechó la oportunidad para ingresar a la lista de los Young Global Leaders, reconocimiento que obtuvo Enrique Peña Nieto en 2025 cuando gobernaba el Estado de México. 

BEATRIZ PAREDES,

LLEGA TARDÍAMENTE

Algunos de los suspirantes por convertirse en el o la candidata a la Presidencia de la República en 2024, llegan tardíamente a la competencia.

Sin demérito de sus cualidades, de sus credenciales políticas, de sus actuaciones, personajes como Beatriz Paredes Rangel, Santiago Creel Miranda, Claudia Ruiz Massieu, y Margarita Zavala, arriban tarde para formar parte de la exigente carrera que significa una campaña presidencial.

Paredes está por cumplir 70 años. Su físico no le ayuda para caminar, correr, subir montañas. Difícilmente podría hacer una campaña a pie de tierra. Su brillante trayectoria no está a discusión. Sin embargo, dos elementos actúan en su contra: la edad -sería una presidenta de 72 años cumplidos y la mayor en décadas- y su fama pública no le alcanza para que los jóvenes, 35 por ciento de los electores registrados en la Lista Nominal del Padrón Electoral, no la conocen ni siquiera por sus excelentes discursos pronunciados en el Senado de la República. Nadie recuerda que fue la segunda gobernadora electa en México, apenas después de que Griselda Álvarez abrió el camino para las mujeres en ejercicio de mandatarias.

Difícilmente saben su historia. Fue la primera mujer en contestar dos informes presidenciales; ha sido diputada 3 veces y senadora dos; subsecretaria en cuanto ocasiones. Embajadora de México en Cuba y Brasil y tejió una red política a nivel latinoamericano cuando fungió como presidenta del Parlamento Latinoamericano (Par latino). ¿Y?

Creel Miranda tiene 69 años. Su carrera en el sector público inicia al fundarse el IFE y pasa de ciudadano a militante del PAN de donde salió para convertirse en secretario de Gobernación durante el mandato de Vicente Fox Quesada; ha sido senador, diputado federal y constituyente en el Congreso de la Ciudad de México.

Aunque físicamente es una persona que muestra salud, tampoco es un personaje conocido por las “multitudes” y por las juventudes nacionales. Su oportunidad de ser candidato presidencial se la arrebató Felipe Calderón y desde entonces no ha brillado. Hoy lo hace como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y, durante el año de gestión, es presidente del Congreso de la Unión.

De Claudia Ruiz Massieu, sobrina del expresidente Carlos Salinas de Gortari, con 51 años de edad, tiene una corta carrera pública. Una vez diputada, otra senadora -cargo que desempeña ahora- y titular de Turismo y Relaciones Exteriores. Dirigente de su partido, el PRI, y buena oradora. Sin embargo, el fantasma del repudio a su tío, impulsado desde Palacio Nacional desde el final de su mandato por haber dejado la economía “prendida con alfileres” como afirmó su sucesor, Ernesto Zedillo Ponce de León, y ahora considerado como el “#jefe de la mafia del poder” por el presidente Andrés Manuel López, pesa y mucho en contra. SI bien su bagaje político no se discute, su actuar en el sector público no proporciona grandes credenciales. 

Como los anteriores, Paredes y Creel, no es conocida ni reconocida en todo el país. Su juventud no la identifica con los menores y con su generación no parece representarla.

El autodestape de Alejandro Moreno Cárdenas a mediados del 2022, no lo coloca en la lista de aceptados por la población. Su carrera no muestra talante y es conocido ahora por las exposiciones públicas de audios en un programa de radio que conduce la sucesora en Campeche, Layda Sansores Sanromán. “Alito” habría pasado de noche de no ser por la exhibición pública. Como dirigente nacional del PRI ha sido incapaz de fortalecer al partido y, en cambio, ha profundizado la división. La pérdida de gubernaturas por la mala elección -imposición, dicen dentro del partido- de candidatos y el rechazo a consultar con dirigentes estatales con ciertos liderazgos, llevó al PRI a tener solamente 2 gobernadores y con el riesgo de perder el Estado de México en los próximos comicios.

