Polos opuestos del cine norteamericano sobresalen en Cannes

La Cruise-manía que ha invadido Cannes siguió sin cesar por segundo día consecutivo. Fue hasta primeras horas de la mañana del jueves que duró la fiesta que con la ayuda de fuegos artificiales se celebró el estreno oficial de Top Gun Maverick, la nueva entrega de Tom Cruise con la que la estrella norteamericana regreso a la alfombra roja de Cannes 30 años después de su primera aparición aquí en 1992 con el western de Ron Howard Far and away coprotagonizado por Nicole Kidman.

El festival no escatimó esfuerzos y medios para celebrar este máximo evento de glamour de esta edición: nada menos que cinco jets militares sobrevolaron ruidosamente el festival en el momento del estreno de Top Gun Maverick dirigida por Joseph Kosinski mientras que a Cruise se le entregaba una Palma de Oro honorífica.

En el segundo pase oficial del filme con medios ante los que Cruise declaró ser, a lo largo de su concurridísima clase maestra, un ardiente defensor de la experiencia cinematográfica en pantalla grande y salas de cine y no por medio de las plataformas. Por lo menos para películas como la suya donde las espectaculares tomas de los vuelos y los stunts efectuados como de costumbre por el mismo Cruise, resultaron especialmente impresionantes.

Si el cine hollywoodense regresó de manera espectacular a Cannes, otro tipo de cine norteamericano, de financiamiento independiente y de perfil más modesto pero igualmente exitoso e impresionante, brilló a través de Tiempo de Armageddon la muy buena película de James Gray con la que el realizador regresa a la competencia de este evento donde ha presentado con éxito en el pasado filmes como Poseemos la noche (2007), Dos amantes (2008) y La imigrante (2013). Su entrega de hoy, a partir de un guion propio, se basa en sus experiencias de adolecente creciendo en el barrio de Queens en Nueva York en las años 80, en tiempos de Ronald Reagan, de les expediciones planetarias del proyecto Apollo y de la Guerra fría entre América y la Unión Soviética, en el seno de una familia judía de clase media. Excelentemente ambientado, brillantemente actuado (Anne Hathaway, Jeremy Strong y el gran Anthony Hopkins) Armageddon es el ejemplo típico de un cine de autor que puede ser apreciado por un amplio público.

Menos accesible e interesante me temo que resultó el muy esperado regreso a la competencia del gran nombre del cine mundial, el veterano polaco director, actor y pintor Jerzy Skolimowski. El autor de tan importantes películas como Walkover (1965), Deep end (1970), Moonlighting (1980), y Cuatro noches con Anna (2008), regresa por sexta vez con EO un perplejo y desigual intento de adaptar a la actualidad el clásico A la suerte Balthazar (1966) del maestro de cine francés Robert Bresson de los años 90, alrededor de la suerte de un simpático burro. Presentado bajo la forma de una mezcla documental y de mínima ficcion, el filme se puede leer como un intento de defensa de los animales y de preocupaciones ecológicas que no convence por la falta de una consecuente línea en la dirección y argumental.

Del lado del cine francés la revalorización y la justicia debidas a la aportación de los soldados indígenas de territorios africanos, colonizados en aquel entonces por Francia, a lo largo de la Primera Guerra Mundial y en el conflicto contra la sangrienta insurgencia de Argelia por su independencia de Francia en los años 50 y 60, destacaron en Padre soldado de Mathieu Vadepied, película de inauguración de la sección oficial competitiva Una cierta mirada y en Los Harkis de Philippe Faucon estrenada en la Quincena de Realizadores.

Esta sección fue afectada en su programación del tradicional filme sorpresa ya que China retiró la producción de animación El retrato del artista en su juventud de Liu Jian prevista para este fin. Esta era la única película china programada en el festival y la falta de producciones de aquel país en el certamen se considera que se debe a la molestia provocada el año pasado cuando el festival a pesar de las protestas chinas programó un documental sobre los graves disturbios anti-chinos en Hong Kong.

Otro punto de contención que causa considerable molestia entre los asistentes al certamen-publico, prensa y participantes al Mercado del film es el deficiente funcionamiento del sistema obligatorio de boletería electrónica cuyos problemas siguen plagando el buen funcionamiento del certamen.

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