La Línea 2 del Cablebus es un Atractivo Turístico de la Ciudad de México

 

*Desde sus Alturas se Observan las Azoteas Pintadas de Azul Turquesa

*Sí, Fueron Decoradas Para que la Vista Fuera Agradable a las Miradas

*Ya no hay Grafitis en las Bardas, y en las Azoteas se Observan Diversas Figuras

*Por Ejemplo: una Calavera con Sombrero y Zarape Sobre Papel Picado 

*También se Mira una Mano Portando un Pincel, así Como la Muñeca Lelé

*Hay más: un Perro Café, una Gran Rata, un Gato Gris y una Serpiente Emplumada

 

 

 

SUSANA VEGA LÓPEZ

Es de color azul turquesa; sirve para trasladar pasajeros; viaja por los aires; no cuenta con conductor o piloto; desde las alturas se aprecian murales con la estampa de personas, animales, cosas, frases o pensamientos; cuenta con un reconocimiento en el Guinness World Records por ser la línea de transporte público por teleférico más larga del mundo, al alcanzar más de 10 kilómetros y medio: es la línea 2 del Cablebús de la Ciudad de México.

Subirse a este medio de transporte por primera vez resulta toda una experiencia, una novedad. Las personas, luego de subir escaleras a toda prisa, de manera ordenada, van formando una fila. Se ven dos trabajadoras que se distinguen por sus chalecos azul turquesa (del color de las cabinas del Cablebús): una que abre la puerta y otra, que la cierra. De pronto, se escucha al personal que dice: “avancen… vayan avanzando por favor”.

Llegan las cabinas una tras otra, nunca hacen alto total; están en continuo movimiento; es como cuando subes (o bajas) las escaleras eléctricas, con la diferencia de que no hay pasamano alguno; simplemente hay que dar el paso para entrar y sentarse casi de inmediato en una de las dos bancas que se encuentran enfrentadas donde, en total, caben 10 personas.

Lo cierto es que la línea dos del Cablebús ya se convirtió en un atractivo turístico porque las azoteas grises se tornaron de colores. Un grupo de artistas urbanos se encargó de embellecer azoteas, fachadas, bardas que se pueden apreciar desde el momento en que se dirige uno a abordar.

Así, ya no se ven grafitis en las bardas; sobre la ropa tendida, tinacos y antenas de televisión que se encuentran en las azoteas destacan diversas figuras: rostros de mujeres, niños, jóvenes, señores, ancianas, una calavera con sombrero y zarape sobre papel picado, una mano con un pincel, la muñeca Lelé…

También se ve la cara de un perro café de orejas largas y gachas, una gran rata, un gato gris, ajolotes, ballenas, tiburones, burros, caballos, pumas, tigres, una jirafa, una serpiente emplumada, un lobo con ojos verdes, tortugas, liebres, mariposas, muchas aves (tortolitas, búhos, águilas, tucanes, cotorras, gallos), muchas flores y más.

Destacan letreros con leyendas: “La educación es primero”, “Mujer, estos muros son tu voz”, “Si abandono mi lucha, abandono mi sueño”, “Juntas somos fuertes”, “Mis ojos son fuertes y están acostumbrados a todas las luces y a toda la oscuridad”, “Quiero ser feliz y quiero ser libre”. A lo lejos se ven algunos cerros.

Para quienes lo usan diario, el traslado se ha vuelto una rutina. Las personas juegan en su teléfono celular, ven sus mensajes, platican entre ellas como las estudiantes de tercero de prepa que, al ver a una persona que a todas luces era la primera vez que subía, comenzaron a recordar que en varias ocasiones han quedado suspendidas porque el Cablebús se paró en seco y quedó columpiándose; o que cuando tembló se quedaron en el aire por casi media hora…

También comentaron que cuando la cabina va llena, casi no se siente el vaiven pero cuando va con una o dos personas, el movimiento se percibe más. Y precisaron: “ahorita casi no se mueve”, al tiempo que miraban a la chica que buscaba de dónde agarrarse sin éxito alguno.

