¡Salió el Peine!

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Los problemas que han aflorado en la construcción del Tren Maya, son de primaria. Fallas geológicas. Semarnat y Sedatu, han realizado observaciones al proyecto en materia de impacto ambiental y a la fecha aún tienen pendientes la liberación de vías en el tramo 1 y 2 y nivelar varios tramos entre tres y seis metros.  Estos, además de amparos interpuestos por propietarios de terrenos aledaños a los tramos de derechos de vía ya existentes, sean vías férreas, autopistas o líneas de transmisión eléctrica. Y el colofón: el costo. Pasó de 140 mil millones de pesos presupuestados en 2018 a ¡200 mil millones de pesos!

Y eso que no hay corrupción ni robadera.

Rogelio Jiménez Pons, director general de Fonatur y responsable de la obra -desde la parte administrativa, proyecto ejecutivo, licitaciones- dio a conocer que la ejecución tiene, cuando menos, cinco meses de retraso por dos razones: burocracia de las dependencias que tienen alguna participación y otorgan permisos y las fallas geológicas.

La primera se entiende y qué bueno que el gobierno federal esté sufriendo la tramitología que padecen todos los inversionistas en tratándose de obras importantes. La segunda, tiene sus bemoles. Quienes hayan hecho el Proyecto Ejecutivo estaban obligados a conocer personalmente por dónde transitaría el Tren Maya. Buscar el nombre del responsable físico o la empresa que lo realizó, es tarea imposible. Fonatur no ofrece nombres de quienes tuvieron a su cargo el Proyecto y por tanto no se puede cuestionar a nadie en lo personal. Sin embargo, es un hecho concreto: no conocieron el territorio y seguramente se basaron en planos antiguos.

El vocero de Fonatur dio a conocer que hay confianza en que Semarnat y Sedatu aprueben los permisos en materia ambiental principios del 2022 y con ello inicie la fase 2 de las obras con el tendido de durmientes y rieles.

“Una vez liberado el derecho de vía, se va a avanzar en la instalación de vías y durmientes. Esto iniciaría en el primer trimestre del 2022 para que en alrededor de un año se finalice esa parte de la obra”, informó.

Pero no es solamente el Tren Maya, compuesto de 7 tramos tres de los cuales fueron asignados de manera directa a la Secretaría de la Defensa Nacional, el que registra retraso.

Una fuente digna de todo crédito reveló a Punto de Vista que la construcción de la Refinería Dos Bocas se salió de calendario y difícilmente se podrá poner en marcha el 2 de julio del próximo año. Es decir, dentro de 8 meses.

Quizá las únicas obras que muestran estar en tiempo y forma sean el aeropuerto Felipe Ángeles que, según el anuncio presidencial, será inaugurado el 21 de marzo del 2022. Dentro de cuatro meses. La obra probablemente se termine más no las vialidades que darán acceso el aeródromo. La otra es, aunque está supervisada por el gobierno federal pero poca importancia se le ha concedido, es el Ferrocarril Transísmico.

Ahora se entiende el “acuerdo” publicado el pasado lunes en el Diario Oficial de la Federación que contempla “en relación con los proyectos y obras del Gobierno de México considerados de interés público y seguridad nacional, así como prioritarios y estratégicos para el desarrollo nacional”.

Como le adelanté en este mismo espacio, la Ley de Seguridad Nacional no contempla ninguna instalación turística, comercial, industrial construida por el Gobierno federal como entidades que representen un riesgo a la seguridad nacional.

Lo que busca el presidente es cumplir sus fechas de inauguración, aunque, como en el pasado, se hacia faltando parte de las obras que, se subsanaban, meses después. El Metro es un ejemplo de eso.

Con Carlos Hank González como regente, se pusieron en marcha las extensiones complementarias de las líneas 3,4 y 5. El presidente López Portillo acudía y develaba la placa. Al día siguiente estaban cerradas estaciones porque “se estaban terminando”.

Eso pasará con las obras emblemáticas de la cuatroté, además de que sus costos serán superiores a los estimados al inicio de las mismas y, justamente, en tratándose de obras “…interés público y seguridad nacional”, se reservará la información por cuando menos 12 años. Igual como lo hizo el hoy presidente con el Segundo Piso, que construyó su administración comprendida entre 2000 y 2006.

¡Ya salió el Peine!

¿Le queda claro que la opacidad será la reina en el manejo de recursos públicos?

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