Por eso el presidente López ironiza y afirma que el tricolor, el partido en el que militó en su juventud y al que le compuso un himno, está en extinción.

Al levantar la mano como aspirante de la candidatura por el PRI, el exgobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, recibió elogios presidenciales y rechazos priístas.

Durante la pasada elección para el relevo en la Antigua Antequera, Murat desdeñó la alianza con el PAN y el PRD e impuso a un candidato que carecía de identidad con los oaxaqueños y su arrasado por Salomón Jara. Con apenas unos meses de haber terminado su periodo el 30 de noviembre del 2022, Murat ha desaparecido del mapa político y, a diferencia de los apapachos presidenciales que llegaron a proponer hacerle un reconocimiento público que nunca se concretó, hoy se le investiga por presuntos opacos manejos financieros de la hacienda pública.  Al dejar el gobierno de Oaxaca se quedó sin foro en dónde exponer sus acciones -que no ideas- y hoy nadie recuerda que fue mandatario y menos que quiere ser Presidente de México.

Y Enrique de la Madrid Cordero, hijo del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, el que inició la lucha por la “Renovación moral de la sociedad” y contra la “corrupción”, con sus 61 años de edad, es quizá el que mejor articula un proyecto de nación. Sin embargo, no cuenta con las plataformas de comunicación que lleven sus mensajes a las mayorías. 

No es con conocido a lo largo y ancho del país. Sería, en palabras presidenciales, un conservador neoliberal. 

Por último, habría que mencionar que Lilly Téllez, senadora de la República y exconductora de noticieros en televisión, podría considerarse que es de los personajes más conocidos en el país. Sin embargo, su carrera política no garantiza estabilidad. Primero por Morena, para alcanzar el escaño y luego a la oposición diametral: al PAN. Hasta ahora se le conoce como la antiabortista y crítica permanente de Claudia Sheinbaum. Al presidente lo enfrenta. Y hasta ahí. A sus 55 años, tiene arrestos para realizar una campaña a pie de tierra, aunque se desconoce qué ofrecería para que los ciudadanos decidieran otorgarle el voto y la confianza.

¿Quién le llegará a la gente para convencerla de que su triunfo garantizará el cambio para beneficio de todos y no de pocos?

Con los suspirantes a la vista, se entiende la razón por la cual el presidente de la República confía en el triunfo de su corcholata, la que fuere, en 2024.

Y le suma: 21 gobiernos estatales, un partido político con la mayor entrega de prerrogativas, el control de las instituciones y la enorme bolsa de dinero que representan la “desaparición de los fideicomisos” por más de 90 mil millones de pesos “puestos a du disposición” por los legisladores de Morena.

EL TRIUNFO NO LLEGA

HASTA QUE LLEGA

Sin embargo, el declive en la popularidad presidencial, la pérdida del control en la Cámara de Diputados, las divisiones en Morena por los resultados de las encuestas, los enfrentamientos con la comunidad universitaria, la mostrada falta de fuerza para combatir al crimen organizado y recudir la violencia; la inflación que golpea los bolsillos de las mayorías y más de los que menos tienen; la forma de dirigir las relaciones internacionales, su proclividad por demostrar que es el “líder de América Latina” y el desempleo conjuntado con 65.9 millones de personas sin servicios de salud y la defensa de ilegalidades; la militarización abierta, ya no soterrada, y las faraónicas obras que se han convertido en una carga para las finanzas públicas, que suman en el imaginario nacional que, a estas alturas, la clase media se encuentra decepcionada de haber votado por el cambio.

A 15 meses de distancia para la realización de los comicios presidenciales, las encuestas serias muestran que el deterioro gubernamental va al alza y hasta ahora nada está escrito.

¿Habrá un candidato (ta) presidencial que llegue con fuerza para derrotar el continuismo?

Nada está escrito.

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