Y entonces la pregunta: 

-¿Es su primera vez?

-No, ya he subido al teleférico de Guanajuato, aunque ese es de rieles y el trayecto, muy corto. Por cierto, cuesta 35 pesos cada traslado, o sea que redondo pagas 70 pesos por subir y bajar. El funicular de Quebec, también de rieles; es un paseo obligado, aunque como resulta muy caro se recomienda tomar sólo el de subida. También estuve en el de Zacatecas, el primer teleférico en México, donde una de las cabinas tiene piso de cristal para admirar la ciudad y como el de México, éste es de cable; o el de Orizaba que llega a la cima del Cerro del Borrego y es el tercero más grande de nuestro país.

-Pero se le nota nerviosa

-Venía bien, pero durante mi traslado en el Metro con destino a Constitución de 1917 para tomar el teleférico escuché a unas personas decir que no se subirían al Cablebús porque les da desconfianza; la hizo la 4T y… mmm. 

Yo sólo vine a conocerlo, pero siento que se mueve mucho, o tal vez estoy muy sensible. Siento algo en el estómago cada vez que pasamos los postes, es algo como si estuvieras en un juego mecánico de feria… veo que la gente ya está acostumbrada.

Por cierto, Yalitza Aparicio, actriz quien fuera nominada al Oscar, subió al Cablebús y se alegró al verse reflejada en un mural. “Me llevé la sorpresa de que también tenían un mural con mi rostro” dijo en su cuenta de YouTube. Es una obra donde se le aprecia pensativa, con una flor anaranjada de cinco pétalos en su cabeza, al lado un colibrí y el rostro de otra mujer con una guirnalda de flores.

En otro de los 780 murales que existen en el recorrido, aparece el rostro de la también actriz Mercedes Hernández, oriunda de Iztapalapa, y ganadora de un Ariel, con una gran sonrisa que deja ver sus dientes.

Asimismo, se aprecia la figura de Katya Echazarreta, la primera mujer mexicana en viajar al espacio, con su traje y casco espacial, algunas estrellas, su nombre escrito, así como las letras “Nasa”.

Cabe recordar que la línea 2 se inauguró en agosto de 2021 y todos los días da servicio hasta las once de la noche; de lunes a viernes comienza a las cinco de la mañana, los sábados a las seis, y los domingos y días festivos inicia a las siete A.M.

Información de las autoridades capitalinas señalan que la obra beneficia a 300 mil personas que ahorran tiempo en sus traslados y conecta con las líneas 8 y A del Metro, con el RTP y el Trolebús elevado.

Asimismo, realiza hasta 75 mil viajes diarios de la estación Constitución de 1917, a la de Santa Marta, en un tiempo de 40 minutos. Antes, las personas tardaban el doble de tiempo en este trayecto.

Para el público en general el servicio tiene un costo de siete pesos, para los adultos mayores, personas con discapacidad y menores de cinco años la entrada es gratuita.

Son siete las estaciones que recorre: Constitución de 1917, Quetzalcóatl, Las Torres Buenavista, Xalpa (estación de transbordo), Lomas de la Estancia, San Miguel Teotongo y Santa Marta. Cuenta con WiFi gratuito y acceso a internet.

La empresa Leitner, en un letrero ubicado en los pasillos, apunta que el número de cabinas es de 188 y que el diámetro del cable es de 52 mm.

A más de un año de su puesta en marcha, el Cablebús -un proyecto social que atiende zonas de alta densidad poblacional que disminuye tiempos de traslado- representa un atractivo turístico por los coloridos murales que se aprecian desde el aire a lo largo de los 10 mil 555.30 metros que recorre este sistema de transporte que, como dice la vox populi, es un regalo “de Iztapalapa para el mundo” al que se prácticamente hay que subir “al vuelo”.

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