“Invitado de Honor”

Del Cine y las Leyes

El Padre, la Hija y el Conejo

Por Horacio Armando Hernández Orozco

“Invitado de Honor” (“Guest of Honour”), película canadiense dirigida por Atom Egoyan; protagonizada por David Thewlis (Jim), Luke Wilson (padre Greg), Laysla De Oliveira (Verónica), Rossif Sutherland (Mike), Alexandre Bourgeois (Clive) y Gage Munroe (Walter); cuyo estreno fue el 3 de septiembre de 2019 en el Festival de Cine de Venecia.

Cuando un engaño sale mal, Verónica es falsamente acusada de abusar de su posición de autoridad sobre Clive, un chico de 17 años; condenada a prisión, está convencida de que merece ser castigada, pero por delitos anteriores, y rechaza los intentos de su padre para liberarla, quien está frustrado por la intransigencia de su hija.

El director canadiense de origen armenio compone un drama no de manera lineal, lo cual dificultad al espectador para comprender la trama, pero es precisamente esa estructura lo que la hace interesante, pues sin ser un thriller presenta varios giros de tuerca, donde el más cuerdo de los personajes es el sacerdote de la comunidad.

MUY CELOSO DE SU DEBER

Jim es un inspector de salud, y visita diversos establecimientos que preparan comida de venta directa al público, lo escrupuloso de su trabajo lo lleva a clausurar diversos restaurantes y expendios de comida rápida.

Estas escenas iniciales presentan al padre de Verónica como un hombre muy celoso de su deber, un hombre inquebrantable e inflexible en el cumplimiento de la ley; es tajante: se observan o no las normas de salud, y si no se cumplen simplemente se cierran los negocios infractores.

En el ámbito personal y familiar todo indica que Jim es igual de recto, sin rayar en la estricta e intolerante figura paterna, es amoroso con su hija, a quien de pequeña le regala un conejito llamado Benjamín; el amor de padre nunca cesa, pues visita en la cárcel en que se encuentra recluida Verónica cumpliendo una sentencia por un delito de abuso sexual sobre un adolescente de 17 años.

Y aunque Jim está convencido que su hija es incapaz de cometer una conducta así, lo cierto es que está convicta por ese delito.

CONFESIONES A UN SACERDOTE

Verónica se está preparando para enterrar a su padre recientemente fallecido, relatando su relación con el párroco Greg, quien le pide que le platique sobre él para poder decir algunas palabras en el servicio funerario, y en retrospectiva ella habla que su padre le fue infiel a su agonizante madre.

Este segundo personaje es la hija, una joven de escasos treinta años, que ha estado en prisión por haber abusado de su poder como maestra de música sobre Clive, un adolescente de 17 años.

En el transcurso de la cinta el hecho delictivo se presenta con toda nitidez para que el espectador conozca la verdad y que en realidad ella no cometió ningún delito; sin embargo, ha confesado el hecho denunciado y sin que fuese necesario revictimizar al menor, se obvia su testimonio. Parece querer estar en prisión, pero ¿por qué?

Pueden ser dos los motivos: quiere permanecer allí para mantenerse alejada o más bien castigar a su progenitor por asuntos del pasado, mismos que se van develando gracias a flash backs de ambos personajes; o bien puede ser un autocastigo por un pecado del pasado, que también se revela un flash back.

EL ENGAÑO

Verónica junto con sus alumnos de música tiene una gira, para ello viajan en camión; Clive se siente atraído hacía su joven maestra, atracción que también siente Mike, el chofer del autobús, quien usa el celular de ella para mandarle un mensaje sugestivo a Clive.

La introducción de estos dos personajes secundarios tiene su importancia en la trama, pues ambos juegan un papel de acosador frente a Verónica; Clive, en el despertar de sus instintos juveniles, es el imprudente adolescente que entre reto y aventura la acosa; mientras Mike, un hombre ya maduro y casado, equivocadamente cree tener una oportunidad con la profesora, pero ella es tajante con ambos.

Se descubre el uso indebido del celular, pero Verónica en contubernio con Clive y otro estudiante, le hacen creer a Mike que efectivamente han aceptado tener un trío amoroso, y éste difunde la versión sobre el hecho, así que el engaño pasa a ser una verdad, lo que termina en condena para la maestra.

CONFESIONES DE UN SACERDOTE

Jim descubre que en realidad su hija Verónica no cometió ninguna conducta impropia, por lo cual le pregunta por qué desea permanecer en la cárcel, ella le comenta que desde niña se percató que engañaba a su madre con Alicia la maestra de música; Jim le comprueba que está en un error, pero ella no le cree.

Cuando el padre Greg se entera que la maestra de música se llamaba Alicia, le confiesa a Verónica que esa aparente relación era conocida por su madre, que no existió tal traición, y que en realidad su padre era un buen hombre.

Obviamente, Verónica le ocultó muchos hechos a su padre, pero Jim también le ocultó otros tantos a su hija; ambos personajes actúan más allá de los límites del buen comportamiento, ya que el pasado los persigue, y lo peor es que el fallecimiento de Jim deja sin respuestas todas las preguntas de Verónica y viceversa, nunca obtuvo respuestas de parte de su hija.

La naturalidad de los personajes tiene matices de oscuridad y bondad, hay una ligera línea que los separa de una locura vertiginosa que han probado esporádicamente, lo que aprecia el espectador cuando Jim es declarado Visitante de honor en una reunión privada y en su discurso confiesa su sed de venganza contra Mike, a quien dice matará, y Verónica cuando recuerda el suicidio de Walter, aparentemente provocado por ella.

Las acciones de los personajes no parecen ajustarse a algún marco lógico o moral, simplemente son rebasados por las maquinaciones del complot orquestado por ellos mismos.

Al final, los acontecimientos revelan que ninguna de las personas estaba en posesión de todos los hechos, lo que revela el abismo entre estos dos miembros de familia.

La idea de una mujer abusadora resulta inquietante en días como éstos, pero el rol que ella asume sugiere no un ataque al feminismo sino un respaldo, pues el espectador sabe que es víctima de un engaño que había orquestado, pero ¿será necesario estar en la cárcel para castigar la incomprensión paterna?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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