Mapaches y Cacomixtles en Contubernio con Morena: Transgresores de la ley 

NIDIA MARIN

Son omnívoros y carroñeros. Como se adaptan a cualquier medio, campantes cruzan de los bosques a las zonas urbanas. Son los mapaches. En este caso egresados del PRI, del PRD, del PVEM, del PAN y nativos de Morena. Son los que apenas dieron un enorme ejemplo de cómo transgredir la ley interna del partido guinda, la externa del país y lograr el escurrimiento de la porquería en un presunto proceso para decidir sobre los dirigentes del partido en el poder.

Así como los mapaches del Parque Estatal Urbano Barranca de Chapultepec de Cuernavaca ya conviven con los cacomixtles, también los egresados del tricolor, del amarillo, del verde y los azules (entre otros) han hecho todo un tratado de presuntos militantes sobre cómo levantar la mano en el Congreso cuando les conviene, como ser agachones y cómo embarazar las urnas, sin importar el tipo de proceso que se lleve a cabo, pero siempre que le sea conveniente al que deposita les decenas y hasta miles de boletas en las urnas.

En esta ocasión, cacomixtles y mapaches fueron como los mosqueteros, “todos a una” para escenificar la farsa y recorrieron el país, la Ciudad de México ¡faltaba más!, las capitales de los estados y los municipios para aprovechar el momento preciso de hacer trampa.

¡Y claro!, cada quien utilizaba sus habilidades. Sobre todo los mapaches, considerados especie exótica invasora, no obstante que después de algunas campañas y normas para su control y erradicación, se la han persignado y, en muchos casos, con dudosa eficacia, no tanto por desconocimiento de su actuación, sino porque el dedo mayor así lo ha ordenado.

Dicen que la elección de los territorios para medrar son piezas clave y de ahí que se conviertan en irradicables durante un tiempo… por lo menos mientras el partido en el poder siga ganando y repartiendo. Aprendieron pues cuáles son las trampas atrapa-mapaches, como eludirlas o destruirlas.

Por eso abundan actualmente. Lo mismo en zonas urbanas, residenciales y recreativas, áreas verdes, instalaciones deportivas, industriales, de transportes, pastizales, sembradíos, zonas forestales, semidesérticas, montañosas, de selva baja y dondequiera.

Y, por lo regular, una vez que se fueron no regresan, aunque hay que aclarar que los hay cínicos y desvergonzados, los cuales utilizan sus patas dentro de la organización en la que militen. Aseguran que pueden rotar las traseras, hasta un ángulo de 180 grados para subir en los cargos y si no fuera suficiente con las fuertes zarpas de cinco dedos agarran lo suyo y lo ajeno. 

Tal como dicen los expertos: 

El mapache es un «bandido» común de los jardines que, con su cara como con una máscara negra y su cola peluda anillada, es fácil de reconocer. 

Agregan: 

“El mapache es muy hábil con sus patas delanteras y las usa como si fueran manos. Su nombre científico, Procyon lotor, significa “lavador” (¿de dinero?, se preguntaría uno en el caso que nos ocupa)”.

 Aseguran que los estudios genéticos han demostrado que los parientes más cercanos de los mapaches son los gatos de cola anillada y los cacomixtles.

De ahí que, éstos, los cacomixtles, sean los campiranos adaptados a la urbanización, ágiles como son, van de aquí para allá, a lo mejor sólo distrayendo a los responsables de las urnas o solapando las pillerías de éstos.

Ellos, sobreviven comiendo tunas y tomatillos, devorando a las gallinas que se dejan, a los chapulines, los escarabajos, los ratones y las aves que arribaron desde otros colores partidistas, de los cuales, por cierto, hay centenares que emigraron de los otrora grandes partidos políticos para conformar el actual bodrio sin pies ni cabeza… mucho menos esta última… en primera instancia, porque el mero mero no se apellida Delgado, sino López.

En fin, que el pasado fin de semana se observó, una vez más, en la República Mexicana, hasta dónde pueden llegar las trampas y miserias políticas de aquellos que carecen del menor pudor, sea en su vida pública o en la privada.

Sí, a lo largo y ancho del país demostraron cómo permanecer en el poder y sostener un gobierno desacreditado en todos los renglones de la vida pública, sea en México o en el extranjero, en donde, por cierto, cada vez le tienen menos respeto por todas las barbaridades provenientes de su pequeño cerebro y gran boca.

Y hoy, por cierto, la demostración realizada durante el proceso de presunta elección de los dirigentes de Morena, nos exhibió el por qué a nuestro país ya no se le toma en cuenta en el concierto de las naciones.

Mientras, mapaches y cacomixtles, tras los trompones, revolquizas, agresiones verbales y físicas, se pasean de la ceca a la meca, sin el menor pudor. 

¡Sea por Dios!

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