A Propósito del Voto Emitido por 223 Diputados

SILVESTRE VILLEGAS REVUELTAS

En pleno sitio francés contra las fuerzas mexicanas que defendían la ciudad de Puebla en 1863, los intervencionistas mexicanos que habían ido a la corte de Napoleón III y estaban en pláticas con el archiduque Maximiliano de Habsburgo para que aceptara la corona de México que ellos le ofrecían, se acercaron al general Miguel Negrete que había peleado del lado de los conservadores, y que frente a la invasión de las tropas napoleónicas cambió de bando para combatir sucesivamente bajo las órdenes del general Zaragoza y luego de Jesús González Ortega. Para que defeccionara, “los traidores”, como desde 1861 les llamaba la prensa liberal, le ofrecieron a Negrete sumas de dinero, terrenos inmuebles bien cotizados en Puebla, cargos de gobierno en la Regencia que bajo la dirección de Juan Nepomuceno Almonte preparaba la llegada de las autoridades francesas, la llegada de los obispos mexicanos expulsados por el gobierno de Juárez y ansiaba el “sí” de Maximiliano y su llegada a territorio mexicano. El militar oriundo de Tepeaca se negó en varias ocasiones a ser presa de semejantes corruptelas y al final expresó un ideario que hoy tiene una enorme vigencia: “yo tengo patria antes que partido”. 

¿Quiénes anteponen los intereses de su partido, los 223 diputados opositores al gobierno federal que votaron contra “la reforma eléctrica” o los 275 diputados que votaron a favor del proyecto elaborado por diversas dependencias del gobierno federal encabezado por el presidente López Obrador? Obviamente, unos y otros actuaron siguiendo las líneas señaladas por sus líderes partidistas, porque en privado un importante número de diputados dudó y cuestionó la idoneidad de las posturas contrapuestas, esto es, existen en las argumentaciones de las dos posiciones sobre el tema eléctrico suficientes bondades y profundos errores. ¿Votar en contra de “la reforma eléctrica” auspiciada por el gobierno federal es actuar como un traidor a la patria? O empecinarse en votar a favor de la reforma eléctrica ¿es un error que puede tener consecuencias históricas? Ello depende en esencia si a futuro, como hoy no lo sabemos,  dicho voto opositor a mediano plazo producirá un encarecimiento de la producción y sobre todo del consumo eléctrico en los hogares mexicanos y en los negocios esparcidos a lo largo de la república. Lo anterior se potencializa y yo como editorialista no lo sé, si los partidos opositores y sus diputados en específico, recibieron no solamente presiones genéricas sino intentaron o fueron corrompidos por las multinacionales que han realizado millonarias inversiones en el sector eléctrico mexicano, o simplemente por aquellos intereses del país ligados a tales empresas y que además sí llevan a cabo una política de oponerse a todo lo que haga o intente hacer el gobierno de la 4T, sea bueno o una pifia mayúscula.

Traición a la patria fueron aquellos personajes que se ligaron a los rebeldes texanos en un movimiento militar que acabó cercenando una cuarta parte de la original república mexicana. Hubo episodios similares en la guerra mexicanoamericana de 1848, durante la intervención francesa y Segundo Imperio Mexicano, puesto que ayudaron a la implantación de una monarquía cuando en 1861, a partir de una elección a nivel nacional, se refrendó la presidencia en Juárez, se eligieron a los diputados del Congreso,  a gobernadores estatales y se eligieron por medio del voto popular a los miembros de la Corte de Justicia, incluido su presidente: de ello se desprende que, lo señalado por López Obrador respecto a la elección de los miembros de la Corte no es una idea calenturienta, sino un procedimiento soberano/ciudadano de raigambre convencionista francés dieciochesco. Pero para que el lector tenga una perspectiva contemporánea de acciones que al final de cuentas resultan ser  traidoras a la patria, porque han dañado la integridad económica de la nación, han corrompido el tejido social en la república y sus males serán padecidos por las futuras generaciones de mexicanos son: la hoy inmensa y vigente deuda resultante del FOBAPROA, el consciente desmantelamiento hasta hacerla inoperable de la compañía PEMEX, los 30 años de complicidad gubernamental que han resultado en el empoderamiento del crimen organizado en México y la terrible inseguridad que hoy vive el país.  

En medio de la histeria que actualmente domina el panorama político nacional y de los medios que la comentan, los 223 diputados que votaron contra la reforma eléctrica no son traidores, pero sí herederos de una corriente que desde 1821 en México se ha opuesto a las principales reformas que de carácter progresista se han planteado en 1833, 1841, 1857, 1859, 1861, 1910, 1917, 1938, 1960, 1968, 1994, 2000, 2006 y 2022. La reforma liberal logró imponerse después de años de cuartelazos, guerras civiles, intervenciones extranjeras y miles de muertos. El pensamiento social de la Revolución Mexicana no ha logrado afincarse totalmente a lo largo de los siglos XX y XXI porque México todavía no es una democracia sana, porque sigue habiendo millones de pobres en la república, porque las condiciones de trabajo y convivencia social no son satisfactorias, porque no es un país industrializado sino fundamentalmente maquilador de televisiones chinos y coreanos, autos de tecnología extranjera, mecánico de turbinas aéreas de tecnología estadounidense, canadiense y europea. La votación de los 223 diputados es una derrota para el régimen de AMLO, pero es una batalla más en una lucha centenaria por la implementación de una visión de país donde deben privar los intereses mexicanos sobre los extranjeros, donde sea real la disminución de la brecha entre opulencia e indigencia y se eliminen los privilegios, como dijo en 1813 José María Morelos. La lucha continúa.  


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