“Enjuiciamiento: El Caso McMartin”

Del cine y las leyes

¿Verdad o Mentira?

HORACIO ARMANDO HERNÁNDEZ OROZCO

“Enjuiciamiento: El Caso McMartin” (“Indictment: The McMartin Trial”) es un teleplay, dirigido por Mick Jackson, con la actuación de James Woods (Danny Davis), Mercedes Ruehl (Lael Rubin), Lolita Davidovitch (Kee MacFarlane), Henry Thomas (Ray Buckey) y Mark Blum (Wayne Satz); se transmitió originalmente en HBO el 20 de mayo de 1995.

La madre de un niño de preescolar, llamó a la policía en julio de 1983, y le dijo al oficial que su hijo tenía una mancha roja, y le mencionó el nombre de Ray, un hombre que trabajaba en el jardín de niños.

Basada en las transcripciones y en los documentos incorporados al juicio, este drama judicial se centra en la actividad de la defensa de la familia Buckey que fue acusada de pederastia y de ritos satánicos.

LA DENUNCIA

Judy Johnson, una madre esquizofrénica, llamó a la policía e informó que su hijo, un menor de tres años, probablemente fue abusado sexualmente por Ray Buckey, un joven que trabajaba en el jardín de niños McMartin.

A partir de la denuncia y pese a que el examen médico no indicó signos de abusos sexual, la Policía de Los Ángeles envió cartas a 200 familias que habían estado ligadas al centro educativo donde concurría el niño.

Estas cartas informaban: “Por favor pregunte a su hijo si ha sido testigo o víctima de algún crimen. Nuestra investigación nos indica que los posibles actos incluyen: sexo oral, masturbación por parte de adultos, sodomía, posiblemente utilizando la excusa de tener que tomar la temperatura del niño. También pudieron haberse tomado fotos a los niños desnudos. Cualquier información sobre Ray Buckey de parte de sus hijos es importante”.

Pero, ¿qué valor puede tener una información obtenida así, cuando ya se está prácticamente imputando una conducta delictiva a un sujeto? y, ¿dónde queda el principio de presunción de inocencia?

LA PRISIÓN 

PREVENTIVA

Con base en la denuncia y las cartas enviadas a los padres de los menores, la Fiscalía realizó una acusación frente al Gran Jurado; se detuvo a seis mujeres y a Ray Buckey por más de 360 cargos de abuso sexual con rituales de sacrificio de animales.

El abogado defensor Danny Davis solicita en la audiencia de medida cautelar que se fije una garantía a cada uno de los detenidos, pero hay oposición de la Fiscal Lael Rubin y el Juez Pounders niega la caución, así que todos estarán privados de su libertad durante el juicio.

La detención preventiva es consecuencia de las impactantes denuncias de abuso de menores y rituales satánicos, que presuntamente han hecho, aunado a la presión que ha ejercido la opinión pública a través de la prensa, la cual de antemano los condena describiendo lo ocurrido como un tremendo escándalo.

En el sistema de justicia penal californiano, es algo insólita esa detención, ya que sólo se hace eso en casos de asesinato, y más cuando durante la fase de descubrimiento de pruebas se aprecia cierta falacia en los hechos.

LA ACUSACIÓN

La Fiscalía cuenta con un plazo de ocho meses para lograr armar el caso, así que trabajan a marchas forzadas y los medios de prueba clave son las entrevistas realizadas a los menores por la psicoterapeuta Kee McFarlane.

La psicóloga infantil Ceci Bruck, explica que los niños son vulnerables a diferentes tipos de acciones sugestivas de los adultos. Los interrogatorios intensivos, dirigidos y con preguntas directivas como las que sugería la carta, son potencialmente distorsionadores de los recuerdos reales que tienen los niños sobre sucesos vividos.

Por otra parte, existió una “inducción de estereotipos negativos” sobre Ray Buckey, por parte de la psicóloga, produciendo relatos en los que los niños recrean historias ubicando al supuesto “ofensor sexual” o “malo” “en situaciones acordes al rol que le sugieren los adultos.

Los niños alarmados por el incesante interrogatorio sobre abuso sexual, paralelamente, a que se les decía que el acusado era malo, generó una distorsión de la realidad.

En el juicio se advirtió un interrogatorio sugestivo por la psicoterapeuta Kee McFarlane, quien conjuntamente con la actuación irresponsable del reportero Wayne Satz, daban información del más atroz abuso de menores; aunado a una fiscalía fanática dirigida por Lael Rubin y, por último, una reacción histérica por parte de la población al respecto.

EL SÍNDROME 

DE SUMMIT

La defensa logró demostrar al jurado, o al menos sembrar la duda, que había existido una manipulación en las entrevistas de los menores a cargo de la vanagloriosa Kee McFarlane quien sostenía un amorío con el reportero Wayne Satz.

En este controvertido juicio, cerca de 226 casos habían sido diagnosticados con base en el Síndrome de Summit por profesionales del Centro Internacional Infantil.

El mismo psiquiatra Roland Summit fue testigo experto por la fiscalía y dirigió algunas fases de la investigación. Debido a sus numerosos trabajos clínicos en el campo del abuso sexual infantil, y a su Síndrome de Acomodación infantil, (SAI) (1983) era el más notable investigador científico en la materia.

Las investigaciones, las entrevistas clínicas y las de los familiares de las supuestas víctimas fueron practicadas bajo el principio fundamental de que los niños mantienen en silencio sus experiencias de abuso sexual.

Esto llevó tanto a los terapeutas como a los padres a presionar a los niños “para que contaran” lo que supuestamente sucedió, pero varios de los menores se retractaron o contaron historias verdaderamente fantasiosas, lo que reveló la teoría conspirativa de los adultos.

Después de seis años y 16 millones de dólares de gastos, en 1990 el juicio termina con la eliminación de todos los cargos; un último juicio contra Ray Buckey por 9 cargos también acabó de la misma manera, y para ese entonces había sido el juicio penal más largo y costoso de la historia estadounidense. 

El abuso sexual sobre menores es un delito delicado, pero es usual que los niños reciban el mismo tratamiento que se ve en la película.

La cinta pone en evidencia la ausencia de técnicas adecuadas para entrevistar a niños que pudieron haber sido objeto de abuso sexual; pero ¿ya se habrá mejorado este tipo de entrevistas o se seguirá presumiendo el abuso, aún sin evidencia física?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…